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Finanzas personales

Claves para contratar una cuenta de ahorro

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El principal aliciente que ofrecen las cuentas remuneradas es, precisamente, la rentabilidad obtenida a cambio de depositar nuestro dinero.

Supongo que estarás de acuerdo en que el principal aliciente que ofrecen las cuentas remuneradas es, precisamente, la rentabilidad obtenida a cambio de depositar nuestro dinero. El resto de factores son secundarios.

Ahora bien, no por ello debemos dejar de analizarlos dado que, a menudo, pueden llegar a suponer un detrimento de dicha rentabilidad, o bien la pérdida de oportunidad que supondría obtener un mayor rendimiento económico de nuestros ahorros.

Por esa razón vamos a analizar todos los aspectos y claves para contratar una cuenta de ahorrode forma acertada.

Averigua la verdadera rentabilidad de la cuenta.

Los bancos tienen la "mala costumbre" de ofrecer información que no siempre resulta del todo clara. En el caso de las cuentas de ahorro, es práctica habitual publicitar de forma llamativa un interés que puede llevar a error en el consumidor. Las dos prácticas más habituales son:

Publicitar un TIN mucho más elevado que la TAE

El TIN o Tasa de Interés Nominal hace alusión al interés obtenido sobre el capital con independencia del plazo que se requiera para conseguir dicho rendimiento económico. No hay nada malo por el hecho de publicar el TIN de una cuenta remunerada. El problema es que no resulta de utilidad a la hora de compararlos con otros productos semejantes. Además, puede darse el caso de para obtener dicha TIN sea necesario que el capital esté generando interés durante periodos superiores a un año, o bien que dicha TIN sólo tenga una vigencia muy corta. En ambas circunstancias, la impresión que percibe el cliente no es fiel a la realidad.

Es por ello que se recomienda comprobar también la TAE o Tasa Anual Equivalente, la cual nos permite comparar rentabilidades, asumiendo que depositamos nuestro dinero durante un plazo de 12 meses.

Publicitar una TAE elevada para un producto con una vigencia muy corta

Ésta es otra de las trampas habituales de algunos bancos. Lo que hacen es publicar una TAE elevada, cuando en realidad el producto -como un depósito o una cuenta de ahorro- sólo genera intereses durante unos pocos meses.

La TAE publicada suele simular lo que ocurriría si dicho producto siguiese rentando al mismo interés durante 12 meses. Esto es, cuanto menos, moralmente cuestionable. Si se publica la TAE en estos casos, lo adecuado sería publicar la TAE real obtenida. Es decir, los intereses generados en 12 meses, en cuyo caso, la tasa publicada sería mucho menor, dado que el rendimiento obtenido durante los pocos meses de vigencia del producto se diluiría entre 12 mensualidades.

En conclusión, cuando compruebes la rentabilidad de una cuenta de ahorro, asegúrate de la rentabilidad real que vas a obtener y en qué plazo.

Comprobar los saldos máximos y mínimos remunerables

No son pocas las ocasiones en las que se requiere que una cuenta remunerada cuente con un saldo mínimo para comenzar a generar intereses. Es más, en algunos casos, se exige además que dicho saldo se haya mantenido durante un determinado plazo.

Finalmente, en algunos casos, incluso se establece que se remunerará el exceso de capital a partir de una determinada cifra. Esto significa que el dinero restante por debajo del importe mínimo establecido no será remunerado.

Estas condiciones pueden llegar a suponer que:

·         Perdamos rentabilidad durante el tiempo que tardemos en cumplir las condiciones.

·         Necesitemos un mínimo de inversión para lograr obtener rentabilidad.

·         La rentabilidad total obtenida será menor que el interés ofrecido, en aquellos casos en los el capital por debajo de un importe mínimo no sea remunerado.

Por otro lado, también puede suceder que se establezca un techo al interés que pueda generar la cuenta de ahorro. Este fenómeno es menos frecuente pero conviene estar alerta, dado que podríamos estar depositando un excedente de capital que nunca generará rendimiento económico alguno.

Comprobar otras vinculaciones

Es posible que para poder contar con la atractiva remuneración ofrecida sea necesario cumplir una serie de condiciones añadidas. En algunos casos, dichas condiciones no tienen por qué suponer un detrimento para nosotros, siempre y cuando podamos cumplirlas. Por ejemplo, es frecuente que algunas cuentas nómina que ofrecen remuneración requieran también domiciliar recibos o utilizar la tarjeta de crédito un determinado número de veces.

Por regla general, domiciliar dichos recibos o utiliza la tarjeta de crédito para realizar compras que, de una u otra manera, íbamos a hacer, no tiene por qué suponer un problema.

La cuestión es cuando se nos exija la contratación de productos o cualquier otro tipo de actividad que suponga un gasto o inversión que, en otras circunstancias no habríamos realizado.

En esos casos, cuando conviene analizar en detalle este tipo de vinculaciones, para asegurarnos de que no suponen un problema.

¿Se exige un periodo de permanencia?

El plazo o periodo de permanencia es un modo muy específico de vinculación. En sí misma, no implica un perjuicio económico. Sin embargo, debe examinarse con cautela, puesto que podría llegar a suponer una pérdida de oportunidad, en caso de que surgiera la posibilidad de invertir nuestros ahorros en un producto con una rentabilidad más atractiva.

Si vas a abrir una cuenta remunerada que incluye un periodo de permanencia, asegúrate de que la rentabilidad ofrecida es lo suficientemente atractiva. De lo contrario, la única manera de transferir tus ahorros a otro producto más interesante será devolver los intereses generados y, probablemente, pagar una penalización. En definitiva, un mal negocio.

Se establecen comisiones por la utilización de la cuenta

Aunque este fenómeno es cada vez menos frecuente en las cuentas remuneradas, conviene recordarlo.

Debido a que las comisiones no constituyen un gasto fijo en la cuenta, su impacto económico sobre la rentabilidad obtenida jamás será reflejado en la TAE o la TIN publicada por el banco.

Se trata de un coste que tú mismo debes tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad real que vas a obtener, especialmente, si se trata de una comisión elevada o una operativa que debas realizar con mucha frecuencia.

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