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de taxista a coleccionista de arte

La historia de Liu Yiqian, el inversor chino que ha pagado 170 millones por un Modigliani

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El taxista chino convertido en magnate Liu Yiqian ha sorprendido al mundo del arte con la compra en una subasta en Nueva York de un cuadro de Modigliani por 170 millones de dólares, el segundo más caro del mundo.

"Nu couché" ("Desnudo acostado"), de 1917-1918, del italiano Amadeo Modigliani, fue adquirido por Liu el lunes tras una intensa subasta de nueve minutos en la casa Christie's. Un portavoz de Liu dijo que la obra se exhibirá en 2017 en su museo Long Museum de Pudong, en Shanghái, para celebrar el quinto aniversario de su inauguración.

Prácticamente desconocido fuera de China, Liu, de 51 años, ha realizado varias compras de obras de arte en los últimos años para abastecer sus dos museos. Según la revista Forbes tiene una fortuna personal de 1.380 millones de dólares, lo que le convierte en uno de los hombres más ricos de China. Liu se enriqueció en la bolsa de Shanghái en los años 1990 y ahora dirige el Sunline Group, un conglomerado activo en distintos sectores.

Liu procede de una familia humilde. Con 14 años dejó la escuela para ayudar en el negocio familiar vendiendo bolsos por las calles de Shangai. A los 20 años alquiló un bazar en el casco antiguo de la ciudad para vender regalos y 'souvenirs', además de trabajar como taxista.. Comenzó invirtiendo en el mercado de valores con inversiones muy modestas aunque la fortuna le vino con la compra de bonos del Tesoro chinos. 

Su primer acercamiento con el mercado de valores se produjo en 1990, cuando estaba en Shenzen comprando materiales para fabricar sus bolsos y oyó hablar del mercado a un antiguo compañero de clase. A partir de ahí, Liu fue dirigiendo sus inversiones hacia el mercado, empezando por su propio bazar, al que sacó a bolsa en 1990 con 100 acciones a un precio por título de 100 yuanes. Un año después, las acciones valían 10.000 yuanes. Más tarde, concentró sus inversiones en emisiones corporativas (que permanecían vetadas para inversores particulares) a través de sus sociedad Xin Liyi, que creó en el año 2000.

Según el diario 'South China Morning Post', Liu se refiere a si mismo con el término (despectivo) de 'tuhao', apelativo en mandarín para referirse a los nuevos ricos con escasa cultura. 

Coleccionista de arte

Sin embargo, Liu ha saltado a la fama por sus gustos por el arte. El año pasado ya batió un récord en el mercado del arte al comprar un pequeño cuenco de porcelana de la dinastía Ming por 36 millones de dólares. Luego publicó fotos en los que se le veía bebiendo te con el "cuenco del gallo" (llamado así por su decoración) desatando una gran polémica en las redes sociales.

En abril, Liu pagó otros 14,7 millones de dólares por un jarrón de 800 años de antigüedad de la dinastía Song del Sur y en marzo se quedó por 14 millones de dólares con un álbum de arte budista y caligrafía de la dinastía Ming de 600 años de antigüedad.

El millonario justificó estas compras por su patriotismo, asegurando que se trata de devolver a China los objetos que fueron robados a lo largo de los siglos.

"Es igual que los Getty, los Guggenheim y los Whitney. En Occidente, y ahora también en China, hay una larga historia de coleccionistas que quieren hacerse un nombre y marcar la historia", dijo Clare Jacobson, autora de un libro sobre los nuevos museos chinos.

Liu Yiqian también adquirió el año pasado por 45 millones de dólares un tapiz tibetano "thangka", del siglo XV, según dijo, para repatriar el patrimonio chino, a pesar de que Tíbet reclama su independencia.

Algunas de sus adquisiciones se han visto envueltas en la polémica, como el manuscrito de la dinastía Song que compró por 8,2 millones de dólares y que, según un respetado grupo de expertos chinos, es falso.

La adquisición del Modigliani en Nueva York el lunes le ha dado a conocer en todo el mundo.

Según una portavoz del Long Museum, Hu Xiaofei, no hay riesgo de que las autoridades chinas veten el cuadro cuando se exponga en el museo a pesar de ser un desnudo. "Es arte y el deber del museo es compartir las obras de vanguardia con todo el mundo", asegura.

Algunos expertos han criticado el eclecticismo de la colección de Liu, que va de la antigüedad hasta la modernidad e incluye obras chinas y extranjeras. Pero según Hu Xiaofei "nuestras exposiciones son muy modernas y de vanguardia".

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