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aún tiene poco uso entre particulares

Ley de Segunda Oportunidad: Cómo "la buena fe" puede librarte de tus deudas

La ley de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medias de orden social, popularmente conocida como Ley de Segunda Oportunidad, se estrenó a finales de julio. Desde entonces, está pasando prácticamente de puntillas y no son muchas las familias y los particulares que recurren a ella para aliviar su situación financiera. Es más, cuando lo hacen, ya prácticamente son casos perdidos sin solución posible. ¿Qué está pasando?

El objetivo de la ley es que los deudores insolventes de buena fe puedan liberase de las deudas y gocen de una segunda oportunidad para rehacer su vida. Está especialmente pensada para particulares y autónomos, y trata de evitar que los "ingresos futuros se destinen únicamente al pago de las deudas", explica Raimon Casanellas, Socio-Director de Insolnet y ex-presidente del REFOR. En este sentido, reforma los llamados "acuerdos extrajudiciales de pago", ampliando su campo de aplicación a las personas naturales no empresarias.

A pesar de que se trata de una ley novedosa, no está teniendo la acogida esperada, ya que se trata de una modificación de la Ley Concursal algo tardía. El problema es que los posibles beneficiarios siguen identificando los trámites asociados a la ley como largos y costosos. Durante los últimos cinco o seis años, la mayoría de las familias que se han visto inmersas en una situación de insolvencia "han tenido que pasar por un procedimiento concursal de larga tramitación ordinaria", explica Yoko Osorio, letrada del despacho V Abogados. Eso, cuando no han caído directamente en la exclusión social. En la práctica, esto "echa para atrás a las familias en esta situación, que no se deciden a iniciar el procedimiento", indica esta experta.

En este sentido, Casanellas apunta, además, que es difícil conseguir la aprobación de los acreedores al "acuerdo extrajudicial de pagos", aún cuando es un procedimiento mucho más sencillo que el concurso de acreedores. Y eso que, de acuerdo con este experto, es más probable que los acreedores recuperen más parte de loa adeudado con el acuerdo extrajudicial que con el concurso. Pero hace falta la intervención de un abogado y un procurador, lo que también echa para atrás a las partes.

¿Qué beneficios se pueden conseguir?

La cuestión es que con la Ley de Segunda Oportunidad hay mucho que ganar. "Mediante el acuerdo extrajudicial de pagos se puede conseguir aplazar las deudas hasta un máximo de diez años y obtener quitas, pero siempre que lo acepten los acreedores que representan el 60% o 75% de las deudas, según el tipo de propuesta", explica Casanellas. Igualmente, "los deudores se pueden ver beneficiados de pagar sus deudas hasta en un plazo máximo de diez años", recuerda Osorio. Eso, sin contar con los beneficios de la "desjudicialización" de los procedimientos concursales ordinarios, que lamentablemente son muy lentos y rígidos, resume esta experta.

¿Y qué requisitos hay que cumplir?

Así las cosas, un particular debe considerar recurrir a la Ley de Segunda oportunidad siempre que se cumplan ciertos requisitos. Lo primero es que el afectado no sea un caso completamente perdido y tenga todavía alguna fuente de ingresos. Puede que las deudas le estén comiendo a alguien la nómina; claramente, esa persona no puede atender sus obligaciones, pero al menos aún conserva el trabajo. En este caso conviene darse prisa. "La gente no se anima y llega al despacho demasiado tarde y en una situación que ya lo único que queda es presentar el concurso", dice Osorio.

Para que una persona natural pueda solicitar el acuerdo, "los requisitos son que no pueda atender sus obligaciones, que el total de las mismas no superen los cinco millones de euros, que no haya sido condenada por ciertos tipos de delito y que dentro de los últimos cinco años no hubiera alcanzado otro acuerdo extrajudicial de pagos o hubiera sido declarada en concurso", indica Casanellas.

Iniciado el procedimiento, deberá nombrarse, en primer lugar, un mediador concursal, que será el encargado de elaborar un plan de pagos incluyendo quitas y esperas. La idea es que el deudor pueda hacer frente a sus obligaciones. En caso de que los acreedores no acepten el plan de pagos que se les haya planteado, "la unidad familiar/particular claramente seguiría en estado de insolvencia, por lo cual el mediador concursal solicitará de inmediato su declaración de concurso", dice Osorio. En caso de que los deudores no tengan bienes suficientes para hacerse cargo de todas sus deudas, el Juez de lo Mercantil podrá exonerar gran parte de sus deudas, siempre y cuando hayan demostrado buena fe.

¿Qué es la buena fe y cómo nos puede liberar de las deudas?

"Este requisito es uno de los más importantes, pero también creemos que uno de los más polémicos y subjetivos", explica Yoko Osorio. En concreto, para que un deudor sea considerado de buena fe y pueda liberarse de la eliminación de gran parte de su deuda tiene que cumplir varios requisitos establecidos en el artículo 178 bis de la Ley Concursal

1.- Que haya intentado un acuerdo extrajudicial de pagos con sus acreedores.

2.- Que no haya sido declarado culpable dentro del concurso, es decir, que su situación de insolvencia no haya sido provocada por él mismo.

3.- Que el deudor no haya sido condenado por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, de falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores, entre otros.

¿Cómo empezar todo el procedimiento?

El particular que quiera beneficiarse de esta ley tiene que solicitar el inicio de un "acuerdo extrajudicial de pagos". Debe canalizar la solicitud a través de un notario mediante un formulario, detallando el inventario de sus bienes, los gastos e ingresos mensuales previstos, así como la lista de sus acreedores. Solo se le exige que no pueda atender sus deudas, no que esté en la ruina. Si no se consigue el acuerdo, se insta ante el juzgado un "concurso de acreedores", con la intervención de un abogado y un procurador, recuerda Casanellas.

¿Influye algo el origen de las deudas?

Finalmente, está claro que no es lo mismo estar endeuda para afrontar, por ejemplo, una operación que por haber jugado en el casino. De entrada, Casanellas recuerda que para acogerse a un "acuerdo extrajudicial de pagos" no se hace distinción en el origen de las deudas. Pero para conseguir la exoneración de deudas mediante el concurso deben cumplirse requisitos adicionales, entre ellos que el concurso "no haya sido declarado culpable" lo que puede suceder según la conducta del deudor relacionada con su endeudamiento.

Por otro lado, Osorio recuerda que los deudores se pueden acoger al procedimiento por todo tipo de deudas, salvo las que contengan una garantía real (una hipoteca), o las de carácter público, con Hacienda y la Seguridad Social que todavía tienen un tratamiento especial.

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