21 de Enero, 13:44 pm

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El conflicto en Oriente Medio lo vuelve a demostrar

El oro se impone al petróleo como inversión en las crisis geopolíticas

El metal amarillo ha subido más y ha corregido menos que el crudo con las tensiones geopolíticas. La visión largoplacista y de activo refugio clásico le otorga una menor volatilidad y un mayor rendimiento.

El ataque de Estados Unidos al aeropuerto de Bagdad que se saldó con la muerte del general iraní Qasim Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, y con la del vicepresidente de la milicia chií iraquí Multitud Popular, Mahdi al Mohandes, desató una escalada alcista en los precios del petróleo y del oro, la cual continuó con el lanzamiento de 22 misiles balísticos a bases militares estadounidenses, sin víctimas, por parte de Irán como respuesta a la eliminación de su militar.

Estos acontecimientos provocaron que el barril de crudo de Brent, referencia para Europa, se disparase casi un 5% hasta los 71 dólares y que su homólogo el West Texas, el que se mira en Estados Unidos, hiciese lo propio y se colocase en 66 dólares el barril. Por su parte, el oro se fue a máximos de 2013, al superar los 1.600 dólares por onza, y encadenó seis jornadas consecutivas al alza. Pero la corrección llegó. Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en las que encauzó la situación hacia las sanciones económicas y descartó, por el momento, más intervenciones militares, hicieron que estas materias primas retornasen a niveles cercanos a los previos a la crisis, con el West Texas por debajo de los 60 dólares, el Brent en la zona de los 65 y la onza de oro en los 1.570 dólares. Pese a los retrocesos de ambos activos, la corrección fue mucho mayor en el crudo, con bajadas del 5%, que en el oro, con un retroceso de algo más del 1%. Además, el oro sube más de un 2% en lo que va de año.

Aún es pronto para descartar un nuevo aumento de las hostilidades por hechos como el llamamiento de Trump a la OTAN para que los países miembros «se involucren más» en mantener «la paz y la estabilidad» en la región o el temor del mandatario estadounidense al fin del acuerdo nuclear con Irán que expira pronto «y esto da alas a Irán para que continúe con sus actividades en este terreno. Pero bajo mi mandato Irán no desarrollará armas nucleares pese a que muchas naciones lo han permitido». Por tanto, la situación es de calma tensa.

Ante un nuevo escenario conflictivo la visión global es que el oro es una mejor decisión de inversión que el petróleo. Los analistas de Goldman Sachs son claros y contundentes: «El oro es mejor cobertura que el petróleo. La historia muestra que, en la mayoría de estas ocasiones, el oro se comporta mejor». Los expertos de Citi destacan que no hay que contemplar el intercambio de oro simplemente desde la perspectiva de las tensiones comerciales porque existen «vientos de cola fundamentalmente alcistas» por lo que los riesgos geopolíticos actuales lo que hacen es «respaldar» un entorno de precios «más fuerte» para este invierno. En la misma línea se mueve el portavoz para España de eToro, Javier Molina, al añadir que, además de actuar como activo refugio por el conflicto, las entradas de capital se vienen produciendo desde antes de concluir el año porque muchos gestores, family office e inversores particulares «apuestan por él para diversificar y descorrelacionar las carteras para este curso».

La deriva monetaria

El debilitamiento del dólar también ha sido un punto a favor para el oro en estos momentos, lo que le hizo subir 100 dólares, alcanzar los 1.500 por onza y tocar en intradía el objetivo de 1.600 dólares que tenía marcado Goldman Sachs en tres meses. Además, señalan desde esta firma de inversión, «los picos en las tensiones geopolíticas conducen a precios más altos del oro cuando son lo suficientemente severas como para causar la degradación de la moneda, lo cual ocurre con mayor frecuencia durante guerras o tensiones militares» y apuntan a las guerras del Golfo o los atentados del 11 de septiembre como acontecimientos en los que se dio esta situación. Para la actualidad, mantienen su objetivo para el oro de 1.600 dólares en los próximos meses aunque hay «riesgos al alza si las tensiones geopolíticas empeoran con una escalada adicional de estas entre Estados Unidos e Irán».

