19 de Junio, 00:42 am

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¿será alemán el próximo presidente del BCE?

De Guindos busca pareja de baile para la era pos-Draghi

Adolfo Lorente

Son días de mucho trajín para los 'beceólogos'. No corren buenos tiempos para la indiferencia en Fráncfort. O eres halcón o paloma. O 'hawk' o 'dovish'. O quieres cortar de raíz los estímulos o quieres seguir con ellos. O estás a favor de Alemania o no. Confirmado el polémico desembarco de Luis de Guindos como futuro vicepresidente del Banco Central Europeo a partir del 1 de junio -en realidad, la polémica ha sido 'made in Spain' sin ramificaciones en Bruselas-, la rumorología sobre quién será su pareja de baile en la era pos-Mario Draghi, sobre quién será el futuro todopoderoso presidente, se ha disparado. Empieza lo bueno. Música maestro.

El 99% de los análisis europeos realizados a bote pronto tras confirmarse la elección de De Guindos coincidían en asegurar que la gran ganadora en la sombra era Alemania. Supuestamente, porque se allanaba el terreno para colocar al frente del BCE al presidente del Bundesbank, el temido Jens Weidmann, cuando Mario Draghi acabe su mandato el 31 de octubre de 2019.

El optimismo alemán se sustentaba sobre varias premisas. La primera, que Berlín apoyó a Luis de Guindos a cambio de que Madrid respalde a Weidmann el año que viene. La segunda, que el español es un 'halcón' de libro y que seguirá a pies juntillas los dictados alemanes. Y la tercera, que siempre se han respetado los equilibrios geográficos 'Norte-Sur' para elegir la presidencia y la vicepresidencia del Eurobanco.

Sin embargo, la 'beceología' está plagada de leyendas urbanas. Basta con repasar los datos. El primer presidente de la entidad fue el holandés Wim Duisenberg y su número dos, el francés Christian Noyer. ¿Norte-Sur? El segundo mandatario fue el francés Jean-Claude Trichet y su vicepresidente, el griego Lucas Papademos. ¿Norte-Sur? El tercero es el italiano Draghi y su mano derecha, portuguesa, Vitor Constancio. ¿Norte-Sur? Evidentemente, no.

Lo único cierto en la trayectoria del BCE es que los pactos de caballeros a nivel político son papel mojado y que todo, todo, se cocina en el gran eje Berlín-París y, en menor medida, Roma. De esto puede dar fe España, que en 2012 perdió su sillón en el comité ejecutivo (formado por seis integrantes con mandatos de ocho años) pese a que había un supuesto acuerdo entre los cuatro grandes del euro para que siempre estuvieran los cuatro dentro y el resto de países se fuera rotando. Pero claro, llegó la crisis, el rescate financiero y España fue enviada por Alemania al rincón de pensar, como el propio De Guindos ha confesado.

Buscar un tapado proalemán

¿Quién será el sustituto de 'Super Mario'? ¿Puede ser alemán y, en concreto, Weidman? Sí, pero no será ni mucho menos tan sencillo como se cree y como se desprende, por ejemplo, de una reciente encuesta de 'Bloomberg' sobre la carrera presidencial en la que el presidente del Busdesbank lograba 84 puntos sobre 100. El segundo era el presidente del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, con 26 puntos, y el tercero, el irlandés Philip Lane (23), contrincante de De Guindos.

Uno de los puntos a favor de Weidmann es que Alemania jamás ha ostentado la presidencia del BCE, mientras Holanda, Francia e Italia, sí. Siempre podría esgrimir aquello de 'ahora me toca a mí' y la verdad es que su argumento tendría difícil contestación. Todas las miradas están puestas en la nueva pareja estrella del club formada por Angela Merkel y Emmanuel Macron. Que el eje francoalemán parece haber vuelto para quedarse es algo que va mucho más allá de la mera retórica. Su química cuando están en las cumbres de Bruselas es incontestable.

Hace ya varios meses se filtró que la canciller no quería a otro Draghi, que estaba dispuesta a hacer lo que fuese a cambio de tener a Weidmann sentado en Fráncfort. Entre otras contrapartidas, habría prometido a París impulsar una mayor integración de la Eurozona. Además, tras las elecciones de mayo de 2019, se producirá un nuevo baile de sillas en los grandes puestos comunitarios, entre ellos el presidente de la Comisión o los principales comisarios. La batalla para hacerse con las mejores plazas será durísima y aquí el caramelo del BCE será uno de los factores que determinará casi todo.

¿Será Weidmann? Ojo, que no todo será coser y cantar ya que la actual integrante del BCE con DNI alemán es Sabine Lautenschläger y su mandato acaba... ¡el 26 de enero de 2022! Además, es la única mujer del comité ejecutivo. Quitarle sin motivo aparente para colocar al gran halcón del Bundesbank no sería ético ni estético. Un plan B podría ser colocar a un banquero central procedente de un país afín a Alemania. Y aquí el holandés Klaas Knot, el finlandés Olli Rehn o incluso el propio Philip Lane suenan como pareja de baile de De Guindos en la era pos-Mario Draghi.

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