18 de Febrero, 22:08 pm

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se reformó en 2001

Pensiones: Claves del modelo sueco y por qué es tan justo y sostenible

Luis Hernández Guijarro

El antiguo sistema de pensiones sueco databa de 1960 y consistía básicamente en un sistema de prestación definida con dos partes, una pensión básica independiente de las contribuciones y una pensión suplementaria vinculada a las contribuciones realizadas. Para disfrutar de una pensión completa, un trabajador debía haber cotizado durante 30 años y el importe de la pensión se calculaba en función de los ingresos de los 15 "mejores" años. 

En 1984 se nombró una Comisión para la elaboración de una propuesta de reforma del sistema de pensiones. Las motivaciones para emprender esta reforma fueron principalmente la de dotar al sistema de una mayor equidad entre contribuciones y prestaciones y hacerlo financieramente más estable. Esta Comisión presentó su informe y una Comisión Parlamentaria finalmente en 1998 se aprobó la reforma con un elevado grado de consenso político. Para la introducción y puesta en vigor del nuevo sistema de pensiones que empezó en 2001, se estableció un periodo de transición por el que los trabajadores nacidos antes de 1938 permanecen en el sistema antiguo y los nacidos después de 1954 están cubiertos completamente por el nuevo. El sistema nace bajo el principio de una corona de contribución, una corona de derecho de pensión.

Cada trabajador tiene una "cuenta individual" (cuentas nocionales) en la que se anotan las contribuciones realizadas tanto por trabajador como por la empresa. El saldo de esa cuenta nocional representa el derecho acumulado de pensión futura. Anualmente, los trabajadores suecos reciben el denominado "Sobre Naranja", en el que se les informa del saldo acumulado en su cuenta.

Bajo el nuevo sistema, la pensión se calcula con las contribuciones realizadas desde los 16 años y durante toda la vida laboral. El derecho a solicitar las pensiones contributivas comienza a los 61 años y no existe límite máximo para la edad de jubilación. La pensión no contributiva es solo exigible a partir de los 65 años. El modelo cuenta con tres tipos de pensión: dos contributivas, la "inkomstpension" y la "premiepension" y una no contributiva para trabajadores sin ingresos o con ingresos bajos, denominada "garantipension". 

La "inkonstpension" y la "premiepension" se financian con las contribuciones realizadas por empresas y trabajadores. Del importe aportado al nuevo sistema, un 18,5% del salario, un 16% está destinado a financiar la "inkonstpension" y un 2,5% a la "premiepension". La "inkonstpension" funciona como sistema de reparto en el que las contribuciones realizadas financian los pagos por prestaciones. Por el contrario la premiepension es un sistema de capitalización puro en el que los trabajadores pueden elegir entre diferentes fondos de pensiones gestionados por entidades gestoras privadas.

La rentabilidad de los dos modelos, también funciona de forma diferente. La revalorización de la cuenta individual correspondiente a la "inkonstpension", se determina en función del crecimiento medio de los salarios a través de un índice que anualmente calcula una agencia pública. La revaloración de la "premiepension" dependerá exclusivamente de la evolución de las valoraciones de las carteras de los fondos de pensiones en los que se haya invertido las contribuciones. Una vez se solicita la prestación por un ciudadano, el importe de la pensión se determinará en función del capital acumulado en la cuenta individual del trabajador y de un factor de conversión del capital en renta vitalicia. Una novedad importante de la reforma radica en que este factor de conversión es diferente para cada grupo de individuos nacidos en un año, en función de su esperanza de vida estimada. Así, a medida de que, como es previsible, la esperanza de vida de generaciones futuras aumente, la pensión a la que tendrá derecho un trabajador para una misma cantidad de contribuciones realizadas será menor. 

El sistema de reparto cuenta con un segundo mecanismo de ajuste a fin de mantener un equilibrio entre contribuciones y prestaciones. Si en un ejercicio los activos del sistema, definidos como la suma de las contribuciones, son inferiores al importe de las prestaciones previstas, el crecimiento tanto de las pensiones como de los derechos acumulados en las cuentas individuales se reducen hasta que se recupera el equilibrio del sistema. Este cálculo es regulado por ley. Este mecanismo de ajuste entró en funcionamiento en 2010 por primera vez. Adicionalmente, al igual que en el caso español, el sistema de reparto en Suecia cuenta con varios fondos de reserva. En el caso de no haber realizado contribuciones o que estas no lleguen a unos niveles mínimos, la pensión se complementaría con la pensión no contributiva o "garantipension". Ésta es una pensión no contributiva y se financia a través de impuestos.

Los trabajadores suecos cuentan, posiblemente, con la mayor cobertura a través de planes de pensiones de empleo los cuales son, al igual que en el caso español, complementarios del sistema público y de capitalización individual. Aproximadamente el 90% de sus trabajadores son partícipes de uno de los cuatro principales planes de pensiones de empleo. La adhesión es cuasi obligatoria y sus condiciones son fruto de negociación colectiva a nivel nacional entre organizaciones empresariales y sindicales con lo que las condiciones son relativamente homogéneas. La contribución a estos planes varía entre el 2% y el 5% del salario. 

En el gráfico adjunto podemos ver cómo en los últimos 44 años ha ido en general aumentando la proporción de población mayor de 65 años sobre el total de la población, lo cual nos tienen que hacer reflexionar sobre si el modelo de pensiones que era válido en la década de los 70`s en cada país, lo sigue siendo ahora o hay que modificarlo como hizo Suecia. Adjunto podemos ver el ratio Elderly population (% de población mayor de 65 años sobre el total) entre 1970-2014. El país con mayor ratio es Japón con 25,6%, España está con el 17,9% y el que menos México con 6,68%.

La razón que llevó a Suecia a la reforma fue principalmente crear un sistema más justo, transparente y sostenible. Casi 15 años después de su puesta en marcha cabe preguntarse en qué medida estos objetivos se han cumplido. Comenzando por la estabilidad financiera, las proyecciones realizadas en diferentes estudios estiman que la implementación de los instrumentos de ajuste introducidos, permitirá a Suecia mantener en el futuro el gasto público en pensiones en niveles inferiores al 10% del producto interior bruto (9,5% en 2030, 9,4% en 2060). 

También podemos destacar que el nuevo sistema es justo en el sentido de que contiene una elevada proporcionalidad entre contribuciones y prestaciones, independientemente del número de años cotizados o de que las contribuciones realizadas se hayan concentrado en un número de años determinados como ocurre en otros sistemas públicos europeos.

Luis Hernández Guijarro. Asesor de Inversiones en ETICA PATRIMONIOS EAFI. Asesor Financiero Europeo (EFA), Analista Financiero Europeo (CEFA). Miembro de la European Financial Planning Association (EFPA) y del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF).

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