20 de Enero, 20:55 pm

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España se consolida como el campeón de la deuda en la UE

Adolfo Lorente

Entre 2007 y 2017, disparó su pasivo un 208% hasta los 1,14 billones, frente al 71% de la media europea o el 32% de Alemania

 En época de vacas flacas, la supervivencia económica, pero sobre todo política, se basa en pedir, pedir y seguir pidiendo para que el rey no quede desnudo. Se llama endeudamiento y España, ya sea con el PSOE o con el PP, sabe muy bien qué significa. Tanto, que se ha convertido en el gran campéon europeo en esta materia desde el estallido de la Gran Recesión. Son datos, fríos datos. Eurostat, ese espejo que pone a todos los Estados miembros en su sitio, desvela que el país ha disparado su endeudamiento un 208% en la década comprendida entre 2007 y 2017, último ejercicio con datos cerrados. El tripe de la media comunitaria o siete veces más que Alemania. El país debe 792.897 millones de euros más que aquel 2007. Se ha pasado de un pasivo de 381.401 millones a otro de 1.149.298 billones. Sí, con 'b' de barbaridad.

El estigma comunitario de la cuarta potencia del euro sigue llamándose déficit. Tanto ingresas, tanto gastas. Es el único país de los 28 sometido a un procedimiento por déficit excesivo, aunque se espera que este año todo quede reducido a una pesadilla si finalmente queda por debajo del 3%. El nuevo Gobierno socialista, siguiendo los pasos de la Comisión o la Airef (Autoridad Independiende de Responsabilidad Fiscal), lo cifra en el 2,7% frente al 2,2% del Ejecutivo saliente. Sea como sea, siempre por debajo del 3%, el sacrosanto límite fijado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

En materia de deuda pública, el rubicón se llama 60% del PIB. España, en 2007, estaba en el 35,6%; en 2017, en el 98,3%. Dicho de otro modo. Para alcanzar ese 60%, el país debería reducir su pasivo más de 38 puntos. ¿Y qué son 38 puntos de PIB? Ojo, unos 400.000 millones de euros. Conviene tener muy presentes estas cifras porque una vez se termine el estigma del déficit, Bruselas pondrá el foco en la deuda. Hace tiempo que viene haciéndolo, pero meterá una marcha más en próximos años.

Otros países están peor

Las últimas proyecciones de la autoridad fiscal independiente o los servicios de estudios de entidades privadas apuntan a 2035 o incluso 2037 como el año en el que, por fin, se alcanzará el 60% fijado en los criterios de convergencia del Tratado de Maastricht. Nada que ver con Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera impulsado por el Gobierno de Mariano Rajoy al calor del rescate financiero, y que exigía alcanzar este porcentaje en 2020.

Lo cierto es que en Bruselas siempre han considerado este objetivo irrealizable. Se conformaban con que el Ejecutivo de turno, en un momento de enormes turbulencias en los mercados, pusiera negro sobre blanco a través del BOE el compromiso político de sanear las cuentas del país.

A diferencia de lo que ocurre con el déficit, donde ser el último de la clase se ha convertido en rutina, España sí puede jugar varias bazas a su favor en la UE. La principal es el 'y tú, más'. Un clásico. Porque así como la agencia estadísica europea desnuda a España, también hace lo propio con el resto de países. El endeudamiento de la UE es del 81,6%; el de la Eurozona, del 86,7%; Reino Unido, del 87,7%; Francia del 97%; Bélgica, del 103,1%, Italia, del 131,8%; Portugal, del 125,7% y Grecia, del 178,6%

Es el mejor argumento ante futuros requerimientos de Bruselas. Hay otros países que están peor, incluso mucho peor, así que hay margen político para maniobrar. Esto, sin embargo, no oculta que la evolución del pasado público en la última década ha sido cuando menos chocante. Ese 208% está a un mundo de los registros del resto de potencias. Sólo Reino Unido, con el 188%, se acerca.

En el periodo 2007-2017, la deuda aumentó un 71% en la UE, el 62% en la zona euro, el 83% en Francia, un 60% en Holanda, el 41% en Italia, un 46% en Bélgica o un 32% en Alemania, donde hablar de deuda es hacerlo poco menos que del demonio.

     Futuro en tonos grises

     En cualquier caso, las preocupaciones por el elevado endeudamiento púbico se han disparado tanto en Europa como en el resto de la esfera internacional en un contexto de gran incertidumbre motivada, sobre todo, por la obsesión proteccionista de Donald Trump, aunque acaba de fumar la pipa de la paz con la UE. Las dudas llegan por el cambio de ciclo protagonizado por el BCE con la retirada de los estímulos o una futura subida de los tipos a corto plazo.

     La barra libre instalada por Mario Draghi hace tres años con la compra de deuda pública terminará a finales de este año después de adquirir títulos por valor de más de dos billones de euros. La Eurozona debe aprender a vivir sin Draghi, esa persona que lleva años pidiendo a las capitales que aprovechasen estos años de borrachera de liquidez para sanear su casa, hacer reformas y prepararse para futuras embestidas. Lo decía, lo pedía, se ha desgañitado. Pero en lo referido a la deuda, países como España no le han hecho mucho caso. Podrá decir aquello de 'os lo advertí'.

     Lo de los tipos es otra historia. Siguen el histórico 0% y no ss espera que suban hasta el segundo semestre de 2019, a las puertas del fin del mandato del banquero italiano. Se va el 31 de octubre del próximo año, cediendo el testigo, quizá, a un halcón del norte. El futuro está lleno de grises. Muchos.

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