18 de Febrero, 22:11 pm

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Bruselas acelera para cerrar la unión bancaria

Adolfo Lorente

La unión bancaria ocupa la cúspide de la montaña de asuntos europeos que a priori poco parecen importar a la gente pero que, sin embargo, poseen una dimensión histórica en la trayectoria de la UE al tratarse del proyecto de integración más importante desde la creación del euro. Lo positivo es que ya está en marcha. Lo malo, que está a medio construir. No sólo eso. El problema es que nadie sabe cuando se cerrará el círculo por el que tanto suspiran líderes tan relevantes como el presidente del BCE, Mario Draghi, que este miércoles reiteró en Londres que se trata de «prioridad» para retomar el camino de la recuperación y el crecimiento. Así lo piensa el banquero italiano y así lo cree el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que también este miércoles volvió a confirmar que está dispuesto a dar un impulso al proyecto este mismo año pese a contar con la rotunda negativa de Alemania. Se avecinan de nuevo semanas relevantes en Bruselas y conocer el manual de uso es recomendable. Ahí va.

La unión bancaria está cimentada sobre tres pilares, dos ya aprobados y ambos bajo la batuta del BCE. Se trata del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y el Mecanismo Único de Resolución (MUR), todavía pendiente de cerrar los últimos flecos en diciembre -diseño del 'backstop' que afiance el fondo de 55.000 millones aprobado-. El tercero es el Mecanismo Único de Garantía de Depósitos, aún en proyecto y para muchos una quimera. De momento, la batalla ha comenzado a librarse en los pasillos comunitarios y a tenor de los primeros posicionamientos de las capitales, con especial eco en Berlín, promete madrugadas apasionantes.

Este miércoles, el vicepresidente del Euro y Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, desveló que el día 24 el Ejecutivo comunitario presentará por fin su propuesta legislativa para levantar el esperado tercer pilar de la unión bancaria. «El Colegio de Comisarios ha ratificado su compromiso de impulsar este año un sistema común de garantía de depósitos», dijo al término de la reunión. «La estabilidad financiera es clave para afianzar el crecimiento económico. Necesitamos concluir la unión bancaria para lograr una Unión Económica y Monetaria (UEM) fuerte y dinámica», apostilló.

Escepticismo entre los países

A falta de que se vaya concretando de cara al día 24, el vicepresidente comunitario adelantó que su propuesta se vertebrará en tres fases en función de la mutualización de riesgos nacionales que los Estados vayan asumiendo. En un principio, se apostará por un sistema de «reaseguro», de forma que primero se recurrirá a los fondos de garantías nacionales que ya existen (100.000 euros por cuenta y banco asegurados); y sólo cuando estos no cubran las necesidades planteadas, se podrá recurrir al nuevo instrumento europeo. En una segunda fase se abogaría por un sistema de «coaseguro» -tirar de ambas fondos de forma paralela- y, ya por último, sólo quedaría vigente un sistema europeo de garantía de depósitos europeo con mayúsculas. No hay plazos para ningún supuesto, pero la Comisión quiere que se apruebe la opción del reaseguro en 2016.

El problema, de nuevo, es que la Comisión plantea legislación pero el que tiene la sartén por el mango es el Consejo Europeo, es decir, los países. Así que quizá no sea tan importante lo que piensa Bruselas y sí lo que por ejemplo dice Berlín, que lejos de dar su plácet al tercer pilar de la unión bancaria ya ha advertido de que «no se dan las condiciones ni siquiera para empezar a negociar». Alemania no quiere mutualizar más riesgos a cambio de nada, y entre otras propuestas ha planteado que antes de que se den más pasos en la integración europea, se establezcan por ejemplo mecanismos de reestructuración de deuda pública en los países sobreendeudados. Preguntado al respecto, Dombrovskis admitió el escenario adverso, pero a modo de guiño explicó que también plantearán una comunicación para reducir los riesgos relativos al excesivo peso de la deuda soberana en los bancos.

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