14 de Octubre, 06:06 am

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Francisco González, presidente de BBVA

"Los bancos deben transformarse a un modelo de negocio más cercano al cliente"

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La industria bancaria va a tener que desenvolverse en un entorno regulatorio y de supervisión muy complejo

"Los bancos y los banqueros deben cambiar de forma radical" como consecuencia de las novedades que se avecinan en el sector financiero.

En su opinión, estos cambios obligan a los bancos a transformarse hacia un nuevo modelo de negocio que combine el mundo físico y la plataforma virtual y en el que el cliente podrá interactuar y cambiar de unos canales a otros para conseguir la solución adecuada. "Los bancos deben transformarse en compañías de distribución de servicios basadas en el conocimiento y con fuertes compromisos éticos y sociales", subrayó. Igualmente, el presidente de BBVA abogó por una consolidación del sector financiero para reducir su sobrecapacidad y evitar que sobrevivan entidades 'zombies' -entidades inviables mantenidas artificialmente-.

Francisco González inauguró el Encuentro 'La profundidad de la crisis y su repercusión en el sector financiero y otros sectores de la economía' que se celebra en Santander organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). El presidente de BBVA centró su intervención en su perspectiva sobre la nueva banca del siglo XXI después de la crisis.

"Esta crisis marca un punto de no retorno para el sector financiero, y los bancos que emerjan de ella, y el conjunto de la industria, serán completamente diferentes de lo que hemos conocido hasta ahora", afirmó, ya que, además de ser la de mayor magnitud y alcance de los últimos 80 años, va a prolongarse varios años en tres fases distintas.

La primera fase es la crisis financiera en sentido estricto, que se desencadenó a partir del verano de 2007, y que hoy puede darse prácticamente por finalizada a medida que la intervención de los bancos centrales y los gobiernos han conseguido rebajar las tensiones extremas de liquidez y evitar el colapso del sistema financiero global. "Muchas de las medidas que se han tomado para incrementar la liquidez del sistema tienen un carácter temporal y extraordinario; y todavía quedan pérdidas muy voluminosas no afloradas por muchas entidades bancarias, especialmente en Europa", subrayó Francisco González.

La segunda fase es la derivada del impacto de la recesión económica, en la que el sistema financiero global, muy debilitado durante la fase anterior, afronta ahora una fuerte caída de la actividad y del negocio, y un fuerte aumento de la morosidad. Según el presidente de BBVA, "es difícil anticipar cuanto durará esta fase, pero, cuando termine, las instituciones que sobrevivan habrán de afrontar la tercera: la fase de la reconversión industrial del sector para adaptarse a los enormes cambios tecnológicos y sociales de las últimas décadas".

Entorno complejo

En su opinión, el entorno que va a afrontar la industria financiera en los próximos años va a ser excepcionalmente difícil y complejo: "En primer lugar, el campo de competición se ha modificado radicalmente. Muchos bancos han desparecido, absorbidos por otros o, simplemente, liquidados. Y sobre todo, se ha producido un fenómeno desconocido en los países desarrollados en las última décadas como resultado de la masiva intervención pública en el sector financiero".

Desde el inicio de la crisis, los gobiernos han inyectado capital público a los bancos por más de 400.000 millones de euros. Adicionalmente han comprado activos por más de 300.000 millones; han aportado garantías sobre su deuda o activos tóxicos por 3,4 billones y han aprobado futuras compras de activos por hasta 2,3 billones. Como ejemplo, el Gobierno de EE.UU. ha desembolsado ya en sus bancos el 3% del PIB y ha comprometido importes adicionales de hasta el 22% del PIB. En España, uno de los países que menos han debido apoyar a sus entidades, el Estado ha comprado activos de los bancos por el 1,7% del PIB y ha comprometido el 18% en garantías públicas.

