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¿Hay que temer una subida de tipos en Europa?

Todo está preparado para que la Reserva Federal incremente los tipos por tercera vez desde que inició la senda de normalización monetaria. Presumiblemente será en junio. Más tiempo le queda al Banco Central Europeo (BCE). Según los analistas, la institución que preside Mario Draghi podría emprender el camino en diciembre del próximo año.

A pesar de que todavía queda tiempo, una subida de tipos puede implicar cierta incertidumbre, sobre todo a familias y empresas, que se han visto beneficiadas de una financiación más barata. Justo hace unos días el Banco de España realizó una simulación del impacto en la renta que tendría una subida de los tipos de interés oficiales en los próximos años para un periodo de dos años, de 2017 a 2019. Joaquín Robles, analista de XTB, rasegura que "En el caso de que los datos macroeconómicos en la eurozona continúen cumpliendo con las expectativas, lo más probable es que el BCE trate de normalizar la política monetaria. En los últimos discursos Mario Draghi ha reiterado, que a pesar de estar satisfecho con la situación actual no se plantea ningún cambio para lo que resta de año, lo que nos deja un escenario en el que se seguirán introduciendo estímulos monetarios hasta el mes de diciembre. Respecto al próximo año, quedaremos a expensas de la evolución de la economía para determinar cuándo se podría producir la primera subida en los tipos de interés".

José Luis Martínez, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), señala que el "impacto dependerá de la estructura de deuda (más sesgados a corto plazo en el caso de familias y empresas) y si lo comparamos con los niveles previos a la crisis deberemos tener en cuenta el stock relativo de deuda (desapalancamiento del sector privado y fuerte aumento de la deuda pública". Pero una subida de tipos también tendrá efectos beneficiosos ya que en el caso de la renta neta, "debemos considerar también el impacto positivo de la subida de tipos en los ingresos financieros. Es el caso de los depósitos de las familias", concluye Martínez Campuzano.

Robles es de la opinión de que no hay que preocuparse porque el BCE empiece a subir tipos puesto que el experto considera que "una subida en los tipos de interés es el reflejo de que un economía esta recuperada y que necesita de tasas más altas para consolidar. A pesar de que ciertos países o empresas puedan preferir una financiación más baja para acometer sus inversiones, no hay que temer un alza en las tasas". Además, todo apunta a que será paulatina y añade que con "muy buena comunicación por parte del BCE. En la mayoría de los casos los mercados se adelantan a este tipo de situación gracias en parte a la comunicación previa de los responsables de la institución europea".

Sin contar que retrasar la normalización de tipos también puede tener efectos negativos. "En mi opinión, el debate sobre la futura evolución de los tipos de interés no debería centrarse tanto en limitar el potencial daño de su normalización como en limitar los riesgos a futuro de mantenerlos artificialmente bajos", concluye. Robles también considera que "Es peor mantener los tipos de interés bajos en un entorno de recuperación, ya que tradicionalmente el mantenimiento de tasas bajas en escenarios de crecimiento ha dado lugar a burbujas económicas, que los bancos centrales tratan de evitar".

De momento, los expertos de Fidelity creen que el BCE seguirá manejando bien los tiempos en su próxima reunión (dentro de dos semanas). "La economía de la zona euro ha estado disfrutando de su periodo de crecimiento más fuerte desde la crisis de deuda pública y, en este sentido, la naturaleza sincronizada de la recuperación es un buen indicador de su perdurabilidad. Es una coyuntura favorable para que el BCE comience a retirar algunos elementos de su política ultraexpansiva, pero dado que la recuperación actual depende enormemente del apoyo del BCE y que el ciclo mundial ya ha tocado techo, el BCE no tendrá prisa". Los analistas consideran que "

 Probablemente veamos cómo se abandona la postura ultraexpansiva en la reunión de junio, posiblemente mediante cambios en las previsiones y en consonancia con los últimos mensajes de algunos miembros del consejo de gobierno del BCE. Los detalles sobre la reducción de los estímulos cuantitativos seguramente se conozcan hacia finales de año, pero probablemente esta sea más lenta de lo que estima el consenso y dependerá de la fortaleza del euro. Los mercados también podrían buscar pistas sobre la secuencia de reducción de los estímulos cuantitativos y las subidas de los tipos de depósito, pero creo que el BCE no está listo todavía para tomar esta decisión. Es algo que se abordará el año próximo.

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