23 de Octubre, 13:04 pm

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AND-EMPRESAS MANTECADOS (Cr髇ica)

El origen del mantecado de Estepa, entre la leyenda y la historia

Agencia EFE

La llegada del fr韔 a la localidad sevillana de Estepa hace que sus calles huelan a mantecados, y que su tasa de desempleo baje del 10 %, aunque una actividad que hace a este pueblo famoso en toda Espa馻 no tiene un origen documentado, aparte de las leyendas en torno al mismo.

Entre leyendas y realidad, el decanato de los mantecados en Estepa se lo "disputan" 'La Colchona', una f醔rica en la que parece que no ha pasado el tiempo, y las monjas Clarisas estepe馻s, que tambi閚 mantienen una tradici髇 por encima de las grandes f醔ricas del pueblo, m醩 adaptada a los avances tecnol骻icos y a la producci髇 en cadena.

Estepa ha sabido moverse en torno a sus mantecados con mucha vida paralela, por lo que no es raro ver los fines de semana sobre todo a multitud de personas visitando las f醔ricas, conociendo como nacen los famosos mantecados e incluso llev醤dose a casa algunas piezas realizadas por ellos mismos en visitas a f醔ricas como 'El Morenito'.

Puestos a desentra馻r el misterio, lo cierto es que cualquier vecino de Estepa al que se le pregunta cita directamente a La Colchona, con lo que se gu韆 al visitante al n鷐ero 28 de la calle Santa Ana, donde es dif韈il hacerse a la idea de que en esa casa haya una f醔rica de mantecados, hasta que se fija la vista en un cartel que informa: "La Colchona. Llamar al timbre".

La duda, eso s, sigue una vez dentro, porque hay que atravesar una vivienda para llegar al patio, a una escalera y a la f醔rica que en el siglo XIX abri sus puertas, donde la gente es recibida por el gerente de la firma, Santiago Fern醤dez Alfaro, que se encarga 閘 mismo de la venta.

Fern醤dez Alfaro, casado con una de las propietarios de La Estepe馻, uno de los gigantes del sector, explica que sus mantecados "no llevan potenciadores de esencia", y muestra gr醘icamente que el sabor a lim髇 es "porque esta mujer est rasp醤dolo a mano, el horno no es propano, sino de le馻..." con lo que de puertas para adentro parece que no ha pasado el tiempo en su casa.

"Todo comienza con Micaela La Colchona -era su apodo-, que se dedicaba a la matanza de cerdos, y pens en aprovechar la manteca del despiece para hacer un dulce, lo que se uni al hecho de que su marido era cosario (repartidor), y realizaba el recorrido entre Estepa y Antequera vendiendo el producto, explica.

Cuando lo va explicando, la mente va recorriendo cada rinc髇 de la f醔rica, y, efectivamente, parece que no ha pasado el tiempo en un sitio donde las mujeres trabajan en una mesa camilla, y el horno se alimenta con el mismo tipo de le馻 de hace casi 200 a駉s.

Una vez escuchada su explicaci髇, toca visitar a las monjas Clarisas, que llevan m醩 de cinco siglos en el pueblo, aunque los vecinos dicen que no son superados en antig黣dad por los antecesores de La Colchona.

Es un convento de clausura, con lo que ellas est醤 dentro, en sus labores, mientras tres mujeres les realizan la venta de forma voluntaria frente al torno por el que van saliendo los productos reci閚 hecho.

Una de ellas dice que "hay dos leyendas, de las que una habla de que en el convento se hacen mantecados desde hace siglos", aunque no est documentada, mientras "que La Colchona s se sabe que fue la primera empresa que los comercializ, as que a lo mejor las dos tienen hasta raz髇".

Con todo, el ganador de este r醤king no parece preocupar en este pueblo, que desde octubre tiene todas las f醔ricas de mantecados en plena actividad, aunque a diferencia de las grandes empresas, La Colchona solo funciona tres meses al a駉, y cuando van llegando las fiestas, hace su tradicional env韔 de mantecados a la Casa Real, para cerrar cuando pasan los Reyes Magos y abrir sus puertas de nuevo al llegar el oto駉.

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