"Como resultado, encontramos un gran número de bancos nacionalizados, seminacionalizados o, de alguna manera, fuertemente respaldados por sus gobiernos. Estos bancos están compitiendo con bancos 100% privados e independientes que no han recibido ninguna ayuda pública. Esta situación introduce una clara distorsión de la competencia, particularmente grave en la medida en la que la actividad financiera se desarrolla en un ámbito transnacional o, incluso, global", afirmó Francisco González.

"La industria bancaria va a tener que desenvolverse en un entorno regulatorio y de supervisión muy complejo, con reglas que no son iguales en todos los países y mercados, y que están en pleno proceso de cambio hacia un nuevo marco, mucho más restrictivo y exigente. Todo esto afecta de forma negativa a la rentabilidad de los bancos y, en consecuencia, dificulta el proceso de recomposición de su capital, y agrava aún más los problemas ya existentes de sobrecapacidad en el sector".

Consolidación del sector

En este sentido, subrayó que es fundamental que las decisiones de las autoridades en el ámbito financiero cumplan dos objetivos:

1. Por un lado, que favorezcan -o al menos no obstaculicen- la consolidación del sector. Un sector con exceso de capacidad tiene costes muy altos. "Los 'zombies' (entidades inviables mantenidas artificialmente) impiden la consolidación de un sistema bancario fuerte y solvente y drenan recursos que se podrían emplear de forma mucho más eficiente", explicó.

"Como resultado: a corto plazo, se dificulta la recuperación del crédito (y se retrasa la recuperación económica). A medio y largo plazo se reduce el crecimiento potencial de la economía (y el bienestar de los ciudadanos). Este es un problema que se manifiesta de forma clara en nuestro país. En España, el sector financiero ha crecido de forma acelerada, en muchos casos sin ajustarse a referencias de mercado. La debilidad de ciertas instituciones y la sobrecapacidad del sector son lastres pesados para la recuperación económica y el crecimiento futuro".

2. El segundo aspecto clave para la toma de decisiones públicas es, según Francisco González, evitar las tendencias proteccionistas, que en el sector financiero se reflejan de muchas formas: "Obstáculos a las entidades de capital extranjero para que adquieran bancos en dificultad; prohibición o condiciones desfavorables a las entidades con capital extranjero que operan en un país (en cualquier ámbito, incluyendo el acceso a los esquemas de apoyos públicos); o la que quizás sea la más peligrosa de todas: las presiones -o incluso las exigencias- para que las entidades que han recibido ayudas públicas de un país concentren sus operaciones de crédito en ese país".

En consecuencia -subrayó-, "esto conduce a la fragmentación del sistema financiero global, con la creación de 'bolsas nacionales de liquidez', es decir, bolsas de recursos que sólo pueden invertirse en un determinado país. En definitiva, representa una asignación ineficiente de los recursos a escala global. Y, por tanto, retrasa la recuperación económica y reduce el crecimiento global".

Desde hace dos décadas, señaló, se está produciendo un desplazamiento de la riqueza -y, por tanto, de la influencia y el poder globales- hacia Asia (especialmente China). Este fenómeno se está acelerando con la crisis; aumenta el diferencial e crecimiento: +6 ó +7% en China frente a -2/-4% en USA y Europa.

"Las autoridades en Estados Unidos y en Europa (y, por supuesto, también en España) tienen que tomar medidas tan radicales como sea necesario para restablecer la eficiencia en la asignación de los recursos, la competitividad y el crecimiento económico. Dilatar la respuesta a los problemas sólo llevará a que se agraven y su resolución sea mucho más costosa y traumática", manifestó.

Pero, además de los cambios en la competencia y en la regulación, los bancos también tienen que afrontar transformaciones mucho más profundos derivados de los avances tecnológicos, "que han cambiado a las sociedades y las personas". En este sentido, el presidente de BBVA afirmó: "Los clientes bancarios, antes fundamentalmente pasivos, ahora tienen mucha más información y, por tanto, mucho más poder. Demandan, desde luego, mejores productos y servicios, a mejor precio, mayor conveniencia y una atención más personalizada a sus necesidades. Y, también, exigen de las empresas y los bancos una mayor atención a las inquietudes y las necesidades sociales y, por supuesto, transparencia y un comportamiento ético".

