Vocento 15 años 19 de Noviembre, 11:22 am

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las consecuencias del desafío

La deriva secesionista ya afecta al corazón de la economía catalana

David Valera

La economía de Cataluña ya se resiente de la incertidumbre creada por la deriva independentista. Los efectos más visibles estos días han sido las numerosas empresas que han decidido trasladar su sede social a otras regiones de España y a las que ayer se sumaron nuevas firmas como la aseguradora Catalana Occidente o la editorial Planeta . Sin embargo, lo cierto es que el comportamiento de otras variables claves en el tejido económico de esta comunidad como el turismo, la vivienda o la inversión, también dan síntomas de desaceleración, lo que puede acabar pasando factura al avance del PIB catalán -cuya previsión de incremento del PIB es del 3,5%- y, por ende, de España. Algo que ayer volvió a advertir el FMI al mostrar su «preocupación» por la inestabilidad que pueda generar la crisis catalana en la recuperación económica.

Uno de los termómetros para saber cómo marcha la economía real es el mercado de la vivienda. Desde el sector advierten de que la incertidumbre ya se deja notar en algunos ámbitos. De momento, explican que todavía es demasiado pronto para notar un impacto directo en los precios de los inmuebles. Sin embargo, desde la compañía Idealista afirman que sí aprecian una ralentización en las operaciones de compraventa, sobre todo de segunda mano. «Hay una incertidumbre bestial. La inversión internacional sobre el mercado inmobiliario se ha frenado», explica Fernando Encinar, cofundador de Idealista. Los datos de agosto, cuando la tensión política y social no se habían elevado hasta los niveles actuales, la compraventa de vivienda en Cataluña creció en tasa interanual un 7%, menos de la mitad del incremento registrado en Madrid (18%), según el INE.

Asimismo, Encinar destaca otro efecto secundario que se está produciendo por la inestabilidad y que tiene que ver con la mayor exigencia por parte de los bancos en Cataluña a la hora de conceder hipotecas. «Han endurecido sus criterios de concesión por miedo a que un cambio legal pueda dejarles más expuestos», señala Encinar. Y es que en caso de que se produjese una independencia las entidades temen cambios en las condiciones jurídicas que podría afectar a su cartera hipotecaria catalana.

De hecho, las dos grandes bancos originarias de Cataluña, CaixaBank y Sabadell trasladaron la semana pasada su sede social a otras comunidades (Valencia y Alicante, respectivamente). Ayer ambas entidades dieron un paso más y también cambiaron su domicilio fiscal a sus nuevas sedes sociales. Este movimiento responde a la intención de garantizar el pago del Impuesto de Sociedades, de carácter estatal y no autonómico, a la Hacienda española (bajo el paraguas de la UE) y no ante un hipotético fisco de una Cataluña independiente. Una tributación que en el caso de CaixaBank ascendió en 2016 a los 482 millones y de Sabadell en 303 millones.

Aunque la factura fiscal todavía es limitada, ya que el cambio de domicilio social -la elegida por la mayoría de las compañías- sólo afecta al impuesto de actividades económicas que es de carácter municipal, sí supone un golpe simbólico. De hecho, las empresas que han trasladado su sede social fuera de Cataluña sumaron en 2016 una facturación de 133.000 millones, emplearon a cerca de 300.000 personas y 10.800 millones de beneficio.

Una lista a la que ayer se añadieron otras compañías que aprobaron su traslado fuera de Cataluña, entre ellas, Catalana Occidente a Madrid. También la editorial Planeta se marcha a la capital tras escuchar el discurso de Carles Puigdemont. Anteriormente la gestora de fondos EDM, que trabaja con 3.000 millones había tomado la misma decisión, al igual que VidaCaixa y la gestora de fondos CaixaBank así como la filial de eDreams o la compañía Indukern.

Cae la confianza empresarial

Con este escenario de inestabilidad la confianza de los empresarios catalanes de cara al cuarto trimestre sufrió el primer descenso en un año. En concreto, descendió un 2,2%, según los datos del INE publicados hoy. En este sentido, todos los sectores económicos tienen una perspectiva más negativa al futuro, especialmente en la hostelería y el transporte, con un descenso del índice del 5,5%, y la industria, del 2,9%.

Otra de las variables para comprobar el efecto de la incertidumbre es el de la inversión extranjera directa. En el primer semestre de 2017 Cataluña recibió 1.601 millones frente a los 1.300 millones del año antes.

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