18 de Febrero, 13:56 pm

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ES EL QUINTO PAÍS DE LA UE CON LOS PRÉSTAMOS MÁS CAROS

El crédito al consumo se dispara en España

Los créditos al consumo están al alza en España. Los hogares han aumentado su demanda y los bancos han 'relajado' los requisitos para concederlos. La convergencia de ambas circunstancias ha hecho que estos préstamos aumenten a ritmos del 15 por ciento anual y que el Banco de España advierta de sus consecuencias.

La mejora de la economía y el aumento del empleo han hecho que la confianza vuelva a los consumidores españoles y que reinicien la compra de bienes de consumo duraderos que habían pospuesto durante la crisis. Para hacer frente a estos gastos, los ciudadanos han aumentado la demanda de créditos al consumo a sus entidades financieras y estas han mejorado la oferta de sus productos para animarles a solicitarlos.

Los números son tajantes. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España (BdE), el crédito al consumo en España aumentó en 2017 un 15 por ciento, casi el doble que en la zona euro, que se situó en el 8 por ciento, y las entidades financiaron bienes de consumo el año pasado por valor de 58.000 millones de euros. Lo que supone el 57 por ciento de la financiación bancaria a hogares no hipotecaria. 

El aumento de la demanda de estos préstamos en España se debe, en opinión de Estefanía González, portavoz de Finanzas Personales de Kelisto, a que, en comparación con el resto de la eurozona, «venimos de una época de gran restricción del crédito y la mejora en el empleo ha favorecido que aumente la confianza del consumidor y, con ello, el consumo». A esto hay que añadir la mejora de la oferta de estos productos por parte de los bancos, sobre todo en los créditos destinados a la venta de vehículos. Según González, «de media, los 10 mejores préstamos del mercado para comprar un coche han pasado de aplicar un TIN del 5,9 por ciento en mayo de 2017 a cobrar un 5,6 por ciento TIN en mayo de este año, con varias ofertas por debajo del 5 por ciento TIN».

Laura Martínez, experta en créditos e hipotecas de iAhorro, achaca este aumento a que los criterios de aprobación de los préstamos en España «se han relajado en los segmentos de financiación a los hogares desde el último trimestre de 2017».

Esta 'rebaja' de las exigencias de concesión de los bancos a sus clientes se suma a los mayores importes en las operaciones. Todo ello ha hecho que disminuya el porcentaje de solicitudes de crédito denegadas por los bancos en los tres primeros meses del año. 

Los principales motivos que explican esta relajación por parte de las entidades son, a juicio de González, «el aumento de la competencia, la mejora de las perspectivas económicas y de solvencia de los potenciales clientes, los menores costes de financiación de la banca y una mayor disponibilidad de fondos para los bancos».

SE ENCIENDEN LAS ALARMAS

Ante el aumento de la concesión de créditos al consumo, el Banco de España ha encendido las alarmas temeroso de que la banca pueda estar asumiendo mayor riesgo del recomendado, debido a que la morosidad en estos préstamos es más elevada que en las hipotecas. Según recoge el supervisor en su Informe de Estabilidad Financiera, «este tipo de crédito es el segmento de negocio con los tipos de interés más elevados y dado el entorno de bajos tipos de interés en el que se desarrolla el negocio bancario, podría ocurrir que las entidades estuvieran buscando oportunidades de obtener rentabilidades mayores a costa de incurrir en mayores riesgos, por lo que la evolución de este tipo de crédito y su morosidad habrá que seguirlas con atención en los próximos trimestres».

Laura Martínez cree que las señales que se están produciendo no son alarmantes: «Si bien el crédito está creciendo con fuerza en España, a día de hoy no se puede hablar de una burbuja de crédito». Considera que «el riesgo para los bancos y las familias no tiene por qué ser mayor si los créditos se piden y se conceden con responsabilidad, porque si algo hemos aprendido de la crisis es que endeudarse sin garantías no beneficia ni a bancos ni a clientes».

