26 de Mayo, 13:53 pm
DÍA ALIMENTACIÓN-FAO

La FAO pide que los países ricos no olviden la crisis alimentaria

Noticias EFE

Antonio Lafuente

Roma, 13 oct (EFE).- "No nos olviden. No olviden el hambre ni la crisis alimentaria", es el mensaje, aunque sea de forma informal, que la FAO quiere enviar este año a los países ricos con motivo de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, según explicó a Efe José María Sumpsi, número dos de ese organismo de la ONU.

Con esas palabras, Sumpsi expresaba el principal temor de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): que la crisis financiera desplace a la de los alimentos del primer plano de la agenda política mundial.

Una situación que sería lamentable porque "en el último año se había logrado sensibilizar a la opinión pública y a los países donantes sobre la crisis alimentaria", afirmó Sumpsi.

Esa crisis, originada por el alto precio de los alimentos, ha provocado que en el último año el número de personas que padecen hambre en el mundo haya aumentado en 75 millones y ahora ascienda a 923 millones, según estimaciones de la FAO.

Como ejemplo de la concienciación internacional, el subdirector general de la FAO citó "el reconocimiento de la infravaloración de la agricultura" hecho durante la cumbre sobre seguridad alimentaria celebrada en junio pasado en Roma.

Por ese motivo, los mandatarios mundiales, entre ellos los de países como Francia y España, aceptaron aumentar los recursos para la ayuda al desarrollo y se comprometieron a movilizar una gran cantidad de fondos.

"Ahora, concentrando sus esfuerzos en los rescates financieros con miles y miles de millones de dólares, los países donantes nos dicen que no es el mejor momento para darnos ese dinero", destacó Sumpsi.

El subdirector general de la FAO dijo que eso no significa que los donantes no vayan a cumplir sus compromisos.

El problema, añadió Sumpsi, es que al haberse comprometido a dar el dinero en un plazo de tres o cuatro años, "probablemente no lo entreguen de inmediato, sino que esperarán a que la situación mejore", lo que puede crear ciertas disfunciones en el diseño de los programas de ayuda.

Preguntado sobre qué piensa de que los países ricos movilicen cientos de miles de millones de euros para rescatar el sistema financiero cuando con mucho menos se podría contribuir a mitigar el hambre en el mundo, Sumpsi observó que es un hecho "triste", pero advirtió que "no se puede caer en la demagogia".

"Por un lado, es una reflexión dramática y triste que en pocas horas se movilice tanto dinero para rescatar bancos que han tenido malos gestores cuando con mucho menos se podía hacer muchísimo para eliminar el hambre", sostuvo Sumpsi, catedrático de Economía y Política Agraria.

Pero "el problema del hambre no es sólo una cuestión de dinero", explicó, ya que además exige la creación de una serie de infraestructuras y la toma de unas decisiones políticas que van más allá de los recursos económicos.

En cambio, declaró que la crisis financiera sí es un problema de dinero básicamente y la solución consiste en inyectar liquidez para "retirar todos los productos basura y limpiar el sistema", después de lo cual debe continuar funcionando.

Sumpsi apuntó como un efecto positivo de la crisis financiera la actual bajada del precio de los alimentos, ya que el dinero se está retirando del mercado de materias primas de Chicago, donde se cotizan los cereales y otros artículos de primera necesidad.

No obstante, pese a esa disminución, los precios de los alimentos están aún un entre un 40 y un 80% más caros, explicó a Efe Valerie Guarnieri, directora del Programa de Diseño y Apoyo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA).

Guarnieri coincidió con Sumpsi en que el principal temor del PMA es que la crisis financiera "afecte el deseo de los países donantes de contribuir a cubrir las necesidades urgentes en todo el mundo".

"Los donantes han sido extremadamente generosos, pero el problema es que las necesidades han crecido pero, incluso con estas generosas contribuciones, todavía es necesario conseguir más dinero", concluyó.

No obstante, se declaró "sorprendida" ante la cantidad ingente de dinero movilizada para el rescate financiero cuando sólo asegurar una taza de cereales para todos los niños que van a la escuela en los países pobres costaría poco más de 2.000 millones de euros.

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