El Banco de España se queda sin asesor para vender Caja Castilla-La Mancha
El organismo supervisor se ha quedado sin interlocutor para analizar la venta de la caja intervenida
Apenas un mes después de que el Banco de España eligiera a UBS como asesor para planificar el futuro de Caja Castilla-La Mancha, todos los directivos de primera fila del banco suizo en España han abandonado la firma.
Sorprendente, pero cierto. En UBS no queda un banquero de inversión con capacidad para gestionar el mandato que la institución que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez le concedió el pasado 23 de junio. El contrato consistía en la elaboración de un plan estratégico para CCM como paso previo a la búsqueda de alternativas para que Banco de España saliera del capital de la caja.
Pues desde ese día, de UBS se han ido o lo van a hacer en breve sus principales directivos. El primero fue Alfredo Fernández, el segundo de a bordo de la división de banca de inversión. Un ejecutivo experimentado, gran conocedor de las compañías de energías y servicios, uno de los que ha pilotado la adquisición de Unión Fenosa por parte de Gas Natural.
Su salida el pasado 2 de julio ha sido más polémica de lo que ha transcendido hasta la fecha. Según explican fuentes del sector, Fernández llegó a denunciar a UBS por cambiar las condiciones laborales. El banquero se refería a que la matriz, que el pasado año registró las mayores pérdidas en la historia de una entidad financiera suiza, condicionó el cobro de la paga variable en acciones a que no tuviera más trimestres con pérdidas.
Esa condición no se cumplió ya en el primer trimestre de este mismo ejercicio, periodo en el que perdió 1.320 millones de euros. La entidad se vio obligada a finales de junio a ampliar capital en 2.700 millones para recomponer sus recursos propios y hacer frente a más números rojos en los siguientes trimestres, tal y como admitió. El pasado año, el Estado suizo tuvo que salir a su rescate con la suscripción de 3.700 millsnes de euros en obligaciones convertibles y la inyección de más de 40.000 millones a una sociedad en la que se agruparon todos los activos tóxicos.
Fernández consideró que su paga variable en acciones no tenía que estar condicionada a esa cláusula, sobre todo después de que en 2008 fuera el primer banco del ranking de fusiones y adquisiciones, por delante de grupos con mucho más plantilla, como JP Morgan, Morgan Stanley, Goldman Sachs o Citigroup.
Ahora, el siguiente en marcharse ha sido su jefe, Francisco Sánchez Asiaín, el consejero delegado de banca de inversión de UBS. Sánchez Asiaín comunicó ayer que deja el grupo para incorporarse como presidente de Nomura en España, la entidad que se quedó con los activos de Lehman Brothers en la Península Ibérica. Según distintas fuentes, el todavía número del banco suizo se va a llevar consigo a otros tres ejecutivos de UBS, que queda totalmente descapitalizado.
Su marcha está relacionada con su amistad con Manuel Garí, que había quedado como responsable de banca de inversión de Nomura, y con su descontento con la evolución del grupo helvético, su poco apoyo al área de banca de inversión y las polémicas con las retribuciones.