Misma opinión aporta Juan Carlos Higueras, analista económico y profesor de EAE Bussines School, al asegurar que ante el riesgo geopolítico es más probable que suba el precio del oro frente al crudo debido «al miedo a que se produzcan devaluaciones de las monedas, en cuyo caso el metal amarillo se convertiría en el activo refugio». El director de escueladeacciones.com, Jorge del Canto, recuerda que un inversor, actualmente, acumula con el oro una ganancia superior al 18% si se compara con el dólar y del 21% frente al euro. Con respecto a la moneda comunitaria, expone Del Canto, logró superar el valor máximo alcanzado en 2011, que, además, son «niveles no visitados en las últimas cuatro décadas». Para Del Canto, una vez más, y de la mano de los fondos y ETFs que invierten en oro físico, el metal amarillo brilla en su papel de inversión alternativa o de refugio «en los momentos de dudas sobre otros mercados de capitales, incertidumbre comercial o conflictos geopolíticos».

La demanda de crudo, a favor

Otro de los puntos que apoyan la tesis de inversión en oro sobre el crudo es la demanda actual de petróleo. El economista jefe de Axa IM, Guilles Moëc, es muy claro: «La economía mundial se ha vuelto menos dependiente del petróleo en las últimas décadas».

Los expertos de Goldman se han dado cuenta de que el ataque con drones del pasado septiembre a las plantas petroleras de Aramco en Arabia Saudí mostró que el mercado de petróleo tiene una flexibilidad de suministro significativa con una gran capacidad de reserva de producto en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de casi 2 millones de barriles de crudo al día para disponibilidad inmediata; los inventarios son los más altos de la historia sobre todo en Arabia Saudi y China, ya que ambos han demostrado su disposición a utilizarlos para estabilizar la oferta y los precios en los últimos dos años; la demanda se ha vuelto más elástica a los precios, y las reservas estratégicas siguen siendo muy grandes, sobre todo en Estados Unidos, país que se ha vuelto menos sensible a la interrupción de suministros y aumento de precios al convertirse, por primera vez en la historia, en exportador neto de petróleo en septiembre.

El principal problema de un aumento en el precio recaería sobre la población y la economía. Así, el economista jefe de Ostrum AM Research, filial de Natixis IM, Philippe Waechter, cree que un incremento permanente penalizaría «al poder adquisitivo de los hogares y debilitaría al consumo, el cual es un importante apoyo para la economía global ya que esta se mantiene solo por un consumo robusto. La caída del poder adquisitivo tendría un fuerte impacto». Para este experto, un aumento de la incertidumbre en Oriente Medio o en el Estrecho de Ormuz, lugar por donde pasa el 30% de la producción mundial, elevaría al Brent por encima de los 80 dólares con las tasas de inflación altas.

Moëc estima que el consumo ha sido «resistente» en casi todas las parcelas, lo que ha compensado «en parte» la debilidad de la inversión y que «lo último que necesitamos en este momento» es un shock negativo en el poder adquisitivo, ya que este hecho, unido a un incremento en el precio del petróleo, podría ser «la gota que colme el vaso para un ciclo económico global ya mediocre».

Tanto el petróleo como el oro actúan ahora mismo como valores refugio, pero los motivos son diferentes. Quien está apostando en estos momentos por el crudo lo hace casi en exclusividad por la tensión en Oriente Medio y una visión de que la presión sobre la región puede ir a más. Basaría su apuesta en que un conflicto geopolítico es mucho más preocupante y elevaría más el coste del barril que en la última situación similar, cuando las plantas sauditas fueron atacadas en septiembre. Por el momento, la revalorización ha sido superior y. además, el rebote de septiembre fue más potente puesto que el barril venía de un precio muy inferior al de la actualidad.

En cambio, el que entra a comprar oro no lo hace únicamente por la tensión en Oriente Medio, sino porque con un ciclo económico ya maduro, con Wall Street en máximos históricos y el buen cierre de 2019 en las bolsas europeas, los inversores comienzan a mover su capital a activos que se comportan mejor cuando se avecina un cambio a peor en la economía. Con todo, los expertos estiman que la zona más óptima para el oro se sitúa en los 1.550 dólares, entre los 58-60 billetes verdes para el West Texas y en las 63-68 unidades de dólar para el Brent.

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