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Inversión

2016, el 'annus horribilis' de las sicavs

Esther García López

Las amenazas 'hostigaron' el año pasado a las sicavs: especulaciones sobre aumentar su tributación, que solo computen como accionistas los participes con más del 0,55 por ciento del capital, que su control fiscal vuelva a recaer en Hacienda... y aunque no se ha concretado nada, lo cierto es que 2016 cerró con 42 sociedades menos en España y con los asesores financieros desaconsejando a sus clientes abrir nuevas sicavs en nuestro país.

El año pasado fue un año de declive para las sociedades de inversión de capital variable (sicavs). Todo fue a menos. El patrimonio gestionado por ellas se redujo en 1.298 millones de euros, hasta situarse en los 32.784 millones. Sus partícipes bajaron un 3,5 por ciento, hasta quedarse en 469.889, y su número mermó en 42, hasta frenarse en las 3.226 sociedades. Todo ello inducido por la incertidumbre sobre posibles cambios de regulación en estos vehículos de inversión.

«Indudablemente, 2016 no ha sido bueno para las sicavs. Se ha reducido enormemente el número de constituciones, se han transformado muchas en sociedades anónimas y limitadas y ha habido fusiones con otras sicavs y con fondos», afirma José María Mingot, director de Planificación Patrimonial de Lombard Odier España. Además, «los profesionales estamos desaconsejando crear nuevas sicavs ante el riesgo de cambios legales».

La pérdida de interés de los inversores por las sicavs ha estado motivada por las propuestas lanzadas por los partidos políticos, entre ellos el PP, en las que planteaban penalizarlas fiscalmente o cambiar su operativa. Ninguna de estas propuestas se ha concretado, pero el miedo a estos cambios ha hecho que muchos inversores hayan 'abandonado' este producto.

«La incertidumbre en la regulación es uno de los peores enemigos de la inversión y el caso de las sicavs no es una excepción. Debería tomarse una decisión clara sobre su normativa para que sus inversores no busquen otras alternativas», asegura Paula Mercado, directora de Análisis de Vdos Stochastics.

Aunque las sicavs siempre han estado 'demonizadas' por los partidos, es en las campañas electorales cuando las ponen con más empeño en la diana. El detonante en 2016 se produjo en agosto, cuando el PP y Ciudadanos firmaron un acuerdo en el que se recogían '150 compromisos para mejorar España' y, entre ellos, dos que afectaban a las sicavs: devolver a la Agencia Tributaria su control fiscal y que solo computen a efectos del número mínimo de 100 accionistas los partícipes con un capital superior al 0,55 por ciento.

El miedo a que estas propuestas se concreten en la actual legislatura ha generado inquietud entre los accionistas mayoritarios de estas sociedades que se han planteando qué hacer con ellas. Entre las opciones más barajadas destacan liquidarlas y crear una nueva sociedad en Luxemburgo, donde la regulación es más flexible que en España y no hay requisitos de número mínimo de participes.

«Luxemburgo presenta ventajas como requerimientos administrativos más laxos, con la consecuente reducción de costes y, además, es donde los inversores institucionales están acostumbrados a operar, con lo que solicitan productos registrados allí. También influye el deseo de diversificar la inversión en diferentes jurisdicciones», apunta Paula Mercado.

Pero a pesar de estas ventajas y aunque «ha habido reorganizaciones y fusiones con IICs de Luxemburgo, han sido muy minoritarias», señala Mingot. Entre otras causas, porque el proceso legal es lento y costoso.

Otras decisiones que se han tomado han sido fusionar sicavs con fondos de inversión, pero no es fácil. Tiene que justificarse ante Hacienda para que se haga con neutralidad fiscal y, para ello, es imprescindible un motivo económico válido. Si la motivación del cambio viene dada por causas económicas, la operación estará libre de impuestos, pero si con ella solo se pretende obtener una ventaja fiscal, tendrá que tributar. Así lo corroboró una respuesta vinculante de la Dirección General de Tributos, según la cual «la fusión no se aplicará cuando la operación no se efectúe por motivos como la reestructuración o la racionalización de las actividades de las entidades que participan en la operación sino con la finalidad de lograr una ventaja fiscal». Esta respuesta «frenó en seco» las fusiones, asegura Mingot.

INVERSORES EN 'STAND BY'

Tanta incertidumbre ha hecho que desde julio pasado los accionistas de sicavs estén en 'stand by', pendientes de la política, para tomar decisiones. «La banca privada y los inversores están pendientes de la tramitación de la Ley de Presupuestos para ver si, finalmente, se incluyen medidas en la regulación o la tributación de las sicavs», apunta José María Mingot.

Para acabar con esta parálisis y evitar que este vehículo de inversión desaparezca en España, Mercado propone que se desarrolle una legislación clara con un compromiso definido de continuidad, dejando de lado las insinuaciones continuas sobre próximos cambios. También, «sería conveniente que se ofreciera un tratamiento fiscal ventajoso en base a tiempo de permanencia de la inversión y a volumen invertido, que pudiera, no solo mantener las sicavs españolas, sino que fuera capaz de atraer inversión externa. Y, por supuesto, simplificar los requerimientos administrativos».

También el directivo de Lombard Odier declara que el debate sobre estas sociedades «debe acabar». «La fiscalidad del ahorro debe seguir siendo beneficiosa, pero el requisito de contar con un número mínimo de 100 accionistas, para tributar como IIC, es absurdo y obsoleto. La normativa española se debe adaptar a la europea».

Y es que el consenso es absoluto al calificar a las sicavs como un buen producto de inversión. Así lo manifiesta Mingot: «Es uno de los mejores por la facilidad de gestión, la flexibilidad de la política de inversiones, el control de la sociedad por el consejo de administración, su fiscalidad...», por ello confía en que el ahorro español pueda seguir siendo gestionado a través de sicavs, pero «en un marco regulatorio estable y con plena seguridad jurídica».

Paula Mercado es de la misma opinión. «Sigue siendo un buen producto porque permite a los inversores tomar sus propias decisiones de inversión, con un coste inferior por comisiones».

Y EN 2017 ¿QUÉ?

Los expertos auguran que si las cosas no cambian en 2017 las sicavs en España podrían estar en 'peligro de extinción'. Según Mercado, si el marco regulador no varía y se sigue percibiendo incertidumbre política, los registros en Luxemburgo pueden continuar. «Un flujo que se podría intensificar si las sicavs pasan a estar supervisadas por la Agencia Tributaria».

LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

José María Mingot, Lombard Odier

«Los profesionales estamos desaconsejando en estos momentos crear nuevas sicavs ante el riesgo de cambios legales»

Paula Mercado, Vdos Stochastics

«La incertidumbre en la regulación es uno de los peores enemigos de la inversión y el caso de las sicavs no es una excepción»

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