20 de Marzo, 06:41 am

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¿En qué fondos debo invertir a largo plazo si mi perfil es moderado?

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I. G. está interesado en invertir en fondos y quería que nuestros expertos le recomendaran alguno que a largo plazo esté dando buenos resultados. Su perfil de riesgo es moderado. Mar Barrero, analista financiero del Departamento de Análisis de Arquia Banca, le responde que a la hora de invertir en fondos nuestra recomendación es que, en la medida de lo posible, se haga a través de diversos productos que cuenten con políticas de inversión y estilos de gestión diferentes, pero que se complementen entre sí. El objetivo es contar con una cartera diversificada de fondos que nos permita acceder a los distintos activos (renta fija, variable, divisas, etc.) y a diversos mercados (Estados Unidos, Europa, Asia, etc.). 

El número de fondos que compondrá la cartera y el porcentaje destinado a cada uno de ellos dependerá del dinero que se desee invertir y del riesgo que se desee asumir (cuanto más riesgo se esté dispuesto a asumir más porcentaje se destinará a fondos que inviertan en los mercados de renta variable y menos a los mercados de renta fija y viceversa). 

Si el volumen a invertir no es muy elevado (inferior a 10.000 euros), lo más indicado sería decantarse por fondos mixtos globales de renta fija y renta variable. Este tipo de fondos ya diversifican su propio patrimonio con distintas emisiones de deuda y acciones, por lo que con un solo producto se estará accediendo a multitud de activos.

En cuanto a qué producto o productos están dando mejores rendimientos a largo plazo, señalar que, si bien es importante tener en cuenta la rentabilidad obtenida por los fondos en el pasado para valorar la consistencia de la gestión en distintos escenarios de mercado, no debe, sin embargo, ser el único factor que nos guíe a la hora de decantarnos por un fondo (volatilidad del fondo, estilo de gestión aplicado, calidad del equipo gestor, patrimonio gestionado, comisiones aplicadas, son algunos de los elementos que también habría que analizar).

Hay que tener en cuenta, además, que existen momentos de mercado que son más favorables para una determinada clase de fondos que para otra. Por ejemplo, los periodos que se caracterizan por un fuerte crecimiento económico, inflación moderada y estabilidad en los tipos de interés son más propicios para los fondos que apuestan por renta variable de estilo growth; mientras que en un ciclo de menor crecimiento, como es en el que nos encontramos actualmente, los fondos de renta variable de estilo value, que apuestan por empresas de calidad, con buenos fundamentales, son los que mejor se suelen comportar. 

En cuanto a los fondos de renta fija, su evolución es más favorable cuando nos encontramos en un ciclo de estabilidad o bajada de los tipos de interés (si miramos datos de rentabilidad histórica a 10 años, veremos como en los rankings se cuelan muchos fondos de renta fija que se beneficiaron de las políticas monetarias acomodaticias aplicadas por los principales bancos centrales). Por el contrario, en periodos de incremento de tipos de interés, los fondos de renta fija pueden sufrir fuertes correcciones (tal y como se pudo comprobar a lo largo de 2018). 

No hay que olvidar que los fondos de inversión son productos que, salvo los que forman la categoría de garantizados de renta fija, no aseguran la obtención de una determinada rentabilidad (se puede marcar la obtención de una rentabilidad objetivo, pero eso no significa que sí o sí la vayan a conseguir).

Por ello, es muy importante, una vez que se ha invertido en fondos, hacer un seguimiento continuado de la inversión para comprobar si la estrategia planteada es la adecuada o es necesario revisarla para adaptarla tanto a nuestras necesidades como al entorno macroeconómico de mercado.

En estos momentos, nuestra recomendación para un inversor con perfil de riesgo moderado (ni muy conservador ni muy agresivo) es que diversifique su cartera con fondos de renta fija (en torno al 30 por ciento del patrimonio), capaces, de verdad, tanto de gestionar activamente la duración de sus carteras (sensibilidad a tipos de interés de mercado, pudiendo llegar, incluso, a tener en algún momento duraciones negativas), como de invertir en todo tipo de deuda que ofrezca valor, pero sin asumir riesgos de emisor o de liquidez muy elevados e injustificables.

La cartera también debería contar con fondos mixtos de renta variable que se caractericen por contar con una gestión y una política de inversiones flexible y activa (a los que destinaríamos alrededor de un 20 por ciento del patrimonio).

El resto se destinaría a fondos 100 por cien de renta variable que apuesten tanto por Europa como por Estados Unidos y por mercados emergentes (a estos últimos no destinaríamos más de un 5 por ciento del total de la inversión).

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