Vocento 15 años 18 de Diciembre, 17:17 pm
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brexit

Residentes de la UE, parte de la negociación

Íñigo Gurruchaga

El estatus de los europeos en territorio británico no cambia pero los'tories' la vinculan al futuro acuerdo con Bruselas

La incertidumbre que el 'Brexit' arroja sobre el futuro de los ciudadanos de la Unión Europea residentes en Reino Unido se ilustra con el caso de un joven profesional español que había planeado cambiar de empresa en las próximas semanas. Ya no puede, porque el gerente de la firma que le había ofrecido un contrato mejor se ha echado atrás. No está seguro del estatus que el trabajador español tendrá en el futuro.

El Consulado de Madrid en Londres no da abasto para responder a consultas de residentes en territorio británico. Aunque la Embajada emitió un comunicado nada más conocerse el resultado del referéndum, intentando tranquilizarlos. El embajador británico en España, Simon Manley, ha publicado una carta en la que explica la situación. Nada ha cambiado para los británicos residentes en suelo español o los españoles que viven en Reino Unido.

Es la posición de los gobiernos, expresada por David Cameron con una matización. No habrá cambios «inmediatos». Pero Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia, ha remitido una carta al primer ministro británico en funciones y a los cinco candidatos al liderazgo conservador exigiéndoles que garanticen la continuidad de los derechos de 173.000 ciudadanos de la UE en territorio escocés. Y Sturgeon afirma que es posible hacerlo ya.

Theresa May, a la que se presenta como favorita para ocupar la jefatura del Gobierno y que es ministra de Interior en el Ejecutivo en funciones, responsable por tanto de la inmigración, respondió así a la petición de Sturgeon: «La posición es en este momento la que era. No hay cambio en este momento, pero es un factor de la negociación» con la UE, dijo ayer.

Su colega de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, reafirmó que no habrá cambios «en los próximos años». Espera que, al final de la negociación con Bruselas, todos los europeos puedan quedarse donde viven, pero matizó: «Cuando entras en una negociación todas las partes se mueven y sería absurdo comprometerse ahora con ciudadanos de la UE sin lograr al menos un compromiso similar sobre los ciudadanos británicos que viven en Europa».

Andrea Leadsom, la candidata conservadora que despierta más simpatía en el partido UKIP -el que enarboló de manera más estridente la bandera contra la inmigración de la UE durante la reciente campaña- se desmarcó de la posición de Cameron, May y Hammond, que defendieron la permanencia. Afirmó que los residentes en otros países de la UE «no pueden ser moneda de cambio» y que Reino Unido debe garantizar sus derechos.

Reducir la inmigración

Stephen Crabb, otro aspirante a primer ministro que defendió la permanencia, ya recurrió el domingo a los mismos términos utilizados por Leadsom. Y Boris Johnson, que fue descabalgado la pasada semana de su intento de convertirse en líder británico, propuso un plan de cinco puntos para los candidatos en su artículo de ayer, en el 'Daily Telegraph', en el que el primero es que «no hay ningún riesgo para el estatus de los que son ahora residentes y bienvenidos en Reino Unido».

En el nudo del dilema está que la inmigración fue uno de los grandes motivos que llevaron a la mayoría de los británicos a votar por el 'Brexit' y que sería imposible reducirla si Reino Unido llegase a un acuerdo de acceso al mercado común similar al de países que pertenecen al Área Económica Europea. Por eso, se ha aireado la idea de alcanzar 'algo menos que la AEE'.

Jonathan Portes, especialista en inmigración en el Centro Nacional de Investigaciones Sociológicas, ha analizado en qué podría materializarse ese acceso menor al mercado común con mayor control de la inmigración. Sólo podría hacerse, en un país sin registro nacional de población y que no parece inclinado a exigir visados a los ciudadanos de la UE que lleguen a Reino Unido, por la vía de las inscripciones en la Seguridad Social, afirma.

Aquellos europeos ya inscritos no sufrirían restricción alguna. Se estima en más de un millón el número ciudadanos de la AEE que en algún momento se han registrado en la Seguridad Social británica, en periodos breves de residencia. ¿Qué hacer con ellos? Las limitaciones posibles, y complejas, serían el establecimiento de una cuota de nuevas inscripciones o un recorte del estatus de sus familiares y su acceso a los servicios públicos.

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