19 de Diciembre, 00:47 am
publicidad

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria

¿Se acuerda de Astroc? Se cumplen tres años del batacazo en Bolsa

CRISTINA CASILLAS

Enrique Bañuelos llegó a meterse en la lista Forbes, con una fortuan de 5.700 millones de euros.

Está a punto de cumplirse tres años del ascenso y posterior caída en Bolsa de la inmobiliaria Astroc, ahora reconvertida en Afirma. Su creador, Enrique Bañuelos, como ave fénix ha renacido de sus cenizas y se ha vuelto a colar en la lista Forbes de millonarios gracias a sus negocios en Brasil.

Se suele decir que Astroc fue la primera víctima del estallido de la burbuja inmobiliaria. En 1996 un joven Enrique Bañuelos había creado una promotora, una gestora del suelo que se aprovechaba de las leyes urbanísticas valencianas (ya derogadas) que permitían la figura el promotor sin tierra, es decir, no era necesario documentar la propiedad de un suelo rústico. Sólo bastaba con el visto bueno de la comunidad autónoma y poder comercializar con hipotéticas tierras. Al poco tiempo también compró millones de euros en terrenos que posteriormente fueron recalificados. En total, llegó a poseer 17 millones de metros cuadrados.

Diez años después, el empresario estaba listo para acometer la expansión nacional de su negocio. En un abrir y cerrar de ojos compró la inmobiliaria de Banc Sabadell (Lanscape) y el 60% de Rayet Inmobiliaria. En esa misma operación, Rayet también se hizo con una participación del 5%. Su objetivo era dar el salto a la capital.

Con unas empresas valoradas en 750 millones de euros, Bañuelos decidió sacar a su criatura a Bolsa en 2006. Fusionó sus sociedades en Astroc, que debutó en Bolsa con un 26% del capital y el compromiso de sacar a la venta otro 24% en el plazo de un año. Las acciones que se estrenaron a un precio de 6,4 euros se revalorizaron un 1.100% hasta los 75 euros y motivó la entrada de empresarios de renombre, como el dueño de Inditex, Amancio Ortega.

Los negocios le iban viento en popa. Incluso en 2007 irrumpió en la lista de los más ricos que elabora Forbes, con una fortuna valorada en 5.700 millones de euros.

Once meses después, parte de ese patrimonio se volatilizó. Su fortuna personal se redujo a 1.800 euros y el precio del mercado de la empresa pasó de 9.000 millones a 3.400.

¿Qué pasó el 18 de abril?

Ese día las acciones de Astroc sufrieron una jornada demoledora en Bolsa. Perdieron más de un 40% de su valor. Pero ¿cómo se llegó a eso?

Primero fueron los rumores acerca de la manipulación de los libros, ya que según el informe de la auditoria reflejaba que parte del beneficio de la empresa se debía a la compraventa de tres edificios realizadas por el propio presidente de la compañía. Concretamente fueron las sedes de la compañía en Madrid, Mallorca y Valencia por más de 56 millones de euros, así como por posibles cambios en la Ley Urbanística Valenciana.

Antes de su bacatazo en bolsa ya había perdido el 58% de su valor, aunque hasta el 18 de abril todavía se revalorizaba un 440%. Ese día, los títulos de la inmobiliaria perdieron más de un 40% en el parqué madrileño.

A pesar de los intentos de Bañuelos de contener la acción, que ya se vendía a menos de tres euros, tras haber perdido un 60% en una semana, presentó su dimisión.

2007 se saldó con unas pérdidas superiores a 255 millones de euros. El sueño Astroc comenzaba a desmoronarse. En marzo de 2008 nace Afirma, como resultante de la fusión de Astroc, Landscape, Rayet Inmobilaria y otras dieciséis compañías.

Pero la vida da muchas vueltas y tres años de su ascenso y posterior caída, Enrique Bañuelos ha vuelto a la lista Forbes y por la puerta grande. Ya no es la tercera fortuna del país, como en 2006, sino la décima y se encuentra en el puesto 701 de los más ricos de mundo con un patrimonio de 1.000 millones de dólares (777 millones de euros) gracias a sus negocios en Brasil. En el país carioca su inmobiliaria Agre es la tercera por volumen de ingresos. Pero no sólo del 'ladrillo' se fundamenta su negocio: hipódromos, habitaciones de hotel, turismo y centrales eléctricas son otras de las patas fundamentales de su nuevo imperio.

publicidad
publicidad