
Ya son cerca de 1.220.000 los hogares donde todos sus miembros se encuentran en situación de desempleo. Esto ha originado un incremento de más del 150% del número de amas de casa que han decidido incorporarse al mercado laboral para obtener unos ingresos extra con los que poder hacer frente a su situación familiar. En algunas zonas como Cataluña, Andalucía o Baleares, este porcentaje alcanza el 200%.
En España hay en la actualidad 4.093.000 amas de casa en situación de inactividad dedicadas a las labores del hogar, mientras que hace tan sólo dos años sumaban 4.572.900. Si además tenemos en cuenta que en ese mismo periodo (2007- 2009) el número de mujeres que decidieron incorporarse al mercado laboral fue de 611.200, esa diferencia en el número de amas de casa que han dejado de considerarse como tales, indicaría que alrededor de 480.000 se encontrarían en la actualidad en situación de búsqueda de empleo, según cálculos de Adecco.
El perfil de estas trabajadoras sería el de una mujer con una edad comprendida entre los 40 y los 54 años, con hijos y con estudios primarios en su mayoría. En estos momentos, el ama de casa estaría siendo contratada para puestos de acompañamiento escolar, telemarketing, degustación y promoción de productos en grandes superficies, recepcionistas, secretarias o manipulación de alimentos.
La pérdida de puestos de trabajo ha afectado directamente al colectivo de trabajadores mayores de 55 años, que en el último trimestre de 2009 sumaban 330.000 parados, de los cuales, 142.000 llevan dos o más años sin empleo. Su situación es especialmente compleja ya que en muchos casos se trata de trabajadores que han desempeñado toda su vida profesional en un mismo puesto de trabajo, generalmente muy especializado, y su “reciclaje profesional” resulta más complicado.
Se trata de un colectivo de trabajadores con bastante paridad y con diversa procedencia. Por un lado, entre aquéllos que cuentan con baja cualificación, abundarían mujeres que han desempeñado labores de limpieza o de manipulación de alimentos, y en el caso de los hombres, predominan aquéllos cuya trayectoria profesional se ha centrado en el sector logístico (mozo de almacén) o construcción.
Entre los que cuentan con cualificación predominarían los comerciales (provenientes del sector de la automoción o del inmobiliario) o dependientas, que se ven obligados a reciclarse hacia puestos de atención telefónica (telemarketing). Destaca también un importante volumen de perfiles administrativos, en su mayoría mujeres, que desempeñaban puestos de gestión o de secretarias.
Los jóvenes, la gran competencia
Tradicionalmente, los jóvenes son el colectivo que más trabajo temporal demanda por su flexibilidad a la hora de trabajar. Con una tasa de paro del 43,8% en 2009, el número de ellos que busca un empleo se ha multiplicado también exponencialmente. Sin embargo, la dificultad para este colectivo radica en que tienen que “competir” con trabajadores con más experiencia y también en situación de desempleo, lo que hace más complicado su acceso al mercado laboral, especialmente de los recién licenciados ya que su experiencia profesional suele ser escasa y las empresas prefieren optar por aquéllos que sí la tienen.
Pese a ello, y si bien es cierto que su inserción laboral dista mucho de la bonanza de la que gozaban hace apenas dos años, siguen siendo el grupo de trabajadores que menos dificultades encuentra a la hora de conseguir un empleo, ya que también son los más flexibles para desempeñar una u otra función.
Lo que sí ha variado es que mientras que hace unos años buscaban empleos de manera puntual con los que poder costearse sus gastos o financiar sus estudios, la crisis ha dado lugar a que muchos de ellos, además de trabajar para esos fines, se hayan visto obligados también a aportar ingresos a la unidad familiar como consecuencia de la situación de paro en la que pueden encontrarse algunos de sus miembros. Así, se constata un mayor interés por puestos que hace unos años no lo hubieran despertado o aquéllos de una mayor duración. Dentro de ello, los puestos a los que suelen optar son los de administrativos, mozos y peones, encuestadores, grabadores de datos o dependientes.
Inmigrantes, dispuestos a todo
La tasa de desempleo de los inmigrantes en España roza casi el 30%, lo que supone el doble de la tasa de los nacionales. Los trabajadores foráneos han sido uno de los grupos más afectados por la crisis económica ya que muchos de ellos pertenecían al sector de la construcción o, en su defecto, al área del sector servicios que más ha sufrido sus efectos (hostelería o logística).

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