18 de Enero, 15:05 pm

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economía

El Rey pide a los empresarios de Estados Unidos confianza en España

Mercedes Gallego

Ha asumido también el papel de embajador de España en el mundo que vestía su padre, por lo que suele vender la modernidad de nuestro país en cada ocasió

Si en la primera jornada en Washington el rey Felipe VI buscó tranquilizar a EE UU sobre la cooperación española, en la segunda trató de transmitir calma sobre la marcha de la economía. «La recesión finalmente ha pasado», dijo en el Instituto Wilson. «Y aunque nos queda un desempleo inaceptablemente alto, lo peor ha pasado».

Había empezado el día reunido con empresarios estadounidenses convocados por la US Chamber of Commerce y el Instituto de Comercio Exterior, a los que reconoció llevar un mensaje claro y simple: «Podéis confiar en España», les aseguró. «Es una nación que vuelve a rugir, moderna, sólida, llena de creatividad y decidida a superar las dificultades y retos por delante, abierta al mundo».

Entre los que le escuchaban se encontraba el que fuese el primer consejero de Seguridad Nacional de Obama, en su calidad de consejero delegado de la US Chamber of Commerce. Jones, amigo del rey Juan Carlos I, le conoció cuando era niño y la familia real española le invitaba a las regatas de Mallorca. Entonces era un coronel destacado en la flota del Mediterráneo, por lo que cuando don Juan Carlos preguntaba quién de los dos era más alto, tenía que contestar: «Su majestad, un príncipe siempre es más alto que un coronel», recordó ayer.

Hoy, a sus 71 años, reconoció que el Rey le gana no sólo en título, sino en altura física, pero sin decirlo también le condenó a vivir en los zapatos de su padre, que es el «amigo» que recuerdan todos en esta visita cuando le estrechan la mano.

Felipe VI ha asumido también el papel de embajador de España en el mundo que vestía su padre, por lo que suele vender la modernidad de nuestro país en cada ocasión. Se trata de atraer a las empresas extranjeras para que contribuyan a resolver el acuciante problema del desempleo. Según dijo, las más de 12.000 compañías extranjeras que ya se han instalado en España han creado 1.2 millones de empleos y han contribuido a expandir la productividad económica y tecnológica. «Los inversores estadounidenses están entre los primeros en aprovechar los progresos que ha hecho España y las oportunidades que tiene por delante», dijo animándoles. «Hay mucho potencial sin explotar. Ahora es el momento de invertir en España».

El momento es el que precede al secretísimo Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (ATCI) que se negocia entre EEUU y la Unión Europea, y por el que también partió una lanza el presidente de la patronal Juan Rosell, que le acompaña. «Alcanzar este ambicioso acuerdo impulsaría el comercio y las inversiones y generaría crecimiento y puestos de trabajo, además de sentar las bases para un conjunto de estándares que servirían de referencia para el resto del mundo», vendió el líder de la CEOE, ante un tratado que genera muchas suspicacias a ambos lados del Atlántico.

Donde el monarca español no tuvo que vender nada fue en el diálogo trasatlántico que organizó El Real Instituto Elcano y el Centro Wilson. La presidenta de este último admitió que si la aprobación del Felipe VI en su primer año de gobierno es del 81% según una encuesta de El País , «en esta sala es del cien por cien», dijo Jane Harman, una excongresista salpicada por un escándalo de espionaje y venta de intereses a Israel, que no puede presumir de lo mismo, pero que radiaba admiración por el monarca. «Cualquiera de nuestros candidatos presidenciales mataría por tener esos números», sentenció.

Y allí donde los panelistas veían con preocupación la intervención de España para defender a Turquía, «que en realidad tiene más interés en machacar a los kurdos que en combatir al Estado Islámico», Harman les recriminó su pesimismo y dijo dar paso al optimismo del rey español.

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