De Dragados y el ejército a emprendedor puro y algo más
A sus 64 años, Jesús Macarrón puede presumir de un curriculum cuanto menos original. Estudió ingeniería aeronáutica, empezó a trabajar para Dragados y luego consiguió una plaza en el cuerpo de ingenieros aeronáuticos del Ejército del Aire, con destino en Canarias y desplazamientos frecuentes a a África, para terminar como piloto privado y empezar a dar forma a lo que hoy es Gestair. ¿Cómo? Aprovechando la presencia del INI en Marruecos, donde el grupo público tenía una sociedad de fosfatos y un grave problema para reclutar trabajadores. Macarrón vio el negocio: llevar a los empleados en avión desde Canarias a África en aviones pequeños. Fue todo un éxito.
Hoy, 35 años después, el presidente de Gestair vuela más alto. La Fundación Magdala -una petición de su mujer, Pilar- ocupa ahora mucho de su tiempo. El objetivo número uno es llevar a los microcréditos a Tanzania, uno de los países más pobres de África. No le está resultando fácil -"a la gente le cuesta aportar, muchos están ahora a otras cosas"- pero no ceja en el empeño. Es lo que tiene el espíritu de emprendedor.
