11 de Diciembre, 13:22 pm
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economía colaborativa

Crowlending: Todo lo que necesitas saber

Laura Palacios

Dentro un entorno como el actual, con rentabilidades bajas en las inversiones en entidades financieras que podemos calificar de "tradicionales", surgen nuevas formas de inversión para particulares. Muy en la línea de la economía colaborativa, el pequeño inversor tiene a su alcance optar por el crowlending, término anglosajón que puede traducirse como "préstamos entre personas".

El mecanismo de este instrumento de inversión es sencillo: no requiere de grandes cantidades para poder entrar en el circuito, ya que la inversión mínima está entre 50-100 euros, en la mayoría de los casos, y las inversiones se realizan a través de la plataforma online de este tipo de empresas dedicadas al crowlending.

Los inversores pueden elegir no solo la cantidad que invierten, sino también a qué empresa o tipo de empresas van a financiar (por ejemplo, en función del sector, la solvencia o el proyecto para el cual se solicita la financiación). Por regla general, la rentabilidad suele encontrarse unos puntos por encima de la que puede ofrecer un depósito en una entidad bancaria al uso.

Concedido el préstamo a las empresas solicitantes del mismo y formalizado éste, se remite a todos los inversores un cuadro de amortización, conforme al cual se van produciendo los reembolsos del capital y los intereses pactados, a prorrata de la cantidad invertida y, generalmente, con una periodicidad mensual.

Para quien decide buscar financiación mediante esta nueva fórmula, el procedimiento también resulta bastante fácil. Si bien, por regla general, estas plataformas de inversión colectiva suelen exigir requisitos adicionales a fin de minimizar, en lo posible, los riesgos que asumen los inversores ante un posible impago del crédito.

Algunos de los requisitos que a menudo se exigen son, por ejemplo, que la empresa presente un tiempo mínimo de actividad, que aporte balances de ejercicios económicos recientes que acrediten la existencia de beneficios, o que se dediquen a la economía productiva; en ningún caso el préstamo va dirigido a particulares, ni tampoco para la fines especulativos.

Las ventajas que publicitan las empresas de crowlending a los potenciales prestatarios pasan desde ofrecer tipos de interés y cuotas fijas de devolución hasta el coste cero en caso de cancelación del préstamo y la posibilidad de que esta forma de financiación pueda convivir con otras más tradicionales, con lo que ello permite diversificar las fuentes de financiación.

Sin embargo, el inversor, como no podía ser de otra manera, debe ser consciente de que asume determinados riesgos, que se tienen que ponderar antes de optar por invertir en este tipo de negocio. El primero de ellos, y quizá el más importante, es el del posible impago del préstamo por parte del prestatario: son los prestamistas, de forma mancomunada, y en proporción a sus respectivas inversiones, los que soportan la condición de tales y asumen el riesgo de la insolvencia de la empresa prestataria; la plataforma de crowlending actúa como mero representante de los mismos y su función pasa, simplemente, por iniciar cuántas acciones, judiciales o no, estime oportunas para la recuperación del capital invertido. Otro de los aspectos a tener en cuenta antes de invertir es la falta de liquidez inmediata: debe tenerse en cuenta que, debido a que la inversión se va recuperando paulatinamente, por lo general con carácter mensual, y durante toda la duración del préstamo, no se recupera toda la inversión de forma anticipada.

Esta nueva forma de inversión, por tanto, permite acercar a los pequeños inversores a la participación en proyectos empresariales diversos y en distintos ámbitos geográficos; como siempre, solo nos queda recomendar prudencia, paciencia y sentido común a la hora de invertir siguiendo estas sencillas pautas que nos tomamos la libertad de sugerir: en primer lugar, la cantidad a invertir ha de ser aquella que no vayamos a necesitar a medio plazo; en segundo lugar, debemos elegir, con base en los datos financieros de la empresa que nos proporciona la plataforma o en la viabilidad del proyecto al cual va destinado la inversión, aquella empresa o empresas a las que le vamos a prestar el dinero; y finalmente, en caso de que la cantidad que pensemos invertir lo permita, será conveniente diversificarla en diferentes proyectos de sectores diversos.

Con todo, y esto es una máxima que debe conocer toda persona que vaya a invertir dinero, por pequeña que se la cantidad, no existe el riesgo cero: cabe la posibilidad de una inversión fallida o de que esta no cumpla nuestras expectativas iniciales, ya que invertir dinero, como todo en la vida, también es cuestión de suerte.

Laura Palacios Escrig

Abogada de CARRAU Corporación

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