
La FATF (agencia internacional responsable de hacer seguimiento a acciones delictivas) acaba de terminar un estudio completo para determinar qué hace que el fútbol sea tan atractivo para los criminales ¿Por qué mirar al fútbol? Es de lejos el deporte más extendido del mundo – los juegan más de 250 millones de personas – y la final de la copa del mundo de 2006, por ejemplo, atrajo a más de 1.000 millones de personas. A pesar del rápido crecimiento y la elevada visibilidad del sector, la estructura regulatoria del fútbol todavía no ha superado algunos de los riesgos que vienen con esos cambios.
Tras una investigación de un año, la FATF descubrió que el sector más vulnerable del fútbol es el profesional por distintas razones: se trata de un mercado fácil de penetrar, el estadio sirve de punto de reunión a personas de diferentes clases sociales; el mercado de acciones es complicado y opaco.
La falta de experiencia por parte de representantes de futbolistas profesionales también puede atraer a criminales. Las estructuras legales para formar un club son muy diversas, varían de compañías limitadas a fundaciones, lo que puede dar pie a actividades ilícitas.
Esto sin contar las prohibitivas sumas de dinero que se mueven de un país a otro para comprar jugadores, adquirir un club, patrocinar un encuentro, etc. Se trata de cantidades ingentes que carecen de parámetros, pues la cotización de un futbolista puede variar de un día para otro, así como el espacio publicitario de un partido.
Por último está la vulnerabilidad que tienen algunos jugadores, especialmente en el caso de los más jóvenes, que pueden ser mal aconsejados y terminar en negocios turbios.

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