21 de Agosto, 00:36 am

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finanzas

Las prejubilaciones representan dos tercios del ERE de Santander y Popular

J.M.Camarero

Afectará a 1.100 empleados, la mayoría por acogerse de forma voluntaria, y en gran medida procedentes de la entidad adquirida el año pasado

 La reestructuración de empleo pactada entre el Santander y los sindicatos se saldará finalmente con un recorte de 1.100 puestos de trabajo entre las dos entidades. Se trata aproximadamente de un 3% de la plantilla conjunta que mantenían al cierre de 2017, en los 34.499 trabajadores, según los datos comunicados a la CNMV en sus cuentas anuales.

Del más del millar de empleados que dejarán de trabajar en el banco, un 63% corresponden a las prejubilaciones pactadas entre el grupo y los sindicatos. En total, 378 personas mayores de 55 años accederán al sistema habilitado para seguir cotizando hasta el momento de cobrar la prestación pública, y otros 294 mayores de 50 años también se sumarán a esta modalidad.

Los sindicatos consiguieron que el banco rebajase la edad de prejubilación de los 55 años -la establecida en el ERE del banco en 2016- hasta los 50 años. Con algunas diferencias entre ambos tramos (50 a 55 y a partir de ese momento), se pueden retirar con un 80% del sueldo más varias primas por voluntariedad así como por antigüedad, y un máximo a percibir de 380.000 euros por caso. En esa situación se encontrarán hasta los 63 años, cuando accedan a la jubilación anticipada.

Por otra parte, casi 400 trabajadores serán despedidos con una indemnización que representa 40 días por año trabajado, con un límite de 24 meses, una de las mayores que se ofrecen ahora mismo no solo en el sector, sino en todo el mercado laboral español. Además, el banco ha ofrecido varios complementos en función de la antigüedad y de la voluntariedad. De todos los empleados menores de 50 años acogidos a esta modalidad, la mayoría lo han hecho de forma voluntaria, dentro del plazo establecido para adaptarse a este sistema. El banco ha cubierto el 'cupo' establecido inicialmente para evitar despidos forzosos masivos.

Por unidades de negocio, de las 1.100 salidas 769 corresponden a antiguos empleados del Popular, lo que representa casi un 70% del total. Los otros 331 afectados se encontraban encuadrados en las plantillas del Santander en España.

Una vez culminado este primer ERE, que afectado fundamentalmente a servicios corporativos y centrales de ambos bancos, la entidad comenzará a analizar el impacto del nuevo recorte de plantilla que llevará a cabo en el próximo año para recomponer su red de sucursales, en un proceso que impactará en los puestos de trabajo de quienes se encuentran en las oficinas. A finales del año pasado, ambas entidades contaban de forma conjunta con 4.620 sucursales -2.843 del Santander y 1.777 del Popular-. Desde el sindicato CC OO reconocen que el ERE de servicios centrales «solo ha sido el inicio de un largo camino» de una integración que se prolongará "muchos meses". Hasta ahora, la dirección del Santander no ha cuantificado el número de oficinas que se verían afectadas por el cierre, tal y como reconoció el consejero delegado del grupo, José Luis Álvarez, en la reciente presentación de cuentas anuales.

El Santander destinó el año pasado 300 millones de euros para este proceso de reestructuración del Popular, tanto para el ERE como para los cambios para la integración tecnológica y corporativa. Esa misma cantidad será la que gaste este año y en 2019, hasta completar los 900 millones de euros que, en términos netos, tenía previsto destinar a este fin cuando adquirió el Popular. 

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