Vocento 15 años 22 de Noviembre, 04:34 am

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Bruselas propone cambiar el IVA entre países de la UE para aflorar 40.000 millones

Adolfo Lorente

Es una batalla casi con tintes románticos, de esas que se dan sabiendo de antemano que jamás se va a ganar... O sí, quién sabe. Hablamos de fiscalidad, del IVA, de lograr que ciertos Estados miembros dejen a un lado su razón de ser como pseudoparaísos fiscales. El bando de los optimistas convencidos lo sigue liderando el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que este miércoles presentó una ambiciosa reforma del IVA transfronterizo que permitiría recuperar un 80% de los 50.000 millones que cada año pierden las arcas públicas europeas por este concepto. Es decir, poder contar con 40.000 millones «para gastar en sanidad, educación o carreteras», como insiste en recordar la Comisión en su particular batalla del relato para convencer a la opinión pública de que no puede ceder en su presión tras los escándalos destapados.

Sonar suena de fábula, pero el problema sigue siendo el de siempre. Si la mayor riqueza de la UE es su diversidad, ésta se convierte en un efecto bumerán cuando hay que sentar a 28 países en torno a una mesa para acordar por unanimidad normas fiscales que sean de obligado cumplimiento en todos los socios del club (en este campo, es obligatorio).

 «No podemos seguir viendo cómo estos miles de millones desaparecen. Es el momento de arreglar el sistema para hacerlo más simple, más sólido y, por encima de todo, más resistente frente al fraude. El principio básico es crear una zona única de IVA en el ámbito del mercado único», destacó el comisario francés.

No antes de 2022

¿Y qué es lo que propone? Es necesario remarcar que el horizonte fijado habla de 2022, lo que evidencia la dificultad del cometido. Lo que se busca es acabar con el llamado «fraude carrusel», es decir, un 'modus operandi' basado en usar empresas pantalla en diferentes países para eludir el pago tributario sirviéndose de la exención que existe en el IVA intracomunitario.

De hecho, la clave de la reforma es la eliminación de esta exención. En estas operaciones se aplicará, además, el principio de destino. De esta forma, cuando una empresa venda bienes o servicios a otra compañía con sede en otro país de la UE, la operación se gravará con el tipo de IVA del Estado miembro al que pertenezca la empresa compradora.

De esta forma, el impuesto será recaudado por las autoridades fiscales del país de origen y posteriormente se transferirán al Estado miembro de destino. La Comisión, como explicaron fuentes del equipo de Moscovici, es «muy consciente de la complejidad de este cambio», por lo que plantea que en una primera fase las modificaciones únicamente se apliquen al comercio de bienes.

Para facilitar la trasferencia de la recaudación del IVA entre países, las empresas podrán utilizar un portal digital que estaría disponible en su idioma, de acuerdo además con las normas y las plantillas de su país. Bruselas cree que «la modernización y simplificación de este modelo puede reducir en 1.000 millones los costes a los que se enfrentan las empresas que operan entre países».

Lo de este miércoles sólo fue el principio, ya que en noviembre se presentarán propuestas para seguir avanzando en otros tres frentes: la modificación de las normas sobre tipos reducidos, el refuerzo de la cooperación administrativa entre países y la simplificación del IVA para las pymes.

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