
De hecho, Citi colocó todo su negocio de particulares, inegrado en Citibank España, en Citi Holdings, es decir, el banco malo o la unidad con carácter global en la que se agruparon todos los activos no estratégicos o que podían ser vendidos. “El equipo de dirección de Citi Holdings tratará de maximizar el valor de estos negocios”, indicó en un comunicado el banco, que en 2008 recibió 45.000 millones del Estado americano para eludir su bancarrota. Ese ejercicio perdió 14.000 millones de euros.
Pero el citado equipo no ha conseguido maximizar el valor de su división minorista en España. Más aún, no ha conseguido que ninguna entidad, ni nacional ni extranjera, haya puesto una oferta interesante por sus 112 oficinas a lo largo de España. El grupo tenía cerca de 3.000 empleados, además de una red de agentes formada por 5.000 personas. Por áreas de negocio, la banca retail tiene 60 sucusales, mientras que Citifinancial, especializa en préstamos hipotecarios y crédito al consumo, cuenta con 52.
Su actividad en España también abarca su negocio de tarjetas, con 1,3 millones; Citisoluciones, una filial de asesores financieros que comercializan productos del banco y la unidad de banca privada. Y, por supuesto, la división de banca de inversión, de la que salió su actual presidente, Manuel Falcó.
Falcó, un reconocido baqnuero, tomó las riendas de Citi en junio de 2008, en sustitución de Sergio de Horna, que llevaba seis años como máximo responsable del grupo y de los negocios de banca minorista. Horna cedió el mando, pero siguió como presidente de Citibank España hasta febrero de este año. Falcó asumió todas las unidades de negocio, pese a no ser un experto en banca a particulares. Movimiento evidente de que el objetivo de Citi era vender todo lo que tuviera que ver con banca de particulares.
Falcó, que ha participado en las mayores operaciones de fusiones y adquisiciones realizadas en nuestro país en los últimos cinco años, se puso como objetivo vender las 112 oficinas, los 1,3 millones de tarjetas y el patrimonio gestionado en banca privada. No ha tenido éxito y ahora ha decidido reclutar a un ejecutivo del grupo en Estados Unidos para que se encargue de la gestión de estos negocios.
Fuentes del sector aseguran que dicha persona, cuyo nombre todavía no se ha hecho público, ya está seleccionada y que tomará las riendas de la banca minorista a partir de este próximo mes de septiembre. Una nueva vuelta de tuerca para un banco con gran renombre mundial, pero que en España no consigue despegar. Los sindicatos siguen preocupados tras el goteo de despidos llevado a cabo este mismo año.



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