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europa

Alemania no quiere otro Draghi

Adolfo Lorente

Merkel ya ha comenzado a maniobrar en altas esferas para colocar al frente del BCE al halcón Weidmann cuando el italiano se vaya en 2019

No, no y no. Ni en pintura. 'Nein'. Una y no más. El sanedrín alemán ya ha comenzado a mover los hilos para hacerse con las riendas del Banco Central Europeo (BCE) después de que Mario Draghi deje la presidencia el 31 de octubre de 2019. Lo hará tras completar un histórico mandato de ocho años que se está convirtiendo en un suplicio para los halcones alemanes, derrotado por un Draghi erigido en el gran salvador del euro a ojos de casi todo el mundo menos de una Alemania que no está dispuesta a tropezar por segunda vez con la misma piedra.

Berlín ya ha puesto en marcha la 'operación evitemos otro Draghi' promocionando al halcón de los halcones, al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, como presidente del BCE. Ojo con este movimiento que es clave para el futuro del euro y podría desencadenar un tsunami institucional en la UE.

La mejor señal de que es así, de que la operación ha comenzado, es que la Cancillería de Angela Merkel ha filtrado la noticia a medios afines para desmentirla posteriormente alegando que es «prematuro» hablar de esta sucesión. ¿Prematuro? En la UE, las casualidades no existen y cada fecha de vencimiento de los grandes mandatos está grabada a fuego en las agendas de las grandes potencias. Y entre ellos, el BCE es la próxima gran partida que tendrán que jugar Alemania, Francia, Italia y España, los cuatro grandes de la Eurozona.

Draghi se convirtió el 1 de noviembre de 2011 en el tercer presidente de la institución monetaria con el plácet alemán. Pero quien fue bendecido en un principio como el «más alemán de los italianos» se convirtió en cuestión de meses en el «más italiano de los italianos» impulsando una política de compra de activos que aún hoy continúa provocando sudores fríos en Berlín y que ha provocado portadas como aquella en la que aparecía fumándose un puro que encendía con un billete de 100 euros.

Merkel deberá ceder

'Súper Mario' nunca ha dudado: «La Eurozona está integrada por 19 Estados miembros, no sólo por uno, y nosotros debemos velar por el interés del conjunto, de los 19». Pero Berlín, que copa el 30% del PIB del euro y es el principal contribuyente neto al presupuesto comunitario, no entiende ni soporta que le lleven la contraria. Y, claro, hablar de Draghi en París, Madrid o Roma es hacerlo poco menos que de un héroe. Otra cosa es Holanda, Austria o Finlandia, siempre fieles al dictado trazado por el temido ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble.

Pese a su influencia, colocar a Weidmann en el BCE no será sencillo aunque Berlín esgrima que ahora le toca a ellos, que Holanda (Wim Duisenberg), Francia (Jean-Claude Trichet) e Italia ya han ocupado la presidencia. La decisión deben tomarla los jefes de Estado y de Gobierno de los 19 y, ante todo, se buscará un candidato de consenso que evite trasladar la imagen de división que siempre ha existido desde el estallido de la Gran Recesión hace ya una década.

El Sur, con una renovada Francia liderada por Emmanuel Macron y una Italia quizá gobernaba de nuevo por Matteo Renzi, jamás aceptará a Jens Weidmann... A no ser que el Gobierno alemán que salga de las urnas el 24 de septiembre se comprometa a impulsar la integración fiscal y económica de la Eurozona.

De hecho, el 'Frankfurter Allgemeine' ya ha desvelado que Merkel tiene algo así como «un plan secreto para Europa» en la que aceptaría este tipo de proyectos a cambio de colocar ella a Weidmann en el BCE para tranquilizar a sus masas, la gran mayoría ahorradores que han visto cómo sus depósitos a plazo fijo dejaban de rentar como antaño.

Pero antes de decidir quién será el nuevo Draghi, los líderes deben acordar quién cubrirá la próxima vacante, que se producirá el 31 de mayo con la salida del portugués Vitor Constancio. Nada menos que la vicepresidencia del BCE, ese puesto que según el ministro español de Economía, Luis de Guindos, será para España sí o sí porque «me lo ha prometido Schauble». Veremos. Nada está escrito y rumores hay por doquier, como que el propio De Guindos no quiere presidir el Eurogrupo, sino el BCE.

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