
La última vez que la economía española se enfrentó a un atisbo de recesión fue a principios de la década de los 90, cuando en el segundo y en el cuarto trimestre de 1992, el PIB creció a una tasa negativa del 0,2%. Sin embargo, dieciséis años después, la historia puede volver a repetirse.
La teoría del ciclo económico es la que describe las fluctuaciones del Producto Interior Bruto (PIB) en torno a una tendencia, movimientos en los que se aprecian fases de expansión y otras de recesión. En concreto, las economías viven una recesión cuando experimentan un periodo de crecimiento negativo del PIB durante, al menos, dos trimestres consecutivos.
Si en la década de los 90 las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla dejaron como herencia unas tasas negativas de crecimiento, ahora el desplome del sector inmobiliario amenaza de lleno a la economía española. De hecho, aunque el PIB todavía crece a tasas positivas, lo hace por debajo del 1% desde principios de 2007.
Y los últimos datos de Contabilidad Nacional publicados recientemente por el INE no son nada esperanzadores, porque muestran que el PIB creció un 0,3% hasta marzo de 2008, cuando un año antes había aumentado un 1%. “Lo que estamos sufriendo es una desaceleración clara, y se puede decir que profunda, de la economía española” dijo el vicepresidente Económico Pedro Solbes respecto a estas cifras. Pero lo cierto es que sólo han faltado cuatro décimas menos para caer en tasas negativas.
Pese a todo, el Gobierno sigue en sus trece y pronostica un crecimiento del 2,3% para final de año. Es más, dice Solbes, “si somos capaces de mejorar la productividad, veremos en un periodo no muy lejano de tiempo un mejor comportamiento de la economía española, con un crecimiento próximo a nuestro potencial, que está alrededor del 3% e incluso un poco más alto”. Pero a juzgar por lo visto hasta marzo, los planes del Gobierno parecen misión imposible.
Tras conocer estos datos, los economistas de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), advirtieron de que las perspectivas para la economía española “se han deteriorado de forma acelerada desde principios de año”. Así, dice FUNCAS, “con cada dato que se publica, empeora el panorama económico, obligando a revisar constantemente a la baja las previsiones de crecimiento”. Por eso, las cajas vuelven a recortar las suyas y ahora las sitúan en un 1,6% para 2008 y un 0,4% en 2009, muy lejos de la previsión del Gobierno del 2,3% para el próximo ejercicio. Es más, para el segundo trimestre esperan un crecimiento cero o ligeramente negativo, lo que situaría a la economía española al borde de la recesión.
Analistas de Fortis consultados por www.finanzas.com explicaron que “no son descartables tasas de crecimiento negativo del PIB”, aun que no es un escenario que contemplan en este momento, si bien reconocen que hay riesgos a la baja. En este sentido, su previsión de crecimiento del PIB para este año es del 2% y para el año que viene del 1,9%.
En estas cifras se mueven las estimaciones de las catorce entidades consultadas por FUNCAS, que llegan a un crecimiento medio de consenso del 2,2% en 2008 y del 1,7% para 2009. El más optimista es el Instituto Complutense de Análisis Económico, que vaticina un crecimiento del 2,7% en 2008, seguido por La Caixa, cuyos expertos cifran el aumento del PIB en un 2,5%. Sin embargo, BBVA piensa que la economía sólo crecerá un 1,9%, mientras que AFI, Intermoney y las Cámaras de Comercio barajan tasas del 2%.
Según indicó a www.finanzas.com Sara Valiño, analista de AFI, “no contemplamos un escenario de recesión en el sentido de que haya dos trimestres seguidos con crecimientos negativos, aunque si vemos que el ajuste se sigue acentuando más, podríamos hacer otra revisión a la baja”.
EL FRENAZO DEL CONSUMO: ¿SIRVEN DE ALGO LOS 400 EUROS?
Para FUNCAS, los factores que explican esta coyuntura son tres: El frenazo del consumo, la paralización del sector inmobiliario y la crisis financiera internacional. Uno de los más importantes es el consumo, sobre todo el de las familias, que acostumbra a representar una parte muy importante del PIB de un país. Así, según datos del servicio de estudios de La Caixa, el consumo alcanzó el 57% del PIB español en 2007.
Pero el último informe de Contabilidad Nacional Trimestral del INE muestra ya una tendencia peligrosa, porque el gasto final en consumo de los hogares desaceleró su crecimiento en nueve décimas, hasta el 1,8%. En este sentido, todos los agregados que contempla el INE para este indicador presentaron una evolución más desfavorable; nivel de empleo de la economía, renta disponible de los hogares, ventas de automóviles, comercio al por menor…
Especialmente sangrante es el desplome del 8,7% que experimentaron las ventas minoristas en el mes de marzo, según datos del INE, que destacó la bajada del 5,1% en las ventas de productos alimenticios, y la caída del 11,2% en productos no alimenticios. Es el descenso más importante desde que en enero de 2004 empezara a construirse este indicador, para el que los analistas consultados por Bloomberg esperaban una caída del 2,7%.
