22 de Julio, 08:43 am

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macroeconomía

El FMI alerta de la relajación y pide hacer reformas en la UE antes de futuras crisis

Adolfo Lorente

Se debate sobre si habrá o no nueva crisis económica. No lo duden, la habrá. La clave es saber si Europa estará preparada para afrontar futuras turbulencias que vendrán, posiblemente, por el lado de la deuda pública. ¿Cuándo? Nadie lo sabe. Lo que sí sabe el FMI es que Europa se está «relajando» en la adopción de reformas estructurales que serán claves para afrontar con más garantías crisis futuras. «Es el momento de hacerlo. Hay que aprovechar el tiempo de bonanza que aún existe», recalcó ayer en Bruselas el director para Europa del Fondo Monetario Internacional, Poul Thomsen, que estuvo en la capital comunitaria para presentar las nuevas Perspectivas Regionales de Primavera para Europa.

Se trata de un prolijo informe de más un centenar de páginas con apuntes y recomendaciones, pero que no presenta variaciones respecto a las previsiones macro sobre crecimiento presentadas hace un mes en Washington. De esta forma, mantiene el 2,8% y el 2,2% para España en 2018 y 2019, respectivamente. En Alemania, cree que será del 2,5% y el 2%; en Francia, del 2,1% y el 2%; en Italia, del 1,5% y el 1,1%; en la Eurozona, del 2,4% y el 2%; y en la UE, del 2,6% y el 2,2%. España, de nuevo, marca la diferencia haciendo las veces de locomotora de las 'big four' (las cuatro grandes).

Lo relevante de ayer no eran tanto los datos como sí el mensaje que el Fondo pretendía lanzar en un momento extraño e incierto con Donald Trump alterando el orden mundial a base de amenazas sobre guerras comerciales y decisiones políticas, como la de Irán, que están disparando el precio del petróleo. Thomsen, pese a lo que pudiera parecer, no se mostró especialmente preocupado por este último tema. Todo lo contrario. De hecho, no mencionó la palabra petróleo en toda su intervención.

Por contra, sí señaló el «creciente proteccionismo» como uno de los grandes factores de riesgo que existen «a medio plazo». ¿Por qué no a corto? Porque ni la propia Unión Europea sabe qué hará Trump el 1 de junio sobre los aranceles del 25% al acero y el 10% al aluminio. «Depende de cómo se levante aquel día... Así es difícil hacer las cosas», ironizaba ayer un veterano diplomático. Quizá todo quede en nada. Quizá la UE no tenga que tomar represalias comerciales contra EE UU. O quizá no. Quizá todo sea peor de lo esperado y al final se desate una guerra comercial trasatlántica de inciertas consecuencias. La incertidumbre era esto.

En lo que sí incidió el alto funcionario de la institución liderada por Christine Lagarde fue en la necesidad de que Europa debe prepararse mucho mejor para afrontar futuras adversidades. No es que no lo esté, o al menos que no lo esté mucho más que antes del estallido de la Gran Recesión, pero cuando se trata de asentar los cimientos de tu casa, nunca es suficiente.

Instrumento fiscal

Europa está inmersa en uno de los grandes debates registrados en Bruselas durante los últimos años. Se trata de rediseñar la Unión Económica y Monetaria, decidir qué quiere ser la UE de mayor en lo económico. Ser más, estar más integrada o plegar velas en favor de los intereses nacionales jugando al 'sálvese quién pueda'. La Eurozona celebrará una cumbre clave a finales de junio y el FMI tiene muy claro qué hacer: apoyar las propuestas integradoras impulsadas por la Comisión, defendidas por Francia o España, y avaladas con entusiasmo por el BCE. ¿El problema? El de siempre, el 'nein' alemán y la intransigencia de Países Bajos, que ha liderado un grupo de ocho países (nórdicos y bálticos) para intentar aguar la fiesta a los del sur.

Thomsen, como ya viene haciendo el Fondo, reiteró la necesidad de cerrar cuanto antes la unión bancaria levantando el tercer y último pilar: el fondo de garantía de depósitos común (es decir, que los 100.000 euros garantizados por ley a los ahorradores tengan membrete europeo). Además, defendió la reconversión del fondo de rescate (MEDE) en una suerte de Fondo Monetario europeo y la creación de un instrumento fiscal conjunto que sirva para ayudar a los países en apuros en momentos puntuales. Ojo, sin que sea una barra libre. Con límites y todo muy tasado. Veremos.

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