La reforma laboral permitirá el despido con 20 días a las empresas en crisis
Las empresas privadas se encargarán de colocar a los parados, ante el fracaso del Inem
La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, explicará hoy en el Congreso de los Diputados lo que serán las líneas maestras de la reforma laboral, que el Gobierno podría aprobar el próximo viernes, así como sus planes en materia de Seguridad Social. Concretamente, el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha descartado finalmente aprobar un contrato único con una indemnización por despido creciente y un máximo de 20 días, como le exigían desde algunos ámbitos del propio Gobierno, pero sí aclarará las causas del despido objetivo para que las empresas en crisis que tengan que prescindir de algunos de sus empleados puedan acogerse a esta modalidad y despedir con la citada indemnización de 20 días por año trabajado con tope de un año.
La legislación ya recoge esta posibilidad, y la frustrada reforma laboral de Rodríguez Zapatero tenía como uno de sus objetivos aclarar estas causas, pero finalmente todo volvió a quedar en el aire. En la práctica, en España las empresas tienen muy difícil justificar que están en crisis y, además, la decisión final está en manos de los jueces que, normalmente, optan por dar la razón al trabajador, de ahí que la mayoría de las empresas desisten de utilizar este tipo de despido y optan por el despido improcedente, con una indemnización de 45 días. De hecho, solo un 7% de los despidos que se realizan en España son objetivos.
El Gobierno también tiene sobre la mesa la supresión de la autorización laboral previa para los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), un requisito que no existe en ningún país de la OCDE.
En materia de contratos, la intención del departamento de Empleo es generalizar el uso del contrato de fomento de empleo con despido de 33 días por año trabajado. Eso sí, la medida no tendría en ningún caso efectos retroactivos para los trabajadores que tienen un contrato con despido de 45 días por año trabajado.
Por otro lado, el Gobierno también pretende modificar la ley para que empresas privadas se encarguen de buscar trabajo a los parados, una tarea en la que los servicios públicos del empleo han fracasado de forma rotunda dado que apenas encuentran un puesto de trabajo al 3% de los parados.
La colaboración público-privada será un hecho tras los cambios que ya tiene sobre la mesa la ministra de Empleo, Fátima Báñez, como también lo será un refuerzo de la Inspección de Trabajo para luchar contra el fraude en el cobro de las prestaciones por desempleo y una mayor vigilancia sobre el rechazo de los parados a ofertas de empleo ofrecidas por el antiguo INEM.
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