23 de Octubre, 13:05 pm

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La hucha de las pensiones sólo podrá pagar tres extraordinarias más

J.M.Camarero

De los 25.176 millones del Fondo de Reserva, se usarán otros 8.000 a finales de año, porque las cotizaciones crecen la mitad de lo previsto

La recuperación del mercado laboral no está suponiendo ninguna salvación para las cuentas de la Seguridad Social, desde donde se recurre de forma casi automática al Fondo de Reserva para abonar las pagas extraordinarias del sistema de pensiones. El Gobierno lo autorizó el pasado viernes, al permitir detraer de la hucha de las prestaciones 8.700 millones para abonar la nómina adicional de julio. Y, tal y como ayer anticipó el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, lo volverá a hacer a finales de año, para la extra de Navidad: «Si hay que recurrir al fondo a final de año, cosa que evidentemente ocurrirá -afirmó-, hay que verlo como una garantía» para afrontar esta coyuntura.

Con la puerta abierta a echar mano de los fondos guardados para épocas de crisis, al Ejecutivo le quedará cada vez menos margen para seguir utilizando este salvavidas que ahora mismo cuenta con poco más de 25.000 millones de euros. De hecho, si a finales de año se valen de, aproximadamente, otros 8.000 millones y continúan esas mismas necesidades para los abonos extraordinarios de junio y diciembre de 2017, el fondo se quedaría prácticamente sin dinero a finales del próximo año.

Aunque aún es pronto para cuantificar cuánto capital hará falta para sufragar las pensiones de verano y navidad, ese entorno de los 8.000 millones viene siendo la cuantía habitual que saca la Seguridad Social de esta hucha de dinero. El Fondo de Reserva acumuló casi 67.000 millones en 2011, pero desde entonces su importe no ha parado de caer a cuenta de las disposiciones del Ejecutivo para las pagas extra. Ante esta situación, el secretario confederal de Protección Social y Políticas Públicas de CC OO, Carlos Bravo, se ha dirigido por escrito a Tomás Burgos, para instarle a que convoque «de forma urgente» la Comisión de seguimiento del Fondo de Reserva, que lleva casi un año sin reunirse.

El secretario de Estado reconoce que «mientras persista» el déficit de la Seguridad Social, se recurrirá a la hucha en los momentos en que sea «estrictamente necesario». Y es que, el sistema no parece que, por ahora, vaya a recobrar el equilibrio presupuestario. Hasta abril, registró un superávit de 1.642 millones, prácticamente la mitad que en el mismo periodo de 2015. El problema de este organismo es que, a medida que avanzan los meses, el descuadre de sus cuentas es mayor. El año pasado cerró diciembre con un déficit de 13.592 millones de euros.

Los indicadores anticipan un ejercicio complicado en cuanto a ingresos y gastos. El ritmo al que aumentan las cotizaciones sociales fue del 2,8% hasta mayo, con una recaudación neta de 42.012 millones. Sin embargo, las previsiones del Gobierno, plasmadas en los Presupuestos Generales del Estado, preveían un incremento que duplicaba esta realidad, al estimarlo en el 6,7%, para cerrar el año con 117.242 millones procedentes de las nóminas de los trabajadores.

La merma de los ingresos se debe, entre otras variables, a que a pesar de que este año hay medio millón de trabajadores más en activo, sus cotizaciones son inferiores por la precariedad de los puestos de trabajo, la devaluación de los salarios y las exenciones de las que se benefician las empresas en los primeros meses de contratación.

De hecho, alcanzar el objetivo del déficit del 1,1% en la Seguridad Social para los próximos seis meses sería excepcional, incluso para organismos como la Autoridad de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Su presidente, José Luis Escrivá, ha llamado la atención en varias ocasiones sobre la situación por la que pasa la hucha de la Seguridad social. La última vez fue en abril, cuando avisó del «agotamiento» del Fondo de Reserva. Si esa situación llega, el sistema contará con dos décimas menos de los ingresos con los que ahora dispone, según sus cálculos.

La AIReF sostiene se podría finalizar el año con un déficit situado entre el 1,5% y el 2%, muy lejos del 0,3% comprometido en los Presupuestos. El año pasado el descuadre alcanzó el 1,3% del PIB, frente al 0,6% previsto por el Gobierno.

El gasto no para de crecer

A los menores ingresos hay que unir un incremento de los gastos comprometidos. En junio, la nómina de las pensiones alcanzó el récord de 8.491 millones, un 3% más que un año antes. La situación, lejos de mitigarse, no para de aumentar: sólo en el último año el número de prestaciones ha aumentado un 1,1% hasta los 9,4 millones de pensiones.

Las medidas aprobadas en las dos últimas reformas del sistema -entre ellas se incluía un aumento de la edad de jubilación, un mayor periodo para calcular la pensión y un factor de corrección- aún no han calado en las cuentas de la Seguridad Social. Los expertos indican que, ante la actual coyuntura económica, posiblemente no lo hará hasta medio plazo. Por ello, el propio Ministerio de Empleo ha planteado la posibilidad de sacar del sistema a una parte de las prestaciones y financiar su pago vía presupuestos.

Se trataría, tal y como indicó Tomás Burgos en su comparecencia ante el Congreso para explicar los Presupuestos de este año, de abonar las pensiones de viudedad y orfandad -su importe anual asciende a 23.143 millones- mediante partidas de las cuentas del Estado. Esto es, a través de los ingresos obtenidos por los impuestos, bien recortando en otras políticas, o creando figuras explícitas para este pago, como han propuesto partidos como el PSOE.

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