UN PAÍS CARO

A pesar de que los bancos tratan de hacer sus créditos al consumo más atractivos para sus clientes, España es el quinto país de la UE en el que es más caro solicitar uno de estos préstamos, según establece el Banco Central Europeo. En España se paga un tipo de interés medio del 8,30 por ciento TAE en las operaciones a un plazo de entre 1 y 5 años, las más comunes en los créditos al consumo, mientras que en la eurozona el tipo de interés baja hasta el 4,80 por ciento; es decir en España es un 72 por ciento más caro. Solo Estonia, Eslovaquia, Grecia y Lituania tienen los tipos de interés más altos en créditos al consumo. Esto se debe, según Estefanía González, a que «los bancos entienden que estos préstamos pueden ser un filón para mejorar sus cuentas de resultados, de ahí que sus ofertas sean más caras que en el resto de Europa». 

A juicio de Laura Martínez, «con el euríbor en tasas negativas, el margen de beneficio de los bancos en los créditos hipotecarios es muy bajo -intereses del 3 por ciento de media-, mientras que en los préstamos al consumo los intereses son más altos, por lo que la banca se ha centrado más en la comercialización de estos últimos». 

También Antonio Tena, vicepresidente y analista senior de Moody's, reconoce que «los volúmenes de concesión de préstamos al consumo continúan creciendo» porque «la banca encuentra atractivo este negocio, que le permite aplicar en esta modalidad de préstamos unos tipos de interés superiores a los que aplica en préstamos hipotecarios».

AHORRO EN MÍNIMOS

Otra de las consecuencias del afán de compra de las familias españolas es que su tasa de ahorro ha alcanzado su mínimo histórico tras caer hasta el 5,7 por ciento, según la agencia de acreditación Moody's. En la actualidad, el crédito al consumo representa el 20 por ciento del total de la deuda de los hogares, ya que el componente mayoritario de la deuda es el crédito hipotecario.

DESTINO DEL CRÉDITO 

La finalidad de los créditos al consumo que los españoles solicitan a sus bancos es principalmente la compra de bienes duraderos como vehículos, electrodomésticos o equipación informática. También los utilizan para unificar deudas y hacer reformas en el hogar. De lejos les siguen viajar, comprar una moto y obtener liquidez.

Estos destinos van en función de la edad según Maica López, experta de CrediMarket: «La generación millennial, de entre 18 y 34 años, tiene entre sus prioridades comprar una moto o un coche, viajar o pagar una reparación. La generación X, entre 35 y 54 años, opta por comprar una moto, invertir en un negocio, adquirir equipamiento para el hogar o electrodomésticos y pagar estudios. Mientras que la generación del baby boom, de 55 años en adelante, pide un crédito para comprar un coche, pagar un tratamiento médico y hacer frente a impuestos, multas o imprevistos.

Pero independientemente de su destino, lo que tiene que hacer un ciudadano cuando solicite un crédito al consumo es pedir un importe equilibrado que pueda pagar todos los meses, leer con atención el contrato que firma para no recibir sustos en el futuro y tener en cuenta la recomendación de Benjamín Franklin de que «es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas».

¿QUÉ TENER EN CUENTA AL SOLICITAR UN CRÉDITO AL CONSUMO?

Antes de suscribir un préstamo al consumo hay que analizar una serie de cuestiones, apunta Estefanía González, portavoz de Finanzas Personales de Kelisto, entre ellas destacan las siguientes: 

El Tipo de Interés Nominal (TIN): es lo primer que hay que mirar y cuanto más bajo sea mejor. Eso sí, ante ofertas que nos ofrezcan el cero por ciento de TIN hay que ser cautos, ya que en muchas ocasiones van acompañadas de altas comisiones que hacen que la TAE sea muy elevada. 

Las comisiones: son esenciales para calcular la TAE, es decir, el coste real que pagaremos por financiarnos. Las más importantes son las de apertura y las de amortización anticipada. 

La vinculación exigida: muchos bancos piden que el cliente contrate productos adicionales para acceder a la financiación en las mejores condiciones. 

La cantidad mínima y máxima, el plazo de amortización, finalidad...: son otros aspectos que hay que analizar y que tienen que ver con la cantidad mínima y máxima que podemos pedir, el plazo máximo que nos da el banco para devolver el crédito, la finalidad con la que ha sido diseñado o si permite solicitar un período de carencia.

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