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MiFID II reduce el análisis financiero y el número de analistas

La implantación de MiFID II ha provocado una merma en los presupuestos de las gestoras destinados a la investigación y al análisis financiero, ha originado una menor cobertura de los activos de pequeña y mediana capitalización y ha reducido el número de analistas.

Las previsiones no se han cumplido. Cuando todo hacía pensar que la implantación de MiFID II iba a poner en valor el análisis financiero, los hechos han demostrado lo contrario. Según recoge la 'Primera Encuesta Europea entre Profesionales de la Inversión desde la Implantación de MiFID II', realizada por la Asociación Global de Profesionales de la Inversión (CFA Institute), la entrada en vigor de la directiva de mercados ha generado una reducción de los presupuestos destinados por las gestoras de activos a la investigación, lo que ha provocado una disminución de analistas y una menor cobertura de los valores de pequeña y mediana capitalización.

«MiFID II ha traído transparencia y competencia al negocio de la investigación sobre inversiones. Pero, a medida que los gestores de activos han absorbido los costes de investigación, hemos observado una notable reducción en los presupuestos, lo que está causando una sacudida entre los proveedores de investigación y estudios de inversiones», afirma Rhodri Preece, director de Investigación de CFA Institute

Entre las exigencias que la directiva trajo consigo destaca que hay que separar los gastos derivados de los análisis financieros de las comisiones operativas. Hasta su implantación, las gestoras incluían los costes de análisis y los de ejecución en una misma comisión que estaba transferida a los fondos y a la que hacían frente los partícipes, pero estos ignoraban cuánto pagaban por ellos. Con MiFID II las gestoras pueden asumir en sus cuentas de resultados los costes de 'research' o trasladarlos a los partícipes de fondos a los que tendrán que informar de su precio.

En España, estos gastos de análisis los han afrontado «en gran medida las gestoras, que están haciendo un esfuerzo muy importante de adaptación y de inversión y no los están repercutiendo en los cliente, al menos de forma directa e inmediata», asegura Javier Flores, jefe de Análisis de la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver). 

Pero «son sobre todo las gestoras extranjeras las que están asumiendo el coste del análisis», a juicio de Fernando Luque, editor jefe de Morningstar, para quien con la medida implantada por MiFID II «El inversor tiene derecho a saber si se le carga este coste y cuánto paga por él».

Pero esta asunción de gastos por parte de las gestoras ha hecho que estas reduzcan sus presupuestos dirigidos al análisis de inversiones y a la investigación. Según la encuesta de CFA Institute, los presupuestos de investigación «han disminuido notablemente», siendo las empresas de mayor tamaño las que han realizado mayores mermas. En promedio, el recorte del presupuesto de investigación es del 6,3 por ciento. Sin embargo, este aumenta proporcionalmente según el tamaño de la empresa: para las firmas con activos bajo gestión por encima de 250.000 millones de euros la reducción es del 11 por ciento.

Javier Flores reconoce que con este recorte «se ha reducido el abanico de posibilidades con el que se trabajaba antes y la contratación de la investigación se ha vuelto más selectiva».

MÁS VALORES 'HUÉRFANOS' Y MENOS ANALISTAS

La bajada de gastos dirigidos a la investigación también ha producido una disminución en la cobertura del análisis de los activos de menor capitalización y del número de analistas, según establece la encuesta. Señala que los proveedores de investigación independiente no se han beneficiado de MiFID II, ya que un mercado más competitivo lleva a una reducción en los proveedores y un menor número de analistas de ventas. Además, el 57 por ciento de los encuestados del lado de la compra afirman haber recibido menos investigación procedente de los bancos de inversión tras la entrada en vigor de la directiva.

A juicio de Rhodri Preece, «los proveedores independientes y del lado de la venta están bajo presión, lo que se traduce en una menor cobertura, particularmente de los activos de pequeña y mediana capitalización, y en una menor presencia de analistas por el lado de la venta».

También Fernando Luque reconoce que «cada vez hay menos analistas siguiendo a estas compañías. Son compañías 'huérfanas' y llegará un momento que muchas de ellas no sean seguidas por ningún analista, lo que repercutirá negativamente en los inversores».

Y esta orfandad va a ir a más, asegura Javier Flores: «Se va a ir acentuando, lo que irá reduciendo la calidad de los informes de estos valores por falta de competencia».

A pesar de estos inconvenientes, los expertos consideran que la medida establecida por MiFID II sobre investigación y análisis es positiva porque «aporta una mayor competitividad para las mejores compañías de análisis», asegura Luque, ya que «si las gestoras tienen que controlar sus costes se lo van a pensar mucho antes de contratar una casa de análisis para recibir su investigación y elegirán a las mejores». No obstante también tiene su lado negativo ya que la reducción del presupuesto por parte de las gestoras puede «condenar a muchas empresas de análisis a desaparecer y con ellas reducir el número de analistas», afirma Luque. Desaparición que, según la encuesta de CFA Institute, ya se está produciendo.

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