18 de Febrero, 22:02 pm

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cita clave este fin de semana

Los europeos del G-7, de acuerdo: 'Todos contra Trump'

Adolfo Lorente

Europa abandera el 'todos contra Trump' en la reunión más convulsa que se recuerda de un G-7 marcado por la obsesión proteccionista del presidente de EE UU, como se acaba de demostrar con la imposición de aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio comunitarios. Bruselas, siempre tan diplomática, insiste en que no ha estallado la guerra comercial, que su anuncio de imponer represalias por valor de 2.800 millones a productos americanos sólo son «medidas compensatorias». Lo negativo, casi todo. Lo positivo, que el ambiente no puede ser peor.

Los líderes del mundo occidental -Canadá, como país anfitrión, EE UU, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y la UE- se reunirán este viernes y sábado para seguir acordando unos desacuerdos hasta la fecha irreconciliables. «No sirve de nada ocultar que la noticia de la cumbre es el desacuerdo en el seno del G-7. O para decirlo de forma más clara, el desacuerdo entre Estados Unidos y el resto del grupo, el aislamiento autoimpuesto de Washington», asegura un alto funcionario comunitario. Bruno Le Maire, el ministro francés de Economía, admitía que quizá convenga más hablar de G-6 que de G-7. «¿Estas decisiones del presidente Trump son meramente turbulencias estacionales o los primeros síntomas de la ruptura de la comunidad política occidental, que el G-7 representa?», se lamentaba este jueves el presidente del Consejo, Donald Tusk.

El 'todos contra Trump', y todos es todos, volverá a escenificarse sin que al mandatario estadounidense le importe lo más mínimo. Este es el problema. A él sólo le importa el 'America first', las banderitas y las gorras, el voto rural, aquel electorado que quizá no sabría ni ubicar Europa en un mapa. Como para preocuparse de lo que es el G-7...

Macron tiende la mano

«Al menos, esta situación garantiza que las discusiones de Canadá serán animadas», ironizan estas mismas fuentes. De hecho, nadie pone la mano en el fuego sobre si al final podrán pactarse conclusiones sobre la cita. Si las hay y por poco que digan, será una buena noticia. Si no las hay... Malo. Este jueves, ya desde Canadá, el presidente francés, Emmanuel Macron, se mostró firme, pero positivo. «Es una oportunidad para unirnos y tener discusiones francas y abiertas entre naciones que han sido aliados y amigos durante largo tiempo».

Pese a todo, nadie en Europa se lleva a engaño. «Tenemos muy pocas esperanzas de convencerle para que cambie su política de aranceles, pero todos los líderes presentes en la mesa dirán lo que piensan y eso no será muy agradable de escuchar para él», recalcan fuentes europeas. No hay que olvidar que el primer ministro canadiense, el mediático Justin Trudeau, tachó de «ridículos» los aranceles americanos al acero.

En Canadá, la nómina europea estará representada por Angela Merkel, Emmanuel Macron, Theresa May, Giuseppe Conte y los presidentes del Consejo y la Comisión, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker. Seis voces que se fusionarán en un mismo mensaje: sí a fortalecer y estrechar las relaciones trasatlánticas; sí a mantener el orden mundial vigente en Occidente, y sí a modernizar la Organización Mundial del Comercio. Todo ello sin chantajes. Este jueves, en este sentido, la Comisión anunció nuevas reglas para combatir el 'dumping' comercial de potencias como China. «Que nadie lo dude, haremos cuanto sea necesario para defender a los productores y los trabajadores europeos cuando otros distorsionen el mercado o se salten las normas», zanjó Juncker.

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