24 de Junio, 22:44 pm

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gobierno antisistema

Italia: No es país para inmigrantes

Finanzas.com

La inminente llegada de un gobierno antisistema en Italia podría provocar expulsiones en masa de migrantes después de que el gobierno de centroizquierda saliente ya hubiera cerrado gran parte de la frontera marítima.

Ahora el programa común del Movimiento 5 Estrellas (M5S, un partido antisistema) y la Liga (extrema derecha) quiere acelerar el proceso de examen de las demandas de asilo y expulsar sistemáticamente a los rechazados, como los cerca de 500.000 clandestinos que viven en Italia.

Al ritmo actual de las expulsiones, 6.514 en 2017 según los datos del ministerio del Interior, completar el objetivo tomaría 75 años, han advertido los medios italianos.

El gobierno italiano intenta obtener la autorización de los países de origen para devolver a sus migrantes y apenas tiene centros de retención.

Pero el programa común quiere establecer otra institución de retención, fijar en 18 meses la duración máxima de las estancias y transferir hacia procedimientos de expulsión parte de los 4.200 millones de euros que cada año se destinan a acogida.

La disminución de las llegadas de migrantes desde Libia ya era una prioridad de Marco Minniti, un excomunista que pasó por los servicios secretos, en diciembre de 2016 se convirtió en ministro del Interior y consiguió que bajaran las llegadas en un 80% desde julio.

Gracias a sus contactos en Libia, logró firmar acuerdos con las autoridades pero también con las milicias para bloquear a los migrantes. Y con el apoyo europeo, Italia formó y equipó a los guardacostas libios.

Desde principios de año, el ministerio del Interior ha registrado 7.100 llegadas desde Libia y 3.500 desde Túnez, Argelia o Grecia. Según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) las guardacostas libios han interceptado a más de 6.500 migrantes.

Más allá de las cifras, lo que cambió fue el procedimiento. Durante años, los guardacostas italianos habían coordinado desde Roma todas las operaciones de rescate en la zona. Ahora transmiten la información a Libia, que se encarga cada vez más de las operaciones.

Para los migrantes, la diferencia es capital. Si Roma coordina, los llevan a Italia. Si es el gobierno de Trípoli, son enviados a Libia, donde muchas veces quedan a merced de la violencia y de la extorsión.

"Bajaron las llegadas pero no cesó el sufrimiento", dice Carlotta Sami, portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur).

"No tenía miedo del agua, porque Dios creó el agua. No tenía miedo de la muerte, porque todos tenemos que morir un día. Pero tenía miedo de que la policía libia nos volviera a atrapar", contó  Vitoria, una nigeriana de 21 años rescatada en mayo por una de las cuatro principales oenegés presentes en la zona.

En muchos casos los libios ordenan a las oenegés que se mantengan alejadas de los migrantes en peligro, incluso cuando están muy lejos o no cuentan con equipamiento necesarios para rescatarles.

Situación imposible

"Esto no coloca en situación imposible", asegura Ruben Neugebauer, portavoz de la oenegé alemana Sea-Watch. "Si obedecemos, infringimos nuestra obligación de rescate. Si no obedecemos, nos arriesgamos a no poder traer a los migrantes a Italia o que nuestro barco sea confiscado por la justicia italiana".

Además, en los rescates que todavía coordina el gobierno italiano, los guardacostas ya no reagrupan a los migrantes sino que obligan a sus barcos a volver hacia Italia.

"Cruzar hoy es más peligroso que nunca", dice el director de la OIM para la región del Mediterráneo. Esta organización ha registrado 383 muertos o desaparecidos en las costas libias en lo que va de año. Esto equivale a un 2,8% de las salidas, con respecto a una siniestralidad de 2,2% en los años anteriores.

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