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RESUMEN 2017 CASO BANKIA

De la farsa de las tarjetas "black" de Caja Madrid a la tragedia de Bankia

Agencia EFE

Karl Marx dejó escrito que la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa, aunque no necesariamente en ese orden, como ha ocurrido este año con el juicio por las tarjetas "black" de Caja Madrid, un ligero entremés comparado con el verdadero drama, la salida a bolsa de Bankia.

Iniciado en 2014, el proceso por el uso irregular de tarjetas opacas de Caja Madrid llevó al banquillo a 65 acusados, entre ellos los expresidentes de la entidad Miguel Blesa y Rodrigo Rato; tras 120 horas de juicio, el pasado 23 de febrero la Audiencia Nacional condenó a todos ellos a penas de cárcel por administración desleal.

Blesa -que se suicidó en julio de este año- y Rato se llevaron las penas más altas, de seis y cuatro años y medio de prisión, respectivamente, aunque la humillación de ver publicados y aireados los gastos efectuados con las visas salpicó a todos por igual.

Billetes de metro, canciones de iTunes, safaris, estancias en los más selectos hoteles del mundo, piezas de arte sacro, lencería, muebles de Ikea, almuerzos y cenas en restaurantes con estrellas Michelín, miles de cargos efectuados con las tarjetas fueron desmenuzados por la prensa durante el proceso.

Compartir sede judicial en el polígono industrial de San Fernando de Henares (Madrid) con la trama Gürtel contribuyó a dar aún más visibilidad a los usuarios de las "black", que durante las pausas hacían cola ante las máquinas de café junto con Bárcenas, el Bigotes o el propio Correa.

Los acusados se negaron a reconocer como propios los apuntes de los cargos facilitados por Bankia, y emplearon infructuosamente todos los argumentos posibles para intentar demostrar que el saldo de las visas era un complemento a sus remuneraciones, razón por la cual extrajeron miles de euros en los cajeros.

Finalmente, la sección cuarta de la Sala de lo Penal consideró que los 15 millones de los que dispusieron los consejeros y directivos de Caja Madrid y Bankia constituyeron una práctica que dilapidaba el patrimonio gestionado, y no retribuciones, como defendieron los acusados.

Pese a la expectación y el morbo que despertó en la opinión pública el juicio por las "black", esos 15 millones parecen calderilla al lado de los números de la salida a bolsa de Bankia, que sentará en el banquillo a una treintena de directivos, de los que catorce ya fueron condenados por las tarjetas "black".

La tragedia arrancó el 20 de julio de 2011, con el estreno bursátil de la entidad fruto de la unión de Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caixa Laietana y las de Ávila, Segovia y La Rioja.

Ese día, el presidente Rato, flanqueado por su consejero delegado, Francisco Verdú, y su vicepresidente, procedente de Bancaja, José Luis Olivas, agradeció la confianza depositada por más de 347.000 accionistas particulares, con una inversión media de unos 7.000 euros, y cerca de 280 inversores institucionales, de ellos unos 50 extranjeros.

El primer acto de este drama terminó el 9 de mayo de 2012, con la quiebra de la entidad y su nacionalización, que a la postre supuso la inyección de más de 22.000 millones de fondos públicos.

Poco después, la Fiscalía Anticorrupción inició diligencias por presuntas irregularidades en la gestión de la entidad y en su proceso de constitución, tras las cuales la Audiencia Nacional se hizo cargo de la instrucción, que se ha prolongado durante cinco años.

El juicio comenzará previsiblemente en los primeros meses de 2018, una vez que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha dado por concluida la investigación, con lo que el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, Olivas, una treintena de antiguos directivos de la entidad y la auditora Deloitte responderán por estafa a los inversores y falsedad contable.

No figuran como imputados ninguno de los organismos supervisores pese a la insistencia de una de las acusaciones, la ejercida por la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), que en reiteradas ocasiones intentó que el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez y el expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) Julio Segura se sentaran en el banquillo.

Aunque tuvieron que declarar como investigados y hacer el "paseíllo" en la Audiencia Nacional, ni la Fiscalía ni el instructor consideraron que los responsables de estos organismos participasen de forma consciente, voluntaria y material en la supuesta estafa a inversores, ni que tramaran un plan delictivo con los miembros del consejo de Bankia.

Este juicio promete ser uno de los más mediáticos del próximo curso, si bien los pormenores de las provisiones específicas y genéricas que tenía la entidad para hacer frente a deterioros o los detalles sobre al cargo a reservas realizado en el ejercicio 2010 tendrán menos tirón que las correrías de los consejeros de Caja Madrid por las secciones "gourmet" de los supermercados.

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