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UE

España amenaza con vetar el pacto del 'brexit'

Salvador Arroyo

Exige cambios en el Acuerdo de Salida para que recoja de forma explícita que tiene la última palabra sobre Gibraltar.

España levantó la voz en la reunión del Consejo de Asuntos Generales celebrada hoy en Bruselas. Amenaza con boicotear el Acuerdo de Salida del 'brexit' si no se explicita que cualquier decisión sobre Gibraltar va a quedar supeditada a la negociación bilateral de Madrid y Londres. Dicho de otro modo, España no quiere ceder ni un ápice de su protagonismo en el futuro del Peñón; teme que se diluya su influencia en un contexto más general, el de las negociaciones sobre la relación que la Unión Europea tendrá con el que será ya un Reino Unido como tercer Estado a partir del 29 de marzo, cuando se formalizará el divorcio.

El problema radica en un artículo incluido en las 585 páginas del pacto; el 184. A la ambigüedad de su redacción (muy abierta) se añade el hecho de que los representantes de los 27 no lo conocieron (ni el artículo ni el resto del paquete) hasta la noche del miércoles. De hecho, se incorporó por sorpresa a petición de los británicos en ese túnel (hermético a cualquier filtración) por el que han discurrido las conversaciones en las últimas semanas entre los equipos de ambos lados del Canal de la Mancha. «Solo lo sabía la parte británica, la señora May». Lo que se ignoraba hasta hoy es que el ministro principal de Gibraltar, Fabian Raymond Picardo, también se enteró antes que la delegación española. Y ese hecho ha disparado varios grados el malestar de Madrid.

El artículo que ahora tensa el discurso de España con el equipo de Michel Barnier habla de los medios a utilizar en la negociación futura, «de esfuerzos, de buena fe y respetando sus respectivos órdenes legales para tomar las medidas necesarias» y buscar «de manera expedita» los acuerdos que regirán su futura relación con la UE. Ese artículo es el que sienta las bases de la declaración política que también buscará el refrendo de los 27 en el Consejo Europeo del próximo domingo.

La cuestión es que mientras el plan de retirada, el pacto ya formalizado entre las partes, tiene relevancia jurídica, la declaración que hoy aún no se había suministrado al Consejo es más una propuesta de intenciones. Y España quiere dejarlo todo claro desde el principio. ¿Cómo? Si no es factible mediante la modificación del artículo en cuestión, al menos, añadiendo un anexo o una referencia expresa a esa su 'ultima palabra' sobre Gibraltar.

Artículo 'puente'

«Hay dos universos diferentes del 'brexit'. No había que mezclar las cosas, pero este artículo hace de puente entre el acuerdo de retirada y la declaración sobre la relación futura. Queremos que se aclare», insistió el ministro de Exteriores, Josep Borrell. A la delegación española no le vale que «pueda darse por entendido» que el 184 ya cubre la situación del Peñón, puesto que Gibraltar se integra en el voluminoso pacto con un protocolo específico, que sí incide en que todo pasa por los acuerdos particulares que suscriban Madrid y Londres. No le vale porque tanto la Abogacía del Estado como la asesoría jurídica internacional no avalan esa lectura. Se requieren más garantías porque «no está suficientemente clara la distinción entre la negociación futura del Reino Unido con la UE y la bilateral con España sobre Gibraltar». El matiz «es clave» porque este territorio no forma parte de la unión aduanera y es una colonia en proceso de descolonización.

Borrell incidió en la duda tanto en la reunión del Consejo como en otra posterior con Barnier aparentemente poco satisfactoria. «Lógicamente él ha conseguido estabilizar un texto para que no se lo toquen». Y es que hay riesgo de que el delicado pacto del 'brexit', que se ha llevado al límite, salte por los aires. «Pero las cosas tienen que quedar claras para nosotros y para los demás».

En dos ocasiones Borrell verbalizó el pulso en estos términos: «Si Theresa May ha dicho que no aprobará el acuerdo de retirada hasta que no tenga la relación futura; pues nosotros lo mismo, hasta que no sepamos lo que dice, tampoco vamos a aprobar el acuerdo de retirada». Formalmente, el Consejo Europeo podría dar luz verde a ambos documentos con mayoría cualificada, sin el respaldo de España. Una hipótesis que sería «políticamente no aceptable para el resto de la Unión». También hay discrepancia sobre la prórroga del periodo de transición (acaba en diciembre de 2020). España dice que un año «ya es suficiente», lo que contradice la posición del negociador francés, que ha apostado por llegar hasta 2022.

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