25 de Enero, 17:33 pm

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según el IEE

Cataluña no está especialmente maltratada desde el punto de vista fiscal

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Con los datos en la mano, Cataluña no está maltratada fiscalmente respecto a otras regiones españolas. El argumentario económico de los nacionalistas se asienta sobre supuestos inverosímiles.

Con las cifras en la mano, Cataluña no está especialmente maltratada en términos de su financiación regional, sino que se sitúa prácticamente en la media, que es donde deberían estar todas las regiones sobre la base del principio de igualdad. Así lo refleja el estudio "La Cuestión Catalana II. Cataluña" del Instituto de Estudios Económicos (IEE), elaborado por Ángel de la Fuente (investigador del Económico, CSIC) y Clemente Polo ( Universidad Autónoma de Barcelona.)

Ángel de la Fuente examina de manera crítica la tesis nacionalista del maltrato fiscal apoyándose en datos contrastados y en comparaciones con otros países. El análisis se centra en las dos cuestiones: la financiación del Gobierno regional catalán y el saldo fiscal de la Comunidad Autónoma. Su conclusión es que las quejas nacionalistas no están bien fundamentadas.

En cuanto a la balanza fiscal catalana, la existencia de un saldo fiscal deficitario en un territorio de renta elevada no resulta en absoluto sorprendente y no puede considerarse evidencia de un trato discriminatorio. Cuando el saldo existente en otras regiones con similares niveles de renta relativa, tanto en España como en otros países avanzados para los que existen datos comparables (Italia, Gran Bretaña, Australia y Canadá), la situación de Cataluña no llama especialmente la atención. Es cierto que Cataluña no disfruta de la privilegiada situación de territorios como las comunidades forales, pero la ausencia de privilegios "difícilmente constituye evidencia de maltrato", asegura el IEE.

Clemente Polo por su parte analiza el argumentario económico que los soberanistas han presentado para convencer a los ciudadanos de los importantes beneficios económicos que obtendrían si Cataluña se independizara de España. Estos argumentos, según indica Polo, no resisten un análisis riguroso, al plantear escenarios inverosímiles que dan por sentado que el nuevo Estado catalán seguirá en la UE y en la eurozona.

La evidencia empírica de los casos de desintegración de algunos Estados en el Este de Europa indica que la caída de los intercambios oscila entre el 35% y el 50%, incluso cuando la desmembración se produjo de mutuo acuerdo. Además, ignoran que la salida de la UE afectará negativamente no solo a las exportaciones a España sino también al resto de los socios europeos.

Polo también pone en tela de juicio el presunto déficit de la balanza fiscal de Cataluña, cuantificado en 16.400 millones. Los cálculos que presenta, incluso sin modificar los arbitrarios criterios de imputación utilizados, reducen los porcentajes sobre el PIB al 4,35% y al 4,13%, respectivamente, esto es, a menos de la mitad de las cifras publicadas y publicitadas por el Gobierno catalán.

Además cuestiona el hecho de que el nuevo Estado catalán pueda mantener el euro. A su modo de ver, si Cataluña se independiza quedará fuera de la eurozona. Tampoco hay que descartar movimientos de capitales que buscarían la seguridad que ofrecen las entidades financieras localizadas en la eurozona. Finalmente, hay una probabilidad elevada de que Cataluña acabe imponiendo controles a los movimientos de capital y se vea obligada a introducir una moneda propia con un valor muy inferior al euro.

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