26 de Mayo, 22:05 pm
REESTRUCTURACIÓN DEL SECTOR FINANCIERO

Joaquín Maudos: "Habrá que pagar más comisiones"

R. RUBIO / C. VALLEJO

La debilidad del negocio y el esfuerzo en saneamientos provocará que los bancos comiencen a cobrar por todos sus servicios

Contracción del crédito y de los márgenes. La capacidad de las entidades financieras para generar beneficios con su actividad convencional se está viendo muy mermada por la situación económica, por lo que, según augura Joaquín Maudos, profesor investigador del IVIE y catedrático de la Universidad de Valencia, van a tener que echar mano de otras partidas para sostener su cuenta de resultados: "Los clientes tendrán que acostumbrarse a pagar más comisiones". Al mismo tiempo, las autoridades exigen más provisiones y más capital a las entidades financieras, lo que las ahoga todavía más. Y esa circunstancia también tendrá repercusiones. En este caso, en el accionista, que tendrá que renunciar a los dividendos para que su banco sea más solvente. Pero uno de los retos a los que se enfrenta el sector financiero español que más preocupa a Maudos es el proceso de concentración y las consecuencias que ello pueda tener en la libre competencia en el sector. También, que, quizás, España ha cometido errores y ha reaccionado un poco tarde a la crisis financiera y ahora estamos pagando las consecuencias.

¿Qué errores son los que se han cometido en España respecto al sector financiero?
Las autoridades confundieron un problema de liquidez con uno de solvencia. En otros países, desde el principio, se inyectó capital público en los bancos. Aquí se pensó que no era necesario, y nos equivocamos. Las primeras medidas que se tomaron fueron de inyección de liquidez, el FROB 1 no se utilizó para mejorar la solvencia de las entidades, sino para comprar preferentes que sirvió para pagar las prejubilaciones. Pero reconozcamos que, a día de hoy, la inyección de capital hasta ahora en España equivale sólo a un 2,1% del PIB, frente al 13% que ha inyectado Alemania. Si en España se metieran 20.000 millones en las entidades, ese porcentaje sólo se elevaría hasta el 4%. Quizá nos equivocamos al medir los tiempos, porque si antes era posible apelar a la deuda pública, ahora ya es imposible. También se quedó corta la política de provisiones del Banco de España.

¿Ése fue el principal problema, que a la banca le saliera a cuenta mantener los inmuebles en balance y no venderlos?
Fue una estrategia de la banca para hacer frente a la morosidad, igual que lo fueron las refinanciaciones al sector inmobiliario. Pero se ha demostrado que ambas enquistan el problema. No es asumible que las entidades financieras tengan 75.000 millones de euros en adjudicados. Y un dato que pasa desapercibido respecto a las refinanciaciones: el stock de la financiación al sector inmobiliario, desde el máximo de hace dos años, hasta diciembre de 2011, sólo ha caído un 6,5%, una cifra que no es razonable si tenemos en cuenta la fuerte crisis que vive el sector. El crédito al sector de la construcción, por ejemplo, ha caído un 25%.

¿Qué solución propone ahora para la crisis?
Es ésa con la que parece estar rumoreándose y consiste en exigir un mayor nivel de provisiones. Los inversores creen que el nivel de saneamientos realizados hasta ahora es insuficiente y, por eso, hay que exigir mayores coberturas. Pero de forma selectiva: quizás para una vivienda terminada bien ubicada, una provisión del 30% quizá sea suficiente, pero para un solar quizás tenga que alcanzar el 90%. Ésa es la dirección a seguir. Además, desatascaría el precio de la vivienda. Porque si ha exceso de oferta, hay que recuperar la demanda bajando el precio lo suficiente. Además, si exiges un nivel lo suficientemente elevado de provisiones, un 50% por ejemplo, y el banco puede vender con un descuento del 45%, la entidad lo venderá con ese descuento, porque económicamente le saldrá mejor.

¿Qué sucederá con las entidades que no puedan hacer frente a esos saneamientos?
Se solucionará por la vía de las fusiones. Si una entidad tiene pérdidas, se ve obligada a consumir capital para hacer frente al saneamiento y, por tanto, su "core capital" se situara por debajo del 8%, se podría ver abocada a una intervención. Antes de llegar a eso, habría que buscar matrimonios de conveniencia. Aunque habría que comprobar que eso fuera suficiente y, en caso de que no, buscar otras vías para cubrir el saneamiento pendiente.

¿Cómo serán las fusiones, como la de la CAM con el Sabadell, por la que el capital público asume el grueso de las posibles pérdidas, o como la del Pastor con el Popular, en la que el Estado se queda al margen?
Si nos atenemos a las declaraciones del nuevo Gobierno, éste no quiere hacer uso de fondos públicos para sanear el sector, por lo que las operaciones que haya serán como la del Popular y el Pastro. Ahora bien, el interrogante que hay es si con eso será suficiente y si al final no habrá más remedio que comprometer algún fondo público. Pero el Fondo de Garantía de Depósitos está casi agotado. El FROB tendría problemas para captar financiación en el mercado y, además, las pérdidas que tuviera por sus inversiones computarían como déficit público y España no se puede permitir el lujo de incumplir sus compromisos con Bruselas.

