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Estos fueron los últimos en sufrir la embestida de la crisis y cuando se quedaban en paro no estaban dispuestos a aceptar ofertas por debajo de las condiciones de su anterior trabajo. Ahora la cosa está cambiando y muchos están aprovechando para reconducir su vida profesional a otros sectores que presentan proyección a largo plazo, a costa de rebajar sus expectativas laborales.
Nekane Rodríguez, Directora General de Creade Lee Hecht Harrison, observa con optimismo este cambiado de mentalidad. “Es imprescindible sacar la parte positiva de cada situación y evitar la obsesión de querer recuperar lo que tenía. La nueva situación no debe estar encaminada hacia una obsesión por conseguir un empleo, sino que puede ser el momento oportuno para replantearse un proyecto de vida. El empleo nos aporta unos ingresos económicos imprescindibles, pero no es lo único en nuestras vidas. Es también importante valorar lo que esta situación nos está permitiendo hacer y disfrutar para mantener una actitud positiva a pesar de los continuos estímulos externos tan pesimistas”.
La consultora de Adecco está detectando cada vez más casos de profesionales que han dado un giro a sus prioridades laborales y se muestran más flexibles en lo referente al puesto de trabajo, salario, movilidad geográfica o, incluso, cambiar de sector.
Rodríguez señala que “lo importante es encontrar el camino y para ello hay que abrir la mente para analizar las diferentes opciones que se pueden presentar. Al principio del camino, muchas personas recién despedidas tenían en mente una sola posibilidad, ese trabajo ideal al que sólo querían optar. Ahora, un año después todavía sin trabajo, son más flexibles y han cambiado sus objetivos ideales por otros que les aportarán satisfacción personal y han decidido dar un paso atrás en este camino para volver a crecer en un futuro no muy lejano”.
La experta subraya que la inactividad es un handicap en el competitivo mercado laboral. Permanecer fuera de juego durante mucho tiempo dificulta encontrar empleo. “Para las empresas un trabajador que haya estado inactivo durante tanto tiempo pierde competitividad”, señala Rodríguez, “continuar el desarrollo profesional de una forma horizontal con miras a dar el salto en esa empresa o en otra será más fácil si se está dentro del mercado cuando éste comience a crecer”.

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