Para los expertos de Fortis, la evolución del consumo si será una variable determinante en el nivel del PIB y cifran su crecimiento en el 1,5% de media interanual para 2008 y en el 1,2% para 2009, cifras que contrastan significativamente con las tasas del 4% a las que ha crecido el consumo entre 2004-2006 y el crecimiento en torno al 3% registrado en 2007.
No obstante, dicen en FUNCAS, la inyección de 400 euros a partir de las nóminas de junio ofrecerá un respiro al consumo, pero sólo transitorio y dentro de un contexto de desaceleración. Claro que el Banco de España no piensa lo mismo, y en su último boletín trimestral, critica la devolución fiscal de los 400 euros por considerar que no será capaz de relanzar el consumo privado. En su opinión, “tiene un coste recaudatorio” difícil de estimar con precisión, que podría llegar hasta medio punto del PIB, según estimaciones del Gobierno. Y lo que es más importante, en las circunstancias actuales, la parte de la renta que se desvíe hacia el ahorro puede ser mayor de lo habitual.
Los analistas de Fortis también se muestran “bastante escépticos” con esta medida y creen que va a ser muy difusa, con unos efectos que no se van a notar. Y es que, a diferencia de otros países donde se ha aplicado, como Estados Unidos, el hecho de que se distribuya de forma tan escalona le restará efectividad.
En la línea que apuntaba el Banco de España, Sara Valiño piensa que se está detectando un efecto precaución importante en los consumidores, “por lo que el consumidor podría optar finalmente por ahorrar”, y, en términos agregados, el impacto sobre el consumo no sería significativo, casi nulo, en tanto en cuanto exista ese efecto precaución o de tendencia hacia el ahorro.
Para el director del Servicio de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo, la medida de los 400 euros es muy costosa en términos presupuestarios, "no va a revertir el ciclo y"no va a ayudar al ahorro ni a mejorar la competitividad de la economía". Según explicó a www.finanzas.com, puede aportar alguna décima al consumo, pero no es la solución. A este respecto, Izquierdo consideró que una reducción de las cotizaciones sociales y del Impuesto de Sociedades habría tenido más efecto.
Y es que, para entender los resortes que mueven el consumo, recuerdan en La Caixa, hay que tener en cuenta el total de ingresos de los hogares, tanto los corrientes que proceden de su trabajo y que dependen del nivel de empleo, como los futuros, que tienen que ver con el nivel de expectativas y la incertidumbre económica. En general, apuntan los analistas, “un mayor grado de inseguridad hace aumentar el ahorro de las familias para hacer frente a situaciones imprevistas como sería la pérdida del empleo”.
CRECE EL DESEMPLEO…
Pero, ¿Tanto miedo tienen los españoles a perder su empleo? Pues la respuesta es que sí, a juzgar por las últimas cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA), que muestra un aumento de 246.600 parados en el primer trimestre del año, un 12,8% más que en el mismo periodo del año anterior. Así, la tasa de paro se situó en el 9,73%. O dicho de otro modo, diez de cada cien trabajadores en edad de trabajar y con deseos de hacerlo no pueden encontrar trabajo y, por lo tanto, tienen menos posibilidades de consumir, gastar y contribuir al crecimiento del PIB.
En relación a estas cifras, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, señaló ayer que el paro seguirá creciendo en los próximos meses, aunque el gobierno mantendrá sus previsiones de desempleo de 9,8% para 2008 y 10% para 2009, hasta la publicación de los próximos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
La mala noticia para Corbacho, y para el Gobierno, es que los expertos, de nuevo, son más pesimistas que el Ejecutivo respecto a la evolución del empleo, sobre todo el año que viene. La media de consenso de los catorce panelistas consultados por FUNCAS prevé una tasa de paro del 9,6% en 2008 y del 11% en 2009. Santander, AFI o las Cámaras de Comercio creen que esta año no bajará del 10%, mientras que el ICAE-UCM estima que será del 8,5% y el Instituto Flores de Lemus, de la Universidad Carlos III de Madrid, la cifra en el 8,8%. Para el año que viene, los más pesimistas, como Intermoney, ven la tasa de paro en el 13,2%.
“Los indicadores de empleo han sufrido un grave deterioro en los primeros cuatro meses del año”, dicen en FUNCAS, mientras recuerdan que “el crecimiento del empleo es prácticamente nulo en términos intertrimestrales, y podría ser incluso ligeramente negativo según los datos de afiliación a la Seguridad Social”. En su opinión, “el ajuste está siendo especialmente duro en la construcción”, pero también en los servicios, donde se ha reducido considerablemente el ritmo de creación de puestos de trabajo. Las cifras de la Seguridad Social son elocuentes. En abril, la construcción registró 127.000 afiliados menos que en el trimestre anterior y la industria perdió 16.500. Sólo ganaron trabajadores el sector servicios y la agricultura. En total, había 84.600 afiliados menos que un trimestre antes.