¿Cree que al final del proceso sólo quedarán siete entidades con activos por valor de al menos 100.000 millones de euros?
No necesariamente. A mí hay un tema que me preocupa y es que pasemos a un sistema financiero con muy pocas entidades. Aunque hasta ahora, con la reducción de 45 a 15 cajas, no ha habido problemas. Con datos de diciembre de 2010, que son los últimos, España tiene un grado de concentración que se encuentra por debajo de la media europea. En nuestro país, la cuota de mercado de las cinco entidades financieras más grandes es del 44%. En Europa, es del 47%. Si sube la concentración, puede que no pase nada en términos de competencia, pero yo sería previsor y me preguntaría si una evolución hacia un sistema financiero con muy pocas entidades puede resultar perjudicial para la libre competencia. El Tribunal de Defensa de la Competencia podría elaborar un estudio sobre este asunto. Además, con menos entidades y más grandes aumentará el riesgo sistémico del sectr. Y eso le preocupa a Basilea III y al G-20. Yo no digo que todo esto sea malo, sólo digo: "Valórese".

¿Deben estar preocupados los accionistas de los bancos porque este esfuerzo de saneamiento lleve a las entidades a suspender el reparto de dividendos?
Puede ocurrir, pero a mí no me preocuparía que ocurriera si, a cambio, tenemos entidades más solventes y más seguras. Por el bien de las propias entidades y del conjunto del sistema.

¿Cree que puede haber ampliaciones de capital en España?
No es el momento de realizar este tipo de operaciones. El emrcado está cerrado, no va a aceptar más capital hasta que no vuelva la confianza, y aquí España no puede hacer nada. ES un problema europeo. De hecho, las entidades están recurriendo al pago de dividendo en acciones, a su beneficio y a la conversión de bonos en acciones para retribuir a sus accionistas.

¿Qué le parecen las conversiones de preferentes que están proponiendo las entidades?
Se cometieron excesos en su venta. La gente no sabía lo que compraba, creía que eran productos de renta fija, pero nadie decía que el cobro de los intereses dependía de la obtención de un beneficio. Ahora la banca está utilizando a su favor las plusvalías que generan para reforzar sus niveles de capital. Incluso aunque las recompren al 100% de su precio les beneficia.

Demos por hecho que se ha producido la reforma del sistema financiero, que estamos dentro de dos años. ¿Serán las entidades entonces capaces de generar beneficios como antes?
La vuelta al pasado sería una mala noticia. Lo que no era normal era que en 2007 la rentabilidad de la banca en términos de ROE (rentabilidad del capital) fuera del 21%, cuatro veces por encima del interés del activo libro de riesgo (bono a diez años), que ahora cotiza con prima de riesgo. Era fruto de la burbuja inmobiliaria y de un crecimiento del crédito por encima del 20% anual durante ocho años. A eso no podemos volver. Vamos a una banca más aburrida, más convencional, de intermediación, con menos productos financieros, menos titulizaciones, más regulada y solvente. Y, aunque menos que antes, seguirá siendo rentable. Ahora mismo, en términos de ROA (rentabilidad del activo), la banca española es la segunda más rentable de Europa, y la más efciiente. Me preocuparía que la rentabilidad volviera a dispararse, porque eso significaría que el crédito vuelve a crecer mucho y ése es el embrión de la morosidad.

¿Qué nivel de morosidad podemos aguantar?
En 1993, alcanzó el 8,9%, con un paro en el 24%. En 2012 aún le vemos recorrido al alza, hasta el 8-9%, porque si la economía no crece y el paro sigue aumentando, la morosidad tiene que seguir subiendo.

¿Y cómo ve el negocio convencional de la banca española?
2012 será muy complicado, más incluso que 2011, sencillamente porque el contexto económico es muy malo. Además, hay otro factor muy importante a tener en cuenta, que es la evolución de los tipos de interés: el euribor está cayendo. Y los márgenes dependen de los tipos de interés: si bajan, los márgenes se contraen. Así, ahora hay 650.000 millones de euros en hipotecas, el 25% del crédito bancario, con un plazo de amortización de 15-20 años. Las que se concedieron antes del año pasado eran a euribor más 0,5-1%. Ahora el euribor está en el 1,8%. El banco cobra un 2,8% por las hipotecas, mientras que sus costes de financiación son muy altos. Como los márgenes caen, las entidades tendrán que comenzar a cobrar lo que no cobraban. Por eso, lo que sí anticipo es que tendremos que acostumbrarnos a pagar más comisiones bancarias. Y será normal, porque en un ránking internacional, si medimos lo que supone en la cuenta de resultados la actividad no convencional, es decir, las comisiones, España está muy abajo, es decir, tiene sentido que a partir de ahora vaya aumentando el peso de las comisiones en los ingresos.

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