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La compañía de la familia Nozaleda se suma así a la lista de grandes compañías del sector que se han declarado insolventes desde que estalló la burbuja inmobiliaria, como son Llanera, Martinsa Fadesa, Habitat, Tremón, Aifos, Constructora Pedralbes, Edisan, Obrum, DHO y Begar, entre otros.
Nozar estaba inmersa desde el pasado mes de mayo en un proceso de negociación con acreedores gracias a la reciente reforma realizada en la Ley Concursal. La inmobiliaria fue una de las primeras que se acogió a una de las principales novedades de esta ley, la que favorece la posibilidad de que las empresas se refinancien antes de entrar a concurso, mediante la apertura de un plazo de tres meses para negociar un calendario de pagos de deuda con sus acreedores.
Hoy terminaba el plazo para que la compañía y los bancos acredores llegaran a un acuerdo para reestructurar la deuda de un grupo tocado de muerte por la crisis del sector, por sus incursiones fallidas en el capital de competidores como Colonial y la antigua Astroc,por las indemnizaciones que tuvo que pagar a Gaesco y Reyal Urbis y, ya en los últimos tiempos, por el impacto de la solicitud de concurso que realizó el acreedor Avalatransa. No llegó a buen puerto pero la herida abierta en el seno de Nozar -en sus reputación sobre todo- ha sido la puntilla a un grupo cuyas cuentas no se sostenían.
La suspensión de pagos de Nozar pilla a lo más selecto del sistema financiero español, que en su momento apoyó el salto de tamaño del grupo inmobiliario. BBVA, Caja Madrid, Popular, Banesto, La Caixa, Sabadell, Ibercaja, Pastor, Unicaja o Pastor. Y entre los extranjeros, se encuentran Eurohypo, Barclays, Royal Bank of Scotland o ING.
Es decir, la creme de la creme de los bancos y cajas que financiaron el boom inmobiliario en España. El pasivo total de Nozar se sitúa alrededor de los 700 miillones de euros y el año pasado perdió 209,39 millones de euros.

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