21 de Febrero, 10:13 am

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Cómo borrar nuestra "huella digital" y ¿cuándo nos roban la identidad?

Míriam García, abogada de Legalitas

Una foto que no nos gusta, un comentario desafortunado sobre nuestra persona, una publicación oficial en un boletín, nuestros datos de contacto en un currículum publicado en una página web.. son algunos de los ejemplos de información personal que puede rondar por la red que puede ser molesta y queramos eliminar.

Y es que, en algunas ocasiones somos nosotros mismos los que proporcionamos y subimos la información a internet; pero otras veces son terceros los que la publican. Puede ser que pensemos que si la hemos subido nosotros, no exista ningún problema, ya la retiraremos más adelante cuando nos moleste,.. pero , ¿y si pasa tanto tiempo que ya no utilizamos la cuenta de correo electrónico con la que nos registramos y no recordamos la contraseña? O aún peor, ¿y si alguien copió esa información, y luego la replicó por otras páginas web que ya no podemos controlar?

Además, no podemos perder de vista que toda esa información que arroja internet sobre nosotros permite a terceros poderla utilizar con fines fraudulentos, por ejemplo, suplantar nuestra identidad y actuar frente a otras personas o empresas como si fueran nosotros. Construirse una identidad falsa con datos ciertos hoy en día no es demasiado complicado. Sin embargo, puede ser un verdadero drama para la víctima: no sólo deudas de considerable cantidad a su nombre, sino que también puede verse envuelto en problemas judiciales. Por ello, Legalitas aconseja una serie de pasos a seguir.

PASOS A SEGUIR:

En estos casos, lo primero que hay que hacer es rastrear lo que aparece sobre nosotros en internet a través de los motores de búsqueda como Google o Bing: un nombre y apellidos, un número de teléfono, nuestro "nickname" o apodo en redes sociales o foros, nuestro correo electrónico,.. e ir haciendo un listando con las diferentes URLs o links que vamos encontrando.

Una vez tengamos identificados los datos que queremos eliminar, entonces es cuando podemos actuar. Lo recomendable es dirigirse tanto al buscador que arroja la información que queremos eliminar, como a la página web en donde se encuentra alojada la misma, de forma que hagamos todo lo posible porque desaparezca todo rastro de información personal. Además, es importante dirigirse a cada una de las páginas web donde aparece esa información, habiéndola acotado e identificado previamente.

Sin embargo, conseguir el resultado esperado no siempre es tan fácil como pudiera parecer en un principio, ya que en la mayoría de ocasiones entrarán en conflicto dos tipos de derechos fundamentales: los contenidos en el art. 20 de la Constitución constituidos por la libertad de información y/o expresión; y los que se encuentran recogidos en el art. 18 relativos al derecho al honor, intimidad y propia imagen. Por eso, en los casos más complejos, es preferible dejar el asunto en manos de profesionales.

No obstante, hemos de ser conscientes de que el robo de identidad no sólo se produce a través de medios telemáticos o sirviéndose de la información que aparece en internet; sino que también puede producirse en el mundo físico y puede tener como origen el abandono de documentación personal (cartas, facturas, etc.) o el robo o pérdida del DNI.

En este último caso, se debe denunciar o notificar a la Policía o Guardia Civil esta situación para poder acreditar posteriormente que nuestra identidad se utilizó de forma fraudulenta en caso de que se nos exigiera algún tipo de responsabilidad civil o penal por una actuación que realmente no realizamos. 

Aun así, siempre es preferible tomar medidas preventivas ante el robo de identidad -curiosear qué tipo de datos arroja la red sobre nosotros, ser precavido con la documentación que tiramos a la basura sin romper, denunciar o notificar a la policía el robo o pérdida de documentación personal,.. entre otros- a esperar a reaccionar una vez que esto haya ocurrido, sobre todo, teniendo en cuenta las dificultades añadidas que conlleva el hecho de tener que demostrar tu propia inocencia en base a hechos que no han existido - pudiendo dar lugar a lo que en derecho se denomina probatio diabolica-.

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