Vocento 15 años 12 de Diciembre, 05:33 am
publicidad

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

europa

Bruselas lanza la reforma más ambiciosa del euro desde su entrada en vigor hace 15 años

Adolfo Lorente

La Comisión reta a los países acreedores y aprovecha las dudas de Alemania para proponer un FMI de la UE y flexibilizar el presupuesto

La ceguera cortoplacista anima a quitar hierro al anuncio, a enfatizar los peros por encima de todas las cosas. En esta UE, a raíz de la Gran Recesión, los peros se conjugan en alemán. Eso viene de serie y con eso hay que convivir. Conviene observar más que mirar y analizar más que minimizar porque es posible que el 6 de diciembre de 2017 sea recordado dentro de una década como aquel día en el que la Comisión Europea se atrevió a dar el impulso definitivo al euro, a ese logro que llegó al bolsillo de los ciudadanos el 1 de enero de 2002 y por el que pocos daban un euro años atrás. Hay revoluciones disfrazadas de evoluciones y la de ahora tal vez sea una de ellas.

El Colegio de Comisarios de la Comisión propuso el relanzamiento de la moneda única con varias medidas de gran calado que todavía deben contar con el plácet del Consejo (países). Se trata de la creación de un FMI europeo (FME) a partir del MEDE, el fondo de rescate; el establecimiento de instrumentos presupuestarios para intentar salvar a países en dificultades y ayudar a los que no tienen la moneda única a realizar las reformas necesarias para acceder al club (ahora son 19 de los 28); y, por último, crear un superministro de Finanzas que sea presidente del Eurogrupo y tenga rango de vicepresidente de la Comisión.

En Bruselas, como admiten fuentes comunitarias, están hartos de arreglar el tejado mientras las llamas devoran la casa. Basta de apagar fuegos a toda prisa y contra el reloj. De lo que se trata de establecer un sistema antiincendios eficaz que permita parapetarse de cara a la próxima crisis. Que nadie lo dude, llegará.

«Tras años de crisis, ha llegado la hora de que tomemos las riendas del futuro de Europa. El fuerte crecimiento económico actual nos anima a avanzar para velar por que nuestra Unión Económica y Monetaria (UEM) esté más unida, sea más eficaz y democrática y funcione para todos los ciudadanos europeos. El mejor momento para hacer obras es cuando el sol brilla», recalcó este miércoles el presidente del Ejecutivo, Jean-Claude Juncker.

El veterano luxemburgués, eurpeísta convencido y convincente, se juega su legado y ha lanzando un órdago a mayor a una Alemania desorientada como nunca sin saber muy bien como Merkel resolverá el sudoku para poder gobernar. Junto a Berlín está el grupo de sospechosos habituales entre los que destaca Holanda, que jugó con fuego en las últimas elecciones y no está dispuesta a meterse en aventuras raras dentro de la UE para dar gasolina a los eurófobos.

París, Roma y Madrid, a favor

Dicho de otro modo, los países acreedores siguen teniendo una gran alergia a conceptos como compartir riesgos, transferencias fiscales o garantía común. Por contra, París, Roma y Madrid defienden estas propuestas sin ambages. De hecho, incluso irían mucho más allá, sobre todo el francés Emmanuel Macron, líder del nuevo europeísmo.

Por partes. La columna vertebral de la propuesta de la Comisión es la creación del FME, algo a lo que la gran mayoría de los países está a favor. El diablo, como siempre, está en los detalles. Bruselas, grosso modo, propone que sea la red de seguridad de todo el entramado económico financiero, tanto de la unión bancaria como de los países con problemas. Propone mantener su capacidad de préstamo en 500.000 millones ampliables (en este campo habrá mucho debate) y que se convierta en una institución recogida en los Tratados para darle carta de naturaleza y que el Parlamento tenga capacidad de decisión.

Ahora, el MEDE es una herramienta intergubernamental a merced de las capitales, que no están por la labor de ceder esta competencia a la Comisión. Un Ejecutivo que además quiere eliminar la obligatoriedad de la unanimidad para determinas decisiones y así permitir avanzar a quienes lo deseen.

Respecto a las nuevas herramientas presupuestarias, se buscan cuatro objetivos: incentivar las reformas estructurales de los Estados; crear un instrumento de convergencia para los ocho países que estarán fuera del euro cuando la UE sea escriba a 27 tras el 'Brexit'; crear un mecanismo de protección para la unión bancaria a través del futuro Fondo Monetario; y diseñar, por último, «una función de estabilización para mantener los niveles de inversión en caso de grandes choques asimétricos».

El próximo día 15, aunque con la vista puesta en junio de 2018 como meta, los 19 jefes de Estado y de Gobierno de la Eurozona se reunirán de forma excepcional en Bruselas para decidir si 15 años después de que la moneda común se hiciese realidad, tienen voluntad de seguir haciendo Historia.

publicidad
publicidad
publicidad