21 de Enero, 12:44 pm

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Impuestos

Patrimonio protegido, un beneficio fiscal para personas con discapacidad

Ahorro Capital

Conocer la normativa es fundamental para lograr una adecuada optimización fiscal y proteger de los bienes que constituyen el futuro y la seguridad económica del discapacitado

¿Padeces una discapacidad? ¿Conoces a alguna persona con discapacidad? ¿Tienes algún amigo con una discapacidad intelectual, física o sensorial? Si es así presta atención a este artículo, porque tiene que ver con un esquema de protección patrimonial, que es poco conocido entre las personas afectadas por algún grado de discapacidad, pero que puede reportar importantes beneficios fiscales si se sabe cómo usarlo.

La Ley 41/2003 de 18 de noviembre, sobre protección patrimonial de las personas con discapacidad y la Ley 1/2009 regulan y establecen el marco legal para la figura del patrimonio protegido de persona con discapacidad. Conocer la normativa es fundamental para lograr una adecuada optimización fiscal y proteger de los bienes que constituyen el futuro y la seguridad económica del discapacitado.

En condiciones normales, puede ser muy interesante para las familias o para el discapacitado la figura del Patrimonio Protegido. Pero lo es de especial manera, cuando se adquiere la condición de discapacitado a consecuencia de un accidente y se perciben sumas importantes de dinero como compensación o indemnización por lo ocurrido. Te cuento que es y en que consiste un Patrimonio Protegido en favor de personas con discapacidad.

La finalidad del Patrimonio Protegido es poder designar unos bienes concretos para que con ellos la persona con discapacidad pueda hacer frente a sus necesidades vitales a lo largo de los años. Al patrimonio protegido pueden aportarse cualquier tipo de bienes, no sólo dinero. También pueden ser acciones, inmuebles u otro tipo de activos.

La gracia del Patrimonio Protegido, radica en los beneficios fiscales que se derivan en beneficio de la persona discapacitada como de los aportantes.

Con el marco en materia fiscal que había hasta hace relativamente pocos años, el discapacitado podía aplicarse una serie de reducciones y deducciones, que sin embargo no eran suficientes para salvaguardar el futuro financiero de estos cuando los tutores (normalmente los padres) fallecían. Pues había una importante carga fiscal vía impuesto de sucesiones e impuesto de donaciones, trasmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.

Con el patrimonio protegido en favor de personas con discapacidad, cualquier persona con interés legítimo, no sólo los padres, pueden hacer aportaciones a la masa patrimonial. Y de este modo evitar el gravamen oneroso del traspaso patrimonial que rige en una situación convencional.

¿Quiénes son los beneficiarios de un patrimonio protegido?

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