Descontando el efecto de la caída del número de universitarios, el alza de los fondos a la educación superior en España fue en ese periodo del 14%, según los datos del informe anual sobre educación que hizo público hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La progresión del gasto por estudiante sólo fue superior a España durante esos cinco años en Grecia (+59%), Austria (+37%) y el Reino Unido (+26%).
Pese a todo, la inversión media por alumno en la universidad española, de 10.089 dólares en 2005, siguió situándose más de un tercio por debajo de la media en la OCDE, con 15.559 dólares.
El dinero público representó un 88,6% del total en España en 2005, tras registrarse un incremento del 19% en cinco años, comparado con el 85,5% de media en los 30 países miembros, donde la tendencia fue la contraria, es decir, un alza del peso de la aportación privada.
Los autores del estudio subrayan que los estudiantes españoles pagan matrículas bajas, si se las compara con las de otros Estados, y así comparan los 795 dólares de media de los primeros con los 3.855 de los australianos o los 3.464 de los canadienses.
Otro punto que destacan es que España "ofrece un acceso altamente equitativo a la educación superior" comparado con otros países, como lo ilustra que un 40% de los universitarios proceden de familias cuyo padre tiene un trabajo manual: "es una indicación de que (...) hay una considerable movilidad intergeneracional".
Los resultados del informe PISA 2000 sobre la evaluación de los conocimientos de los alumnos de 15 años en los Estados de la OCDE también mostraron que en España hay "un alto grado de equidad" entre los estudiantes de unos y otros centros escolares.
El porcentaje de personas con estudios superiores en España se ha incrementado sustancialmente entre las generaciones más jóvenes, y así en 2006 era del 39% entre los que tenían de 25 a 34 años (por encima del 33% de media en la OCDE), frente a sólo un 15% entre los de 55 a 64 años (19% de media en la OCDE).
Ese fuerte aumento puede pesar en que la ventaja salarial entre los españoles con estudios universitarios y los que cuentan únicamente con estudios secundarios sea del 32%, cuando en los 30 miembros del "Club de los países desarrollados" es del 52%.
Esas diferencias de ingresos, además, tan solo se han reducido en los últimos años en España y en Nueva Zelanda.

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