Causantes de la crisis

"Esta demanda de ética, transparencia y buenas prácticas -subrayó- se va a incrementar exponencialmente en el futuro próximo. Los bancos han defraudado las expectativas de la sociedad: son percibidos como 'causantes' de la crisis y como receptores de los recursos de los contribuyentes en una época de crisis, en la que prácticamente todos los sectores y las empresas atraviesan dificultades".

Según Francisco González, "los bancos y los banqueros deben cambiar de forma radical. Y este cambio tiene dos vertientes fundamentales: una es básicamente tecnológica; la segunda, es de tipo filosófico/cultural".

Refiriéndose al segundo aspecto, el presidente de BBVA apuntó que "los bancos deben autoanalizarse y revisar profundamente sus fundamentos: los valores éticos, la transparencia, la prudencia, la sostenibilidad y la forma en la que interaccionan con todos sus stakeholders: clientes, accionistas, proveedores, sus propios equipos humanos, y el conjunto de la sociedad. Todos estos conceptos deben incorporarse como elementos centrales de la cultura corporativa, y deben traducirse, además, en hechos, en la estrategia y en la actividad diaria de los bancos".

"Junto a los valores -añadió-, la innovación constituye otro eje fundamental del nuevo paradigma bancario. Los bancos deben incrementar sus inversiones en tecnología. Pero, sobre todo, los bancos necesitan entender plenamente y utilizar de forma inteligente los avances tecnológicos de forma que puedan ofrecer soluciones útiles para las personas". En esa línea, subrayó: "Sólo aquellos bancos con valores y capaces de crear valor de forma sostenida, generando innovaciones que aporten valor a las personas, podrán hacer frente a las ofertas de valor, radicalmente distintas, que van a surgir de la red, para formar una nueva liga de competición global".

En su opinión, en esa 'liga', los 'nuevos bancos' van a tener una ventaja competitiva clave: "Una larga relación de confianza con sus clientes les proporciona una información valiosísima acerca de sus aspiraciones y sus necesidades. Ahora, se trata de apoyarse en la tecnología para transformar esta información en conocimiento, y convertir este conocimiento en ofertas de valor para las personas".

Compañías de distribución

"Todo esto lleva a un modelo de negocio absolutamente nuevo. Los bancos deben de transformarse en compañías de distribución de servicios, basadas en el conocimiento; y una variedad creciente de estos servicios no será de naturaleza financiera".

"El cliente ya no verá un banco convencional; interactuará con una gran plataforma que integre el mundo 'real' y el 'virtual'. Dentro de esta plataforma, él podrá cambiar de unos canales a otros sin ninguna ruptura ni fricción, para conseguir la solución adecuada, en el momento en el que la requiera y de la forma que desee", afirmó Francisco González, quien añadió: "En esta plataforma, el cliente podrá, además, desempeñar un papel tan activo como quiera, colaborando con su proveedor de servicios y con otros clientes en el diseño de soluciones absolutamente personalizadas".

Siguiendo con este asunto, el presidente de BBVA comentó que, hoy, sólo el 15% de la población mundial tiene acceso a los servicios bancarios. Al menos 2.000 millones de personas en todo el mundo no son usuarios porque el modelo convencional de banca no permite ofrecerles estos servicios a precios que estén a su alcance.

"Los bancos del siglo XXI -dijo- han de aumentar la accesibilidad a sus servicios, desarrollando nuevos modelos, más ligeros y eficientes, basados en la tecnología, que permitan, a coste muy bajo, ofrecer servicios a personas de renta más reducida y, en muchos casos, dispersas en localizaciones remotas. La 'bancarización' de estas enormes mareas de población permitirá, por un lado, incrementar los ingresos de los bancos. Y, por otro, significará una enorme contribución al bienestar de los más desfavorecidos del mundo, y al desarrollo económico y social".

