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El paro bajó el pasado mes de junio en 55.250 personas y es su segundo descenso mensual consecutivo tras catorce meses de travesía en el desierto. Pero si piensa usted que es una buena noticia, pregúntele a los taxistas de Madrid, seguro que no tienen la misma opinión.
“Hoy me he levantado a las siete de la mañana y hasta las diez cuando le he cogido usted, tan sólo he hecho tres carreras” explica la trabajadora autónoma no sin quejarse del gasto adicional que supone tener el taxi en funcionamiento unas horas más para terminar ganando el mismo o menos dinero que antes. Es lo que toca, apretarse el cinturón para hacer frente a la crisis, o echar más horas. En su caso, se puede decir que es un “taxi caliente” porque cuando ella lo suelta, a eso de las siete de la tarde, lo coge su marido para hacer el turno de noche y seguir aportando ingresos. Y su hijo y su yerno también están metidos en el gremio.
“Los datos del paro son mentira porque no tiene en cuenta los autónomos. ¿Cuántos comercios han cerrado?. Yo pagó la seguridad social, pero si me voy al paro no cobro y no aparezco en la lista”, afirma enfadada. Y eso que se considera con suerte porque dice tener un vecino que se dedica al trasnporte de mecancias con cuatro caminoes parados. “Son cuatro de familia y ninguno trabaja”, sentencia.
En el caso de Ángel Delgado también se puede decir que la necesidad obliga. Y es que este madrileño se ha visto forzado a emigrar a Fuensalida (Toledo) porque allí la vivienda es más barata, pero tiene que hacerse 75 kilómetros todos los días para desplazarse hasta Madrid a seguir “dándole a la rosca”. No duda en levantarse a las tres de la mañana para presentarse en casa de un cliente al que ha conocido unos días antes y hacer un servicio hasta el aeropuerto de Barajas. “Tal y como está la cosa, no te puedes permitir perder una carrera de cuarenta euros”, sentencia Ángel.
Y es a que este toledano de adopción también le hace falta echar más horas para acabar recaudando el mismo dinero, y muchos días ni eso, porque a más tiempo en la calle, más gasto en combustible con el consiguiente riesgo de no conseguir clientes y gastar aún más dinero. Según explica Francisco Esteban Lucas, presidente de la Agrupación General de Taxistas de Madrid (Agetaxi), el problema es generalizado en el sector y se da porque se han juntado dos efectos.
Por un lado, se ha reducido entre un 30% y un 35% la demanda de servicios, pero por otro, se ha incrementado en similar porcentaje la oferta de vehículos, con lo que el sector, apunta Esteban Lucas, está absorbiendo los parados que salen de otros sectores de la economía. Esto hace que muchos taxistas tengan que aumentar considerablemente su jornada de trabajo y por ello, según sus datos, existen entre 5.000 y 6.000 vehículos que están trabajando a dos turnos, el doble que hace unos años.
En Agetaxi entienden la situación, pero tampoco piden milagros, aunque si les parecería bien algún tipo de regulación que intentara adecuar oferta con demanda. Mientras llega, “tampoco nos vendría mal que Esperanza Aguirre suprimiera el céntimo sanitario en el combustible”, explica Esteban Lucas.

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