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miedo entre los inversores

Argentina: "El mercado está comenzando a cotizar el default"

La sorprendente derrota del presidente de Argentina, Mauricio Macri, en las elecciones primarias presidenciales del pasado domingo ha provocado un tsunami en los mercados, con caídas del 38% para el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires y descensos de más del 25% para el peso argentino, que ha llegado a cambiarse a 60 unidades por dólar estadounidense. Ahora, el peronista Alberto Fernández tiene todas las papeletas para hacerse con la presidencia del país el próximo mes de octubre. 

El mercado, partidario de Macri, ni mucho se esperaba esta contundente derrota, principalmente porque tampoco la anunciaban las encuestas. Como mucho, algunos sondeos daban una distancia de ocho puntos porcentuales, cuando no un modesto triunfo de Macri en el extremo opuesto. La cuestión es que Fernández ha sido muy crítico con la tendencia de Macri de dar todo el protagonismo al mercado, lo que tampoco ha evitado que Argentina haya tenido que ser rescatada por el FMI tras solicitar un préstamo de 56.300 millones de dólares, asociado a un duro programa de ajuste fiscal que está por ver si va a cumplir con el nuevo gobierno. Y si va a devolver los préstamos. 

Por eso, el primer miedo de las bolsas es el impago: "El mercado está comenzando a cotizar el default", dice Edwin Gutiérrez, jefe de deuda soberana de mercados emergentes con sede en Londres en Aberdeen Asset Management. "El mercado no está dispuesto a darle a Fernández el beneficio de la duda". "La preocupación por los posibles controles de capital y la capacidad o voluntad de una nueva administración de continuar con el programa del FMI ha provocado una presión considerable sobre los activos argentinos en la actualidad", comentan desde esta gestora. 

Fernández ya ha dicho que no quiere dejar de pagar la deuda, pero lo cierto es que el mercado no se lo cree. Por eso, los 'credit default swaps' o CDS de la economía argentina están cotizando con una probabilidad del 75% que Argentina suspenderá pagos dentro de los próximos cinco años. El viernes pasado, esta probabilidad era solo del 49%. Y esta es la razón por la que los bonos del gobierno argentino denominados en dólares se han desplomado de media un 25%. 

Lo cierto es que en el mercado es bien conocida la larga ristra de crisis fiscales que han golpeado a Argentina. El rescate más reciente es el que ha pedido Macri, pero en la memoria perdura la crisis que comenzó en diciembre de 2001 bajo de la presidencia de Fernando de la Rúa, y que terminó con el tristemente famoso "corralito", que impedía a los argentinos retirar fondos de los bancos. 

Solo para 2019, el gobierno argentino debe afrontar vencimientos de bonos denominados en dólares por importe de 15.900 millones de dólares, según datos de Bloomberg. Pero además hay otros 18.600 millones de deuda (bonos, préstamos, intereses) denominada en pesos. Mucho dinero para caer en el impago y no provocar un terremoto en los mercados. Y los inversores se ponen en lo peor, por Fernández, y por su compañera de candidatura, Cristina Fernández de Kirchner, la anterior presidenta de la nación. 

Cristina Kirchner dirigió la república durante ocho años antes de que Macri llegara al poder. Durante su tiempo en el cargo, Argentina tuvo que lidiar con los controles de divisas, la manipulación de datos y las políticas proteccionistas sobre el comercio para proteger la industria nacional. Y, por supuesto, generó mucha desconfianza entre los inversores, y si no, que se lo digan a Repsol, que sufrió la expropiación de YPF en 2012 durante su mandato. 

Y el protagonismo que pueda tener la ex presidenta tampoco le gusta al mercado. Mientras que Alberto Fernández ha estado históricamente asociado con los elementos más pragmáticos del partido peronista -por ejemplo, su dimisión del Gobierno en julio de 2008 en protesta por el enfoque heterodoxo de la administración hacia el sector agrícola-, "es probable que Cristina Kirchner tenga un grado bastante alto de influencia en la política económica, al menos inmediatamente después de la victoria electoral", dicen en Aberdeen. 

Así las cosas, está por ver en qué situación quedará el país si finalmente se confirma el regresos del peronismo. "Las esperanzas de que Argentina se convierta en una economía sostenible y que funcione bien se han roto por ahora", dice a Bloomberg Patrick Wacker, gestor de fondos de la firma UOB Asset Management en Singapur. "No veo un lado positivo en los resultados". Su firma espera reducir aún más su exposición a los bonos argentinos una vez que los precios se estabilicen.

En la misma línea, Marcin Lipka, analista del bróker polaco Cinkciarz, sostiene que "será un período extremadamente difícil para los activos argentinos". En su opinión, si el dúo Fernández-Kircher no se modera respecto a las crecientes expectativas de una posible pelea con el FMI, no hay que descartar que el peso argentino se siga desplomando hasta las 100 unidades contra el dólar estadounidense de aquí en los próximos 12 meses.

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