A continuación, Francisco González afirmó que BBVA, desde mucho antes de la crisis, ha sido pionero de esta visión de la banca del siglo XXI. "Los principios, las personas y la innovación son los tres pilares de la estrategia que definimos para el grupo a comienzos del año 2004; y este enfoque está explícitamente incorporado en nuestra cultura corporativa. Esta estrategia nos ha ayudado a evitar los errores que han cometido muchos de nuestros pares en el pasado reciente, de forma que BBVA, a lo largo de la crisis, ha fortalecido su posición relativa en el conjunto de la banca global".

Como muestra de esa fortaleza, comentó que BBVA fue en 2008 el segundo banco del mundo por resultados y que ha sido el único banco en la gran liga global que no ha necesitado ayudas públicas, ni ampliar capital -con fuertes descuentos- en el mercado. Además, en ese tiempo, el Grupo ha seguido trabajando en la construcción de un nuevo modelo de negocio, basado en estrictos principios éticos, tecnológicamente avanzado, innovador y mucho más eficiente, capaz de ofrecer las mejores soluciones financieras y no financieras a las personas.

Incidiendo en estos aspectos, Francisco González señaló que el Grupo está mejorando continuamente en su gobierno corporativo y sus exigentes códigos de conducta, en los que ha sido pionero, para adaptarlos a los más exigentes estándares internacionales y más allá de los requerimientos regulatorios. Sobre estas bases, BBVA trabaja para establecer relaciones de largo plazo con sus clientes, mejorar su capacidad de captación y retención de talento y para reforzar sus vínculos con la sociedad.

"BBVA es, también, un pionero dentro de la industria financiera en la innovación 'real', útil, flexible, humana. Hemos sido los primeros en crear un departamento específico, de alto nivel, dedicado a la innovación; y también los primeros en incluir la innovación entre los objetivos prioritarios de nuestras áreas de negocio y apoyo, con plazos y objetivos cuantificados para cada uno de ellos", apuntó.

BBVA, líder de la nueva industria

En este punto, el presidente de BBVA destacó algunos de los principales proyectos que está abordando el Grupo. Uno de ellos es el denominado 'Banco del futuro', que consiste en el rediseño de la organización y de los procesos para aprovechar al máximo las capacidades tecnológicas, de forma que el talento de las personas de BBVA pueda centrarse en las tareas de máximo valor añadido. "Actuamos así sobre los dos determinantes de la eficiencia: la reducción de costes y la capacidad de generación de ingresos, al tiempo que aceleramos nuestra capacidad de respuesta a las demandas de nuestros clientes y mejoramos la conveniencia y la capacidad de interacción con ellos", explicó.

La otra gran vertiente que destacó Francisco González se orienta a la innovación en la oferta de productos y servicios, ámbito en el que todos los proyectos que está desarrollando BBVA parten de la mejora del conocimiento de las personas que son sus clientes. Estas iniciativas van desde el diseño y lanzamiento de nuevos productos financieros o no financieros, como puede ser e-conta, hasta el desarrollo de servicios de utilidad para los clientes como tú cuentas, pasando por el marketing, el diseño de las oficinas del futuro o el desarrollo de plataformas colaborativas con los clientes. En la misma línea están proyectos para aumentar y permitir la accesibilidad a los servicios bancarios de los menos favorecidos, especialmente en Latinoamérica como es el 'Banco en una tarjeta' o la actividad de la Fundación para las Microfinanzas.

"Estoy convencido que nuestra visión de BBVA como un nuevo banco para una realidad nueva, y nuestro trabajo para hacer realidad esta visión, va a situar a BBVA como uno de los pocos líderes en la nueva industria financiera del siglo XXI", concluyó su intervención Francisco González.

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