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reino unido

Londres garantiza la seguridad legal en el 'brexit'

Íñigo Gurruchaga

El Gobierno presenta la guía para la continuidad de las leyes y normas europeas tras la marcha de la UE

 Tras el ensueño de una Britania liberada en el día del 'Brexit', llegó ayer el despliegue del pragmatismo político. El Gobierno de Theresa May presentó su plan para evitar el gran vacío legal que se crearía, con distinto grado de gravedad, en caso de que la negociación con la UE fracase o de que Londres y Bruselas lleguen a un acuerdo general que se asemeje a las buenas intenciones ya expresadas.

«Libertad», decía el titular a toda plana del 'Daily Mail'. El 'Telegraph' hablaba de una hoguera de leyes europeas. Cuando el Ejecutivo presentó el 'libro blanco' que describe las líneas maestras del proyecto de Ley de la Gran Derogación, medios británicos destacaron que el ministro David Davis para la salida de la UE había afirmado en el Parlamento que pondrá fin a la 'supremacía' europea.

La realidad es que la libertad se parecerá mucho a la ya existente. No solo no habrá una hoguera de leyes europeas, sino que solo se derogará una y media, mientras se incorporan todas las demás a la legislación británica. Davis dijo lo que es evidente: que el 'brexit', cuando concluya el periodo de negociación, pondrá fin a la supremacía de la ley y del Tribunal de Justicia europeos.

Reino Unido acabará al fin de la negociación con la Ley de Comunidades Europeas, aprobada en 1972 tras el ingreso en la entonces Comunidad Económica Europea. Establece los términos básicos aceptados por cualquier miembro de la ahora UE, que debe asumir sus tratados, regulaciones y normas, además de someterse a las sentencias del Tribunal de Luxemburgo.

No tendría sentido que un miembro que abandona la UE quede sometido a sus tribunales, pero la Ley de la Gran Derogación obligará a los jueces británicos a interpretar conflictos que tengan que ver con cuestiones europeas de acuerdo con la jurisprudencia creada por la corte de Luxemburgo. Habrá seguridad legal en todo momento, hasta que Reino Unido cree nuevas leyes.

Carta de Derechos Humanos

El Gobierno derogará también la Carta de Derechos Humanos Fundamentales de la UE. Esta normativa, que incluso eurófilos británicos consideran un ejemplo de deriva expansionista y superflua de Bruselas, no será necesaria, porque, según dice el 'libro blanco', los derechos que proclama ya son protegidos por la convención creada por el Consejo de Europa y por leyes británicas e internacionales.

A partir de ahí, la Gran Derogación se transforma en lo contrario de lo que dice su nombre. Ofrecerá los instrumentos para incorporar y modificar como leyes británicas unas 10.000 regulaciones europeas, cerca de 8.000 leyes que adaptan directivas y normas y apartados de 186 normas básicas que contienen referencias a la Unión Europea.

La mastodóntica tarea podría colapsar el calendario parlamentario, porque esa labor de dar continuidad a las regulaciones vigentes debe concluir antes de que llegue el 'Brexit', para que pueda entrar en vigor el día de la marcha de la UE, que debería ser, según el Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, en dos años.

Para hacerlo posible el Gobierno adelanta que tendrá que asumir poderes de corrección de algunas leyes secundarias. Serán, promete el Ejecutivo, cuestiones menores de procedimiento, nunca alteraciones de política sectorial. Estarán sometidas al escrutinio de comités parlamentarios, como se hace ahora. Algunas serán afectadas por el desarrollo de la negociación.

El 'libro blanco' promete una ley de inmigración que garantice los derechos de los residentes europeos e insiste en que cerrar la negociación sin acuerdo sería mejor que un mal acuerdo. ¿En qué situación quedarían en el caso de una salida abrupta sectores económicos dependientes de registros o supervisión por las cerca de cuarenta agencias europeas? Palabras bravas, mientras se prepara una larga fase transición.

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