La fiesta de "Ferragosto" deja vacías las ciudades italianas
Carmen Pliego
Roma, 14 ago (EFE).- Como cada año por estas fechas, la fiesta de "Ferragosto" deja vacías las calles de las principales ciudades italianas y como por arte de birlibirloque traslada la vida al litoral, donde familias al completo celebran alrededor de la mesa una de las fiestas más importantes del año en el país.
Desde la pasta al horno, hasta los platos de pescado o marisco tradicionales de las zonas costeras, la comida es la auténtica protagonista en las celebraciones que se llevan a cabo el 15 de agosto en Italia.
El menú puede variar según regiones y gustos pero la tradición se mantiene férrea. "Ferragosto" se vive en familia desde sus orígenes, cuando aún era una fiesta pagana con la que los campesinos celebraban el fin de las labores agrícolas.
El término actual deriva de la voz latina "Feriae Augusti", la fiesta instaurada por Augusto en el siglo I a.C. y a la que la Iglesia Católica dio posteriormente un sentido religioso, celebrando ese día la festividad de la Asunción de la Virgen.
Así, varias procesiones recorren también Italia en ese día, como la conocida procesión de las Varas de Messina, en Sicilia, o el desfile de las velas en la localidad sarda de Sassari.
Para los más afortunados, el éxodo festivo comienza días antes y "Ferragosto" se convierte en un día más del calendario de vacaciones.
De ello dan buena cuenta las filas interminables que se registran en las entradas de las principales localidades costeras y en las salidas de las ciudades en los días previos y posteriores al quince de agosto.
Este año, los que decidan viajar por carretera deberán prestar atención al nuevo plan de tráfico que entró en vigor hace apenas unos días y que prohíbe vender alcohol en las autopistas entre las diez y las seis de la mañana o la posibilidad de elevar el límite de velocidad a los 150 kilómetros por hora en algunas carreteras.
Todo para facilitar el desplazamiento de las miles de personas que huyen literalmente de la ciudad hacia la costa.
Y es que la palabra "Ferragosto" es parte de la cultura y de la sociedad italianas y se ha convertido en una voz casi mágica, que tradicionalmente se asocia con vacaciones de sol y playa y la posibilidad de escapar durante unos días del calor estival de la ciudad.
Mientras en las playas el único elemento de estrés de la jornada consiste en acceder al chiringuito, en la ciudad casi la totalidad de las tiendas cierran y las calles se convierten en territorio casi exclusivo de turistas.
En la memoria popular queda la imagen de Vittorio Gassman vagando por las calles de Roma en busca de un paquete de cigarrillos y de un teléfono en la película "La escapada" ("Il sorpasso", 1962), de Dino Risi.
Un filme que refleja la sociedad italiana de aquellos años sesenta en plena recuperación económica, pero que también podría ser un fotograma de cualquier ciudad italiana actual en el día de "Ferragosto".
Sin embargo, en ciudades como Roma o Milán se ha intentado en los últimos años contrarrestar el éxodo hacia el mar, potenciando los servicios básicos y las actividades culturales.
La Confederación General de Comercio italiana (Confcommercio) explicó esta semana en un informe elaborado en colaboración con varias asociaciones de distribución de alimentos que los servicios imprescindibles estarán asegurados.
El ochenta por ciento de los supermercados, el setenta por ciento de los bares, pizzerías y restaurantes y el cincuenta por ciento de las gasolineras abiertos, son los datos con los que pretenden tranquilizar a quienes opten por quedarse en la ciudad.
Entre los que permanecerán en casa, la Asociación Cristiana de Trabajadores italianos (Acli) alerta también de los casi cinco millones de ancianos que pasarán este día solos en sus viviendas.
Un fenómeno éste que retrató finamente Gianni di Gregorio en la entrañable película "Vacaciones de Ferragosto" ("Pranzo di Ferragosto", 2008), en la que cuatro ancianas, cuyos hijos desertan a la playa, comparten unas particulares vacaciones en un piso de Roma.