Los retrasos abren la caja de los truenos en la cúpula de San José
La CNMV echa atrás la salida a bolsa de la constructora
La venta del 20,25% del capital de Parquesol al empresario argentino Diego Eduardo León ha provocado el primer encontronazo entre el presidente de San José, Jacinto Rey, y el consejero delegado Miguel Zorita. La operación realizada por Rey por su cuenta y riesgo es la primera causa de la parálisis de la fusión entre Parquesol y San José y de la consiguiente salida a bolsa del nuevo grupo.
San José y Parquesol debían haber cerrado su fusión el viernes y los negocios de Rey empezado a cotizar como uno sólo ayer. Sin embargo, los requerimientos de la CNMV para resolver dudas y completar el folleto de la fusión obligaron a Rey a incumplir una vez más los plazos. El supervisor bursátil ha pedido todos los contratos firmados por Rey con el inversor argentino Diego Eduardo León, que ha acordado la venta en seis plazos del 20,25% de Parquesol. Una operación que según distintas fuentes el empresario gallego ha realizado por su cuenta y riesgo y sin el visto bueno de la cúpula directiva del grupo.
Esta situación ha provocado el primer encontronazo serio entre Rey y el consejero delegado del grupo, Miguel Zorita, que llegó en noviembre del año pasado con el encargo de refinanciar la deuda de 1.200 millones de euros -un proceso cerrado ya con éxito aunque en unos plazos más largos de los previstos inicialmente- y encarrilar la salida a bolsa del grupo. Zorita ha expresado sus quejas por la forma y el fondo de una operación -la venta a León- que puede paralizar durante semanas o quizá meses la salida a bolsa de Grupo San José cuando la compañía ya había salvado -en referencia al acuerdo con los bancos- el escollo más importante.
Fuentes oficiales de San José no ha contestada a la llamada de este portal financiero para contrastar esta información. La realidad es que el retraso oficial de la fusión y del debut en bolsa es un golpe más en el índice de credibilidad de Rey y su equipo. Desde que compró Parquesol en 2006, San José ha retrasado cuatro veces el proceso y ha engullido a dos consejeros delegados en la inmobiliaria en una trayectoria marcada por la gestión personalista de Rey. De hecho, hasta la llegada de Zorita no había consejero delegado en San José. Rey asumía plenos poderes.
Zorita, que ya había colaborado en distintos proyectos con Rey en los últimos tiempos, responde al perfil de gestor independiente. Ha pasado por cargos de la máximo relevancia en el sector financiero en entidades como Argentaria o BBVA, ha sido vicepresidente de Deloitte en España y hasta llegó a liderar un consorcio español para optar a la compra de Iberia.
Una operación sospechosa
San José anunció el 28 de mayo que el nuevo grupo empezaría a cotizar antes el cierre de junio. Pero menos de tres semanas después hizo pública la entrada en el capital de León, un hombre afín a Rey -el mayor accionista de su empresa argentino Carlos Casado- que se convierte en el segundo accionista, permite a Rey resolver sus problemas inmediatos de liquidez y, sobre todo, no impide que el presidente del grupo español siga manteniendo la mayoría de la nueva San José.
La CNMV cree que se trata de una operación sospechosa que cambia las reglas del juego del proceso de fusión y ha pedido a Rey que ponga negro sobre blanco el contenido de los contratos firmados con León, las condiciones pactadas y el grado vinculación real entre ambas partes. Sí se sabe que para sacar adelante la venta del 20,25% del capital, Rey ha tenido que reconocer una minusvalía de 130 millones de euros.
Del paquete vendido a León a 6,214 euros, 1,98 millones de títulos proceden del 4,98% de autocartera de Parquesol, compradas en su momento a un precio medio de 21 euros por algo más de 40 millones de euros y vendidos ahora por 12,3. Los otros 6,06 millones de acciones fueron adquiridos por el empresario gallego a unos precios aún más altos. Lanzó la OPA por Parquesol a 23,1 euros por acción y el año pasado recompró un 12% que estaba en manos de Grupo Lábaro a 22,50 euros por acción.