Para Sara Valiño, el deterioro del mercado laboral “es significativo” por lo que AFI maneja un crecimiento del empleo en 2008 de tan sólo el 0,5%, lo que dejaría la tasa de paro en niveles cercanos al 10% en este ejercicio. Es más, la condición indispensable para que se creara este nivel de empleo del 0,5% es que el PIB crezca un 1,5% anual, suponiendo una tasa de aumento de la población activa del 2,8%. Pero el año que viene las cosas serán distintas, ya que AFI prevé un aumento del PIB del 1%, lo que inevitablemente llevará a una destrucción de empleo del 0,9%.
Los analistas de Fortis llaman la atención sobre “el ajuste tan rápido que se está produciendo en el mercado laboral” respecto a sus propias previsiones y creen que a partir de la segunda mitad del año se podría ver algo menos de destrucción de empleo. Pero es pan para hoy y hambre para mañana, ya que “la creación de empleo va a ir bastante mal”. Así, si la población activa aumenta a tasas del 3% y el empleo crece tan sólo un 1%, no se pueden esperar tasas de paro inferiores al 11,5%.
…Y LA INFLACIÓN SIGUE AL ALZA
Y claro, todo se complica cuando los precios no paran de aumentar. Según las últimas cifras publicadas para el INE para el mes de abril, la tasa de variación interanual del Indice de Precios al Consumo (IPC) se situó en el 4,2%, que si bien está tres décimas por debajo de la registrada un año antes, se queda muy lejana del objetivo deseable del 2%. La inflación subyacente, sin alimentos ni energía, aumentó el 3,1%. Lo más alarmante es el ritmo de crecimiento del IPC en términos comparativos, puesto que desde finales del año pasado no para de aumentar a tasas nunca inferiores al 4%.
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, dijo el pasado 13 de mayo, al publicarse estas cifras, que la reducción de la inflación tuvo su origen en la estabilización de los precios internacionales de la energía y de los alimentos. Además, aseguró que, si se mantiene esa tendencia, los precios podrían situarse en el 3% a finales de año.
De nuevo, el Gobierno se queda sólo en sus previsiones y los expertos no apuestan por un panorama tan optimista. Así, FUNCAS explica que “el fuerte repunte del precio del petróleo y el empeoramiento de la expectativas en cuanto al mismo para el resto del año”, han obligado a revisara al alza las previsiones de inflación de los precios energéticos. Por eso, los expertos distinguen tres escenarios distintos.
En el mejor de los casos, con los precios del petróleo situados en diciembre en los 96 dólares, la inflación sería del 4% a final de año, mientras que en el peor escenario, si el crudo se disparase a una media anual de 126 dólares (valor que actualmente supera), los precios crecerían al 4,5%, según las proyecciones de FUNCAS. En una situación intermedia, con un petróleo a 115 dólares, la inflación resultante a final de año sería del 4,3%. En todos los supuestos, nada que ver con el 3% que espera Vegara.
En AFI, según Sara Valiño, manejan un escenario de desaceleración del petróleo pero de forma “muy, muy gradual” y nunca por debajo de los cien dólares por barril a final de año. Por eso, no creen que la inflación se sitúe por debajo del ranto 4%-4,2%, y en Fortis son algo más optimistas, con tasas del 3,5% en 2008 (aunque no en media anual).
Además hay un problema añadido, según explicó Gregorio Izquierdo. Y es que, al evidente problema de los precios del crudo y las materias primas, se suma el hecho de que se produzca un traslado a precios y salarios a través de los procesos de negociación colectiva. Por eso, lo sindicatos deberían de ser muy sensatos, en su opinión, y ponderar los riesgos de sufrir una pérdida de poder adquisitivo frente a la posible pérdida de puestos de trabajo. En el IEE creen que la inflación se moverá en torno al 3,5%-4%.
La subida de la inflación se ha combinado con otro efecto pernicioso, la subida de los alimentos básicos, que muchos achacan a la subida del crudo y al mayor uso de cereales para la producción de biocumbustibles. Lo cierto es que mirando los últimos datos publicados por el ministerio de Industria para el mes de abril, algunos productos se han disparado en tasa interanual.
Así, el precio del aceite de girasol refinado subió un 40,65%, los limones un 38,45%, la harina de trigo un 28,37%, la leche un 23,57%, los espaguetis un 20,27%, las naranja un 14,51% o el pollo un 12,93%, entre otros. De todos los grupos que considera el INE, el que más influyó en el último año en la subida del IPC fue el de Alimentos, y Bebidas no alcohólicas, que repercutió con un 0,81% en el total del 29,21% de la subida del índice, según un análisis elaborado por www.finanzas.com con datos del INE. En segundo lugar, el grupo de Hoteles, Cafés y Restaurantes repercutió con un 55% en la subida del 20% del